La veleta vasca: Principios palabra y valor. Por Antonio E. 

La veleta vasca. Ilustración de Linda Galmor

«Las Provincias Vascongadas ostentan el fantástico récord, de tener el mayor número de criminales en serie por km cuadrado. Principios palabra y valor»

El 7 de febrero del año 1974, sobre las diez de la noche, un grupo de jóvenes inmigrantes cruzamos la frontera entre Francia y España, lo hicimos por Irún. Volvíamos a España, procedentes de Alemania, para incorporarnos al servicio militar. 

Recuerdo perfectamente el grotesco espectáculo que estaban montando un grupo de energúmenos, insultando desde el otro lado de la frontera a la policía española. Recuerdo también la complacencia cómplice de los miembros de la gendarmería francesa, permitiendo esa escena tan miserable. Hasta este momento no he vuelto a ver a un grupo de presuntuosos hijos de puta uniformados, permitir tales ofensas hacia otros compañeros, aunque fueran de otro país, en este caso de España. 

Esa fue la primera vez que vi a menos de treinta metros de mi persona, la imagen miserable y despreciable de los muy aguerridos y valerosos gudaris vascos. Nos contó un miembro de la Policía Armada que subió al autocar a pedirnos el pasaporte, que esos actos eran habituales, sobre todo si recientemente ETA había cometido un atentado. 

Retrocediendo en el tiempo. Décadas atrás los jerarcas del PNV, fieles a la tradición de sus ancestros, habían abrazado sin rubor alguno, las ideas ridículas y despreciables diseñadas por el cerebro desquiciado del orate Sabino Arana. Racismo exacerbado, supremacismo y odio hacia el supuestamente diferente, suena parecido, pero no lo es. Ellos fueron los primeros en señalar al resto de españoles, para ellos maketos, como raza inferior. Principios palabra y valor.  

Cuantas reuniones tuvieron las juventudes nazionalistas (Euzkeltzale- Bazkuna) quince años antes de la ascensión de los nazis al poder, concretamente en el año 1914, con la esvástica en la solapa. O imágenes tan curiosas como la acaecida durante el referéndum del estatuto vasco de 1933, cuando la carretera de Bilbao a San Sebastián apareció llena de pintadas con gigantescas cruces gamadas. Los vascos estaban tan acostumbrados a ellas que cuando ese mismo año Hitler se hizo con el poder con la esvástica como símbolo del nazismo, la sorpresa de los dirigentes vascos fue inenarrable. 

La “Lauburo”, fue desapareciendo del panorama vascongado poco a poco, pero su existencia en el mismo espacio tiempo, aparte de las ideas fundacionales del credo nazionalista, nunca podrán ser borradas. Principios palabra y valor. 

De ello existen numerosos documentos gráficos, pese al esfuerzo del nazionalismo por ocultarlos. “Dios y leyes viejas”, anacronismo y antigualla ¡qué gran homenaje a la modernidad! Pero sobre todo al humanismo del que tanto alardean los hipócritas gerifaltes del bien llamado nazionalismo vascongado. 

El comportamiento del PNV durante la Guerra Civil española fue de todo menos honorable. Desde su hipócrita compromiso con la República, luego traicionado, hasta el postrero Pacto de Santoña, pasando por episodios siniestros donde las sacas a las cubiertas de los cargueros prisión estaban a la orden del día, los desollamientos en vida también. De estas fastuosas hazañas se habla muy poco. Principios palabra y valor. 

Finalizada la Guerra Civil, bombardeo de Guernica incluido efectuado por los Henkel y los Junker de la Legión Condor, pasaron de la tragedia del bombardeo, al más prosaico y cínico “aquí no ha pasado nada”. En el verano de 1940 con la Wehrmacht adueñándose de Europa el sindicato nacionalista ELA -STV llegó a decir del gobierno nazi “Es un totalitarismo culto, frente al soviético, que es grosero y criminal. Euskadi y la Alemania de Hitler están condenados a entenderse”. Que se sepa ningún alto cargo del PNV salió a desmentir a su sindicato. Principios palabra y valor. 

