Master and Commander. Por Rafael Gómez de Marcos

Master and Commander

«Master and Commander es la obra maestra indiscutible de Peter Weir, que sin duda hubiera sido merecedora de un Oscar»

George Lucas había definido a finales de los setenta el cine de aventuras y lo hizo, claro, dentro siempre del ámbito acotado de las expectativas de una audiencia, digamos, inmadura, adolescente, que para sorpresa de Lucas encontró un público más amplio y una vigencia más dilatada de lo previsto, comprometiendo para siempre la historia del cine en general y del cine de aventuras en particular. Pero con el estreno de “Master and Commander” en 2003 se recuperaba el aliento clásico del cine épico.

 

Peter Weir al llevar a la pantalla la saga de novelas escritas por Patrick O’Brian entre 1970 y 1999, justo un año antes de su fallecimiento, nos dio muestras de esa maestría que posee dominando la economía narrativa. Todo un ejercicio cinematográfico de elegancia, asombro narrativo, rigor histórico y preciosismo visual. Ignorada por gran parte del público, es una obra de arte que brilla en todos sus aspectos, desde una ambientación espectacular hasta una banda sonora exquisita.

 

Pocas veces, por no decir nunca, el mar se ha retratado mejor en la gran pantalla. Desde las escenas de acción, un auténtico torbellino atronador, a las escenas interiores en el barco, toda una delicia por su cuidada escenografía. Y todo esto es mucho más disfrutable porque se nota el grandísimo trabajo de documentación que tiene la película. Una de esas películas que nos hacen recordar qué buenos momentos hemos pasado con el CINE.

 

Aunque a día de hoy lo políticamente correcto es elogiar el denominado cine independiente, yo siempre me quedaré con la narración clásica, con el espectáculo visual, y con las obras poseedoras de esa fuerza capaz de transportarte a través de espacio y tiempo. No se puede negar la calidad de esta película. No sólo la espléndida fotografía de Russell Boyd (galardonada con un Oscar), también la dirección artística de William Sandell. Pero sobre todo la dirección increíblemente dinámica y poderosa de Weir, que se enamora, y nos enamora, del mar y de sus mil y una vicisitudes, de la vida en un barco frágil y robusto al mismo tiempo, de pasiones y necesidades enfrentadas, del carácter esencialmente contradictorio, mezquino y luminoso, violento y sereno, del ser humano.

 

La obra maestra indiscutible de Peter Weir, que sin duda hubiera sido merecedora de un Oscar. Pero El Señor de los Anillos: el retorno del Rey de Peter Jackson, lo impidió, recordar que en esta misma candidatura también figuraba “Mystic River” de Clint Eastwood, “ Lost in Translation” de Sofia Coppola y «Ross Katz y Seabiscuit» de Kathleen Kennedy, Frank Marshall y Gary Ross.

Rafael Gómez de Marcos

Enamorado de la vida, reivindico mi infancia, mi verdadera patria, tres pilares, El Capitán Trueno, The Beatles y Joan Manuel Serrat, me fascina la ópera, me encanta bailar bachata y considero que decir cine americano es una redundancia. TVE no vio en mí ningún talento tras más de treinta años de servicios, Talento que me concedió la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión en reconocimiento a mi trayectoria profesional. Nunca he estado afiliado a ningún sindicato y jamás he militado en ningún partido. Mi cita de bandera es una frase de José Ortega y Gasset: "Ser de la izquierda es, como ser la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral".

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