
– ¡Petete: guardarnos la lotería donde tu suegro!
El susodicho hace que regenta la única administración de Loterías que queda cerca del bar de Antolín (centro de operaciones de la cuadrilla, también conocida como la panda del moco), por lo que el mamarracho se cree una institución en el barrio.
La misma es propiedad de “Marcial el rojelio”, que es su suegro y lleva jubilado más de diez años. De joven dice que fue activista y lleva chupando del frasco toda la vida. Ahora por fin va de segundo con los comunistas para las elecciones; vaya tela… Por eso y mas cosas que ahora no proceden, nunca le comprábamos nada. La administración realmente la lleva su hija Chelo (“la pecosa”), que es la mujer de Petete y antigua musa del destape de la panda en sus tiempos mozos.
– ¿Qué, parece que “el encargao” de preparar los decimos de la cuadrilla este año por fuerza mayor, anda pelín despistado, no?
– …
Ciertamente pero nadie lo comenta aunque todos sabemos que las drogas y eso que se aplicó a base de bien en los ochenta tiene la culpa, aunque a “la Chelo” se le metió entre ceja y ceja y se nos cayó un mito, de ahí la poquita confianza y el resquemor… bueno: y porque se cree superior por ser del aleti, cholista y carabanchelero…
– ¿Petete, la lotería pa’cuando?
– ¡Va tronco no agobies que esta apartá!
– ¡Petete tío, que necesito la lotería para mandársela a mi hermano a Soria! Le recuerda el Antolín …
– ¡Bah hermano no me ralles que esta todo controlado!
– ¡Tronco, o me la das ya o paso de ti y del rojelio que estoy perdiendo venta por tu culpa!
– Que si macho, que “pesao”, esta tarde sin falta…
– ¡De verdad… que asco de vida y de tío!
Es el primer año que no se la compramos al Señor Honorato. Que Dios le tenga en su gloria… ese hombre la tenía preparada a últimos de verano, como un clavo.
– Pero nunca nos tocó ni un chavo.
– Da igual, lo importante era la seriedad trabajando de ese buen hombre, ese buen español.
– Pues sí…

Feliz día de Santo Tomas y San Pedro Canisio.
Españistan 21|12|22