A finales de 1940 el lendakari José Antonio Aguirre después de pasar varias semanas en la invadida Bélgica, donde vivía exilado, decide viajar a Alemania, con pasaporte de Panamá. Pasó varios meses tratando de entrevistarse con Wilhelm Canaris y el embajador plenipotenciario Joachim Ribbentrop, sin conseguirlo. Los nazis estaban más atentos a sus campañas militares, que, a lidiar con alguien carente de importancia, en ese momento era así. Principios palabra y valor. 

¡Qué gran tesoro constituye la Historia! sobre todo si no ha sido manipulada por los que pagan por hacerlo, y tienes la suerte y las ganas de leerla y estudiarla. Curiosa ética la de aquellos que empatizaban con el nazismo y algunos de sus métodos, cambiando dos años después al Führer con txapela, por el más poderoso y simpático Tío Sam, y sus dólares. Principios palabra y valor. 

Nadie mejor que el nazionalismo vasco para condimentar dichos conceptos, cocinando con ellos un guiso de lo más indecente, potaje infecto del que se siguen alimentando los actuales jerarcas. Nadie los ha oído abjurar de sus principios fundacionales, luego continúan arraigados en sus mentes. Principios palabra y valor. 

Largas vacaciones las del PNV, cuando comprobaron que los aliados no iban a intervenir en España. Vacaciones en las que el nazionalismo vascongado tuvo tiempo para planear como sería su reentre en el panorama político español. El PNV hizo lo mismo que otros partidos nacionales, a excepción del PCE más combativo en su insistencia, vegetar dentro del Régimen y esperar tranquilamente a que muriese quién les derrotó, perfeccionando el método, hasta llegar al deseado.  

¡Cuántas veces alzaron el brazo! ¡Cuántas veces vitorearon al invicto! ¡Cuánto y de qué modo tan fachendoso lisonjeaban al odiado! ¡Cómo atronaban el aire las sirenas de las gabarras fondeadas en San Sebastián o Bilbao! ¿Era obligatorio asistir para lanzar las txapelas al aire y extender el brazo? Obviamente no, pero lo hacían. Principios palabra y valor. 

En eso se asemejan, y de qué forma, a los nazionalistas catalanes. Nadie sabe humillarse mejor ante su vencedor, que un cobarde nazionalista catalán, sobre todo si la pasta está de por medio. Lo que vale para unos nazionalistas, vale para los otros. Principios palabra y valor. 

No se puede hablar de ETA sin mentar a renglón seguido al partido que les amparó, ni hablar del clero vasco sin admitir que en gran medida les ayudó. Entierros poco menos que a la fuerza, otras veces negados, auxilios espirituales inexistentes. A los que antepusieron su sectarismo homicida e ideológico a la más sagrada función que un religioso puede dar al que yace en el suelo destrozado y moribundo, o al que acaba de fallecer, dándoles la extremaunción. A estas ratas deberían haberles dispensado otro trato, sin duda más “amable”. Las ratas justificando a las ratas, nada nuevo bajo el palio de aquel que se está cociendo a fuego lento en el infierno. 

Eso sí que fue arrastrar las sotanas por la ignominia del camino. Principios valor y palabra, que, con el componente religioso, los hacen más despreciables. 

Que gran mentira la de éste nazionalismo tan pulcro, y traicionero. Desde el método usado para mantener económicamente a sus criminales, hasta cómo expulsaron mediante el terror a más de un cuarto de millón de ciudadanos vascos no afectos a su régimen nazionalista.  

Hasta Arzallus desde su infinita soberbia fanfarroneó al afirmar, que unos meneaban el árbol (ETA) y otros recogían las nueces (el PNV). El único que habló alto y claro de sus principios, de sus ideas y de su planteamiento político. Principios palabra y valor. 

