
«Para nuestros Terraplanistas no hay que dejar que la realidad nos arruine una buena distopía: ellos nos devolverán al paraíso de leche y miel progresista»
Sin tener que remontarnos a la Antigüedad, resurgió en el siglo XIX ‒años desdichados de nacimiento de otras muchas ideas nocivas‒ la ocurrencia de que la Tierra es una superficie plana. Desde sucesivos olvidos y renacimientos de esta idea, resucitó en nuestro siglo XXI fruto del uso masivo de Internet, a través de foros, YouTube y plataformas semejantes, y actualmente los terraplanistas modernos defienden la idea de que la Tierra es un disco centrado en el Polo Norte y rodeado de un muro de hielo de 45 metros de altura como límite exterior, que identifican con la Antártida. Sí, en serio. Por supuesto, ni las evidencias científicas ni estrellarse contra la realidad tienen capacidad para hacer cambiar de opinión a los creyentes.
También, allá por el siglo XIX, renació una idea sangrienta y aberrante ‒arrastrándose desde el pasado‒, consistente en que la suma de las voluntades individuales crea un ente superior que tiene la capacidad de sobreponerse a sus creadores e, incluso, de decidir sobre ellos y sobre sus vidas, en una suerte de colectivismo, por cierto, siempre maniqueo, envidioso y sectario, destructor del pensamiento, de los derechos y hasta de las vidas individuales. Se llamó socialismo, comunismo, leninismo, maoísmo, bolivarismo…, y tampoco las evidencias científicas ni estrellarse contra la realidad tienen capacidad para hacer cambiar de opinión a sus creyentes.
Da lo mismo que la Historia nos haya enseñado que sus ideas han traído miseria y muerte allá donde se han impuesto, que hayan llevado a hambrunas, persecuciones y exterminios, que hayan arruinado países riquísimos como Venezuela o Argentina, que hayan creado regímenes de los que sus ciudadanos han tratado de escapar de su paraíso, saltando muros o cruzando mares, dejándose la vida en el intento… Todo eso da igual, y, por ello, es el momento de recordar el trino del gran Javier Pérez- Cepeda Vila: “En cada generación hay un selecto grupo de idiotas convencidos de que el fracaso del colectivismo se debió a que no lo dirigieron ellos”.
En nuestro maltratado país, Expaña, todavía no hace mucho se celebraron elecciones nacionales, autonómicas y municipales, y dio lo mismo que la Izquierda llevase años creando realidades alternativas; destruyendo la economía y dejando un pufo indigerible a nuestros hijos y a nuestros nietos; alimentando clientelismos; promoviendo compras de voluntades y votos; cebando el rencor y el odio con la exacerbación de diferencias sociales; creando leyes ‒para darse un barniz presuntamente social‒ que rompen la igualdad ante la ley, que alivian las penas a violadores, que atacan a la propiedad privada, que machacan a la clase media, a los autónomos y a las pequeñas empresas y que hacen que huyan del país las grandes y los inversores; aliándose con los herederos de los terroristas que asesinaron a cerca de mil ciudadanos y también con los que se levantaron contra el orden constitucional; decretando estados de alarma inconstitucionales; okupando las Instituciones; asaltando el Estado de Derecho por la puerta de atrás…
Da lo mismo que la Ciencia haya demostrado el porqué de la redondez de todos los planetas; que una nube de físicos y de matemáticos se haya divertido dando datos a los creyentes sobre las dimensiones y la forma del nuestro; que las fotografías desde satélites, naves espaciales y hasta desde la Luna hayan mostrado ese bellísimo disco azul. Todo son complots de los verdaderos amos del mundo, que no se sabe muy bien por qué pretenderían ocultar que la Tierra es plana.
