«¿Qué diferencia hay en el objeto del robo, sea un reloj, una pulsera, una televisión, un vehículo o un piso? Creo que ninguna».
Vivienda y ocupación: Lo que debería estar claro y no lo está. Por Rodolfo Arévalo

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«¿Qué diferencia hay en el objeto del robo, sea un reloj, una pulsera, una televisión, un vehículo o un piso? Creo que ninguna».

«¿Para qué necesitamos gobierno en el país, si, como hombres prehistóricos, por la casa hemos de luchar?».

«¡Cuánta gente con mala leche, y por supuesto, no muerta sino muy viva, decide subir por la rampa de la maldad!».

Para nuestros Terraplanistas no hay que dejar que la realidad nos arruine una buena distopía: ellos nos devolverán al paraíso de leche y miel progresista.

El gobierno que no garantiza la seguridad y la justicia para sus ciudadanos, no es un gobierno, es una banda.

No sé, no sé, pero algo está fallando cuando se alega que el propietario de la vivienda como he visto en un cartel es un explotador capitalista.

Inmaculada ha vivido en el paraíso progre. Durante estos años de alcaldesa todos los días fueron fiesta. Sueldazo, gratis total…

Me gusta como ladra la perrita, y ver las caras y escuchar los comentarios de los barones socialistas, los perroflautas fracasados…

Acuda a votar, no vaya a ser que esa caja de metacrilato se convierta en la caja de pandora que, tras abrirla, transforme la promesa de felicidad en el caos más absoluto.

Esta propuesta mía será tachada de utópica, en el peor sentido del término. Al menos, se conseguiría un resultado práctico de la extenuante “campaña” electoral.

La extrema izquierda odia a los mayores. Les patean, se encaran con ellos, jalean a los okupas de sus pisos y son de eutanasia rápida.

«En síntesis, aunque no lo parezca, la degeneración del parlamentarismo hace que el actual Parlamento español se halle en un trance revolucionario» La institución del …

Desokupa, los de Daniel Esteve lo han vuelto a hacer (defendernos), y plantearon una manifestación contra los indeseables inquilinos.

En el fondo del buenismo progresista late esa nueva monstruosidad jurídica, que es el “delito de odio”. Significa volver a la Inquisición.