Hoy día muchos de aquellos asesinos viven del erario público español, pues es de ahí de donde salen las pensiones para todos los vascos. Ellos con su cupo no serían capaces de sostener ninguna pensión, ni pagar a su policía, ni mantener la parafernalia que todo nazionalismo alimenta para que no colapse su particular patraña. Mientras no nos digan de qué viven esos canallas, cada uno puede pensar lo que le venga en gana. Yo lo hago. 

Que espectáculo más repugnante, debe ser cruzarse por la calle con uno de sus ilustres asesinos, sin que a nadie se le caiga la cara de vergüenza. Las Provincias Vascongadas ostentan el fantástico récord, de tener el mayor número de criminales en serie por km cuadrado. Principios palabra y valor. 

¡Fantástica propaganda para pasar allí las vacaciones! Mientras te tomas un txikito en casa Julen puedes oír a la rata que tienes al lado contar como desmembró con una bomba lapa a seis jóvenes Guardias Civiles. O sentarte a comer un bacalao al Pil Pil, y ver como la rata Kubati trasiega vinacho, mientras cuenta el placer que sentía cuando levantaba la tapa de los sesos a sus víctimas. Y que tal pasear por la maravillosa Donosti, sintiendo el aliento en el cogote de cualquier político etarra, contando cómo tienen al dictador Sánchez, cogido por las pelotas. 

No, las actuales Provincias Vascongadas no son sino un enorme campo sin alambradas, donde los internos ni quieren ni pueden reconocer en que barrizal están viviendo. Deshumanizar lo ocurrido hasta convertirlo en algo banal, tarde o temprano les pasará factura. Principios palabra y valor. 

Hoy día el nazionalismo vasco en su conjunto, se ufana sin rubor de que gracias a un degenerado gobiernan España. Podría decirse y por tanto admitir, que sus crímenes les han servido, que su estrategia les ha dado el triunfo, que el resto de España ha perdido, o decir cínicamente que la supuesta derrota de ETA es un triunfo de la democracia. A la realidad me remito, no hay peor imbécil que aquél que oposita para serlo.   

El PNV es un partido viejuno, sectario y anacrónico. El actual nazionalismo vascongado es una sucursal en banca rota en manos de la peor izquierda extrema de todos los tiempos, la propia vasca y la que hasta hace poco era española. Se han vendido por lo de siempre, por la pasta y por seguir manejándola. Con más de 250.000 ciudadanos exilados de su patria chica por el terror etarra, y el vacío que sufrieron a manos del nazionalismo gobernante, se fueron por millares. 

Estos ciudadanos vascos nunca votarían en clave nazionalista, por tanto, se puede afirmar sin temor a equivocarse que las elecciones vascas no recogen la auténtica realidad de todos sus posibles votantes, es una obviedad que nunca se dice, pero que es conveniente recordarla y no olvidarla. 

Las maravillosas Provincias Vascongadas se han convertido en un problema insoluble para ellos mismos, y para el resto de los españoles. Con ETA más cerca que nunca de poder gobernar, el futuro de las Provincias Vascongadas es incierto, a Ortuzar y a los anteriores presidentes del PNV les tendrán que pedir explicaciones. Hoy día sueltan a sus criminales, pues suyos son, sin que hayan cumplido sus condenas, justo es decir que se lo deben, o, dicho de otra forma, se lo han ganado asesinando españoles, vascos también.  

Las Provincias Vascongadas se han convertido de facto en un parque temático de la impostura, donde son muchos los jóvenes se emborrachan en las herriko tabernas etarras, y los mayores de más de sesenta años vegetan en los batzokis jugando al mus. El resto trabajan queriendo pensar que viven muy bien, sabiendo para sus adentros, que su pensamiento debe ser el oficial, y su opinión, siempre será vigilada.  

Nazionalismo vascongado, principios valor y palabra. 

 

 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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