También da lo mismo que la Izquierda nos haya obsequiado con tantos ejemplos que duele la inteligencia de tener que enumerarlos, en los que sus muy decentes prohombres parasitan la vida social y política, destruyen la vida económica y mienten como auténticos canallas. Juraron que los delincuentes del procés cumplirían sus penas íntegras, y fueron indultados, eliminaron la sedición y rebajaron la malversación. Juraron que nunca pactarían con populistas, lo hicieron, y a dormir tan tranquilos. Juraron que jamás pactarían con los herederos de los terroristas, y hoy se quitan (que no se limpian) los restos de sangre de la ropa con una sonrisa y, encima, con soberbia. Que nunca habría una amnistía, y ya la tenemos en el Congreso. Maquillan las cifras del paro, y ahora miles de personas que no trabajan y quieren trabajar, ya no son parados, sino fijos discontinuos y no cuentan. Aumentan el número de funcionarios, como si la teta del sector privado fuese interminable para dar de mamar a tantos puestos de trabajo agradecidos sin despido, pero ningunean y desprecian a los que arriesgaron sus vidas defendiendo el Estado de Derecho bajo la lluvia de adoquines y cócteles molotov. Multiplican la deuda para mantener el Estado de Bienestar, pero mantienen legiones de asesores, puestos de nueva creación para esposas y cuñados, y asociaciones fantasma que solamente existen a la hora de cobrar las subvenciones. Gastan y gastan sin recato, porque ya vendrá después la Derecha, que tendrá que apretarse el cinturón, y que, ¡ah, desalmados!, nos ahogarán con sus salvajes recortes.
¿Se ha visto alguna vez que un terraplanista haya despertado ante la evidencia de que las estrellas giran en un sentido en un hemisferio y al contrario en el otro, o de que existe un tiempo solar y un tiempo sidéreo, o de que un barco conforme se aleja en el horizonte no sólo se hace más pequeño, sino que va desapareciendo por abajo, o de que sí que ha habido expediciones humanas que han atravesado el Antártico?
¿Se ha visto alguna vez que un militante o simpatizante socialista o comunista recrimine públicamente a alguno de los suyos que haya sido condenado por corrupción, por malversación, o, incluso, por agresiones o lesiones, sin encontrar una excusa? ¿O que no justifique sus mentiras por las razones más peregrinas y estupefacientes? ¿O que todo sea aceptable por el interés general y el bien común, hasta que le toca a él o a su familia? ¿O que no disculpe las agresiones a los de derechas, porque se lo han buscado? ¿O que abandone la secta y no los vuelva a votar?
Los terraplanistas son ciegos a la Ciencia, pero no es por ignorancia, sino que es mucho peor. Es una infección de posverdad y de conspiracionismo que va mucho más allá de la racionalidad. Quizás, necesiten una reafirmación personal frente a algún tipo de complejo, o un deseo de pertenencia a un grupo que les haga sentirse especiales, o, simplemente, la búsqueda de un poco de fe. En fin, la realidad es que no se conocen muy bien los mecanismos mentales que llevan a creer en gilipolleces a personas perfectamente normales en el resto de sus manifestaciones vitales.
Hoy, en Expaña, vemos cómo hace poco la Izquierda obtuvo, una vez más, pese a todo y pese a las mentiras sin anestesia en programas y campañas electorales, el voto de unos millones de compatriotas, seguramente al conseguir que comprasen algún tipo de teoría conspiranoica sobre la extrema derecha, la derecha extrema o la internacional satánica, que tan bien se vende en los mercadillos ideológicos. Y, en estos días de tribulación social, económica y política, cuando parece que las infamias no tienen ni fin ni mesura en manos de auténticos indecentes, ¿de verdad vamos a pelear por conseguir nuevas elecciones? No. Que se queden con el poder y carguen con sus consecuencias durante unos años. Que asuman ellos la vergüenza de la bajada de pantalones y el culo en pompa, que expliquen ahora que la economía no iba tan como una moto como nos vendían, y que nos enseñen ese interés general rousseauniano, bolivariano y fascista. ¿Vamos a gastar fuerzas en buscar un nuevo día de la marmota y que, inexplicablemente, volvamos a la casilla de salida con el, otra vez seguro, voto de esos millones de compatriotas terraplanistas? No: mejor, demos por perdida esta batalla y ahorremos fuerzas para seguir la guerra. Después de que el nuevo gobierno progresista nos haga tragar unos años más de indignidad y vergüenza a todos, quizás, la próxima vez los que creemos que la Tierra es redonda lo hagamos mejor.
Sí, al parecer, para nuestros Terraplanistas no hay que dejar que la realidad nos arruine una buena distopía: ellos nos devolverán al paraíso de leche y miel progresista, y la Tierra es… plana.

