
Puedes encontrar en esta poesía, hasta 55 títulos de canciones de Joaquín Sabina, quien tanto ha dado en estas décadas a la música y a todos los que amamos sus letras geniales. Desde aquí mi humilde homenaje y agradecimiento.
En cada estrofa podrás encontrar al menos un título de sus canciones y una de ellas contiene hasta 6.
Cuando aprieta el frío
Cuando el tren ya me lleva, a mis cuarenta y diez años.
Echo atrás la memoria, y donde habita el olvido,
guardo libre la alegría y bajo llave los daños,
que han dejado cicatrices, cuerpo y alma doloridos.
Pero debo ser sincero y honesto más todavía.
Y dar las gracias es justo, hasta hacer de ello derroche,
cuando recuento mis pasos, por la calle melancolía,
con mil días soleados y solo alguna negra noche.
Mi niñez es de los años, de los rombos en televisión,
de dos canales sin mando y un capítulo por semana.
Fomentaban la paciencia y esperar con ilusión,
aunque también la censura, nos prohibía a “Viridiana”.
En la cama, mi padre, nos contaba mil historias.
Una de un chino, de un indio y hasta una de romanos,
que se han quedado por siempre, grabadas en mi memoria.
Las disfrutaba a su lado y también junto a mi hermano.
Mi madre nos recordaba, los tangos de nuestra abuela.
La única de los cuatro, a la que pude conocer,
aunque también se fue pronto y eso me desconsuela,
con la frente marchita, para no volver.
Aquellas Semanas Santas, por pueblos de Dulcinea,
Las lagunas de Ruidera, o el Arenal con sus ríos.
Buscando el calor de noche, a la orilla de la chimenea,
buen sitio para sentarse, y hablar cuando aprieta el frío.
De niño parecen, más simples las cosas.
En vez de montañas, sólo viendo valles.
Contando nerviosos, mentiras piadosas,
O con un balón siendo, el capitán de su calle.
El acuario donde vivo, está plagado de coches,
de luces, de sirenas, de retos, de vanidad.
De vivir sin parar 19 días y 500 noches.
Intentando salir a flote, todos los peces de ciudad.
Y esta ciudad nunca para, hermosa donde las haya.
Pero de un poco de calma, le daría algún barniz.
Yo me bajo en Atocha, pero a veces quiero playa.
Princesa y a ratos bruja, pongamos que hablo de Madrid.
Pasé por la adolescencia, sin grandes altercados.
Fútbol, tenis, buenas notas, amigos, pasándolo bien.
Las primeras salidas, con horarios moderados.
Les pregunté a mis padres ¡Bueno! Y nos dieron las diez.
Luego ya pronto llegaron, amores y desamores.