El segmento de plata: Carne de cañón. Por Manuel Montes Cleries

Carne de cañón

«Los que pertenecemos al segmento de plata somos carne de cañón para la caterva de timadores que pululan por todo el mundo»

 

Parto de la base de que no me refiero a ese tipo de “timados” que lo son por pasarse de listos. Aquellos que adquieren bienes de dudosa procedencia o inversiones con intereses desorbitados que de entrada “cantan la Traviata”.

 

Trato de reflejar ese otro grupo –muy numeroso- de personas de buena voluntad que han llegado a ese maravilloso segmento “de plata” que acoge a los que, una vez acabada la vida activa, se disponen a disfrutar de los ahorros y de la merecida jubilación que han alcanzado tras una dura vida laboral.

 

Los “segmentoplatenses” estamos bombardeados constantemente por los intentos de sacarnos los cuartos, o de limpiar nuestras cuentas corrientes directamente. A diario recibimos ofertas inverosímiles: notificaciones de “la guardia civil” o de la “policía” en las que se nos anuncia que nos están buscando para detenernos; avisos de correos o transportistas que tienen pendiente de entregarnos paquetes; correos de diversos bancos por los que nos quieren cancelar nuestras cuentas o nuestras tarjetas; grandes superficies y supermercados que desean concedernos premios o regalos de todo tipo. Sin contar con aquellos parientes y amigos, más o menos allegados, que te ofrecen negocios fabulosos en los que tú tienes que poner tus ahorros y ellos la cara dura.

 

Hemos podido leer en estos días la noticia del arresto de un cuentista que vendía bitcoins con la promesa de obtener “del 20 al 25% de interés por semana garantizados”. Después pasó al 10 % y, finalmente, acabó como acabó. Lo que no entiendo es como pudieron caer en sus redes “jueces, notarios, inspectores de hacienda”, y supongo que un montón de jubilados entre sus más de mil clientes.

 

Como ha sucedido en este caso, a diario nos rodea una cohorte de mangantes y timadores. Desde los que esperan a que los abueletes cobren su pensión en los cajeros automáticos, para sustraérsela por diversos medios, hasta los que manipulan sus cuentas desde dentro de las entidades para dejárselas limpias como los chorros de oro. Desde los que dan duros a dos pesetas hasta los que te dicen que has obtenido un premio sin concursar para ello.

 

Somos una presa muy apetecible y bastante fácil para “los malos”.

 

Por eso debemos andar con mucho cuidado. Todavía no se ha inventado la gallina de los huevos de oro. Ojo. Manejad los contactos con tacto. El que avisa no es traidor. Que somos carne de cañón.

Manuel Montes Cleries

Soy un apasionado del periodismo y de la comunicación en general. Al estar jubilado tengo todo el tiempo del mundo para ponerme a redactar mis experiencias y mis opiniones sobre un mundo del que me considero un espectador interesado. Me siento más cómodo entre las buenas noticias y en las que se refieren al mundo de los mayores que vivo en plenitud. Me gusta hacer hincapié en el campo de los valores, especialmente el de la familia como escuela de aprendizaje. Mi formación académica pasa por el Peritaje y el Profesorado Mercantil, Licenciatura en Comunicación Audiovisial y doctorado en Periodismo. Llevo muchos años en la radio y la televisión locales haciendo programas sobre la solidaridad. Si quieren saber algo más sobre mi persona lo pueden ver en mi página de face-book y en mi blog “Periodista a los sesenta”.

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