La maldad viste corriente. Por Antonio Ramírez

La maldad viste corriente.

«La dama de Zagreb que se basa en uno de los casos del policía y detective privado Bernie Gunther, serie de ficción creada por Philip Kerr»

En ocasiones la melancolía y el cinismo son ingredientes que, en conjunción, sirven para relatar hechos, aún de ficción, que se alojan en la historia real y cruel de la Segunda Guerra Mundial. En concreto en la Alemania del Nazismo y todas sus terribles consecuencias que conformaron una de las épocas mas oscuras de la Humanidad.

 

 

Este bien hilado y muy ameno relato, «La dama de Zagreb» y que se basa en uno de los casos del policía y detective privado Bernie Gunther, serie de ficción creada por Philip Kerr, nos adentra en el conocimiento del que fuera tristemente famoso Ministro de Propaganda nazi, Joseph Goebbels, uno de los hombres destacados del entorno de Hitler y que propició el exterminio de millones de personas, el Holocausto (la Shoá).

 

 

Desde una perspectiva cínica y melancólica, rasgos muy característicos de Gunther, acompaña un relato intenso y descriptivo en un entorno y circunstancias que el mundo jamás olvidará. Pero Kerr, el autor irlandés y uno de los más importantes en la novela negra de la literatura contemporánea ya fallecido, da la oportunidad al personaje de introducirse en la cultura del momento al conocer a una estrella de cine en la figura de una mujer excepcional. Buena trama, genial como toda la obra de su creador y que no decepciona. Nos recuerda que la maldad humana puede tener una apariencia vulgar y no por ello ser menos letal.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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