Antonio López, la emoción al crear. Por Susana del Pino

Antonio López García (Tomelloso- 1936)

«La obra de Antonio López ya nos ha dejado huella y nos ha transmitido esa emoción poderosa que el gran artista sabe plasmar»

El pintor Antonio López García (1936) representa una de las figuras más brillantes del arte figurativo actual en España. Nacido en Tomelloso (Ciudad Real) y amante de su tierra, se marchó a Madrid en su juventud, donde según afirma el propio artista, su vida cambió. Estos años los recuerda con gran afecto, una época en la que iniciaba un nuevo camino lleno de aprendizaje, conocimiento y emociones.

 

La influencia de su tío, también pintor, Antonio López Torres (1902-1987) fue decisiva en su formación. Se preparó para cursar sus estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando que realizó en la década de los cincuenta.

 

En estos años viajó a Italia y Grecia, lo que completaría su formación. A lo largo de su trayectoria artística la influencia de grandes pintores ha sido decisiva, su contacto continuo con el Museo de El Prado le ha dado la oportunidad de admirar y estudiar la obra de pintores extraordinarios, algo que unido a la motivación personal y a su espíritu creador han dado como resultado magníficas obras.

 

En la década de los cincuenta, conoce a varios pintores que formarían parte de lo que se ha conocido como Escuela Madrileña o Figuración Madrileña, muy apreciada en Alemania, y a la que sería su esposa y compañera toda su vida, con la que tendría dos hijas, María del Pilar Moreno Blasco, conocida artísticamente como María Moreno (1933-2020), pintora excepcional con una interesante trayectoria tanto en España como en el extranjero, cuya obra, dotada de una bella luminosidad, muestra una gran sensibilidad y delicadeza.

 

En un primer periodo, las obras de Antonio López muestran cierto cariz metafórico, dentro de lo que se denomina dépaysement réfléchi, representando figuras u objetos extraños en lugares donde no es habitual encontrarlos, Los novios o Atocha pertenecen a esta época que se extendería hasta mediados de los años sesenta. La influencia de pintores como Dalí o corrientes innovadoras como el cubismo tendrían gran influencia en este periodo.

Atocha. 1964. Colección Museum of Fine Arts (Boston)… (Pareja tumbada en el asfalto)

Poco a poco su pintura va evolucionando, dejando atrás ese ambiente onírico y mágico para dar paso a un mayor realismo con temas cotidianos, retratos de familia y paisajes urbanos, fundamentalmente de Madrid, que irán tomando cada vez más protagonismo en su producción. Gran Vía de Madrid es una de sus obras más conocidas y no pasa desapercibida para el espectador ya que no es simplemente la imagen de un determinado espacio urbano, en este caso lugar emblemático de la capital de España, es algo más. En ella, como en otras muchas en la que representa la ciudad, además de una perfecta perspectiva con líneas rectas y curvas, un equilibrio en las formas y un cromatismo armonioso, Antonio López transmite emoción.

 

Es precisamente eso, la emoción, un componente esencial en el arte. Las obras del artista manchego no son una simple representación de lo que se ve, para ello ya está la fotografía, en ellas existe un componente emocional. En este sentido,valgan como ejemplo las palabras del propio artista haciendo referencia a la obra de Velázquez a quien admiraba, y en concreto a su obra El Crucificado :”Velázquez observó un cuerpo y no sé lo que hizo, pero consiguió hacer un Dios, es un milagro

 

Su faceta de escultor nos deja obras como Hombre y Mujer (1968-1994) en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía o Noche y Día, estas últimas, realizadas en bronce y de gran tamaño, son una alegoría al paso del tiempo y están ubicadas en la estación de Atocha en Madrid, lugar muy evocador para el artista desde su llegada a la capital en su juventud.

Antonio López ante una de sus esculturas Noche y Día, Estación de Atocha Madrid.

Ha sido galardonado con numerosos premios y reconocimientos, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias en 1985 o el Premio Velázquez de las Artes Plásticas en 2006. Su obra es reconocida internacionalmente y han sido varias las exposiciones que ha protagonizado con gran éxito, como en 2011 en el Museo Thyssen Bornemisza (Madrid) o la Antológica organizada por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid) en 1993. En ese mismo año, fue nombrado Académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

 

Antonio López es sin duda uno de los mejores representantes de nuestro arte, además de ser un artista excepcional, es un hombre sencillo, con carácter afable y muy cercano en las relaciones, es muy grato leer o escuchar sus entrevistas en las que además de aportar datos muy interesantes sobre su obra y sobre otros grandes artistas deja ver su lado más humano. Muchos han podido observar su trabajo en pleno centro de Madrid, donde recientemente el artista instaló su caballete, todo un privilegio.

 

Él mismo afirma sobre su obra : “Queda tiempo para saber si he dejado huella”, es cierto que la perspectiva que siempre otorga el tiempo es fundamental, pero indudablemente su obra, al menos para muchos, ya nos ha dejado huella, nos ha transmitido esa emoción poderosa que el gran artista sabe plasmar. El arte embellece la vida y en este sentido, Antonio López contribuye a crear esa belleza.

 

 

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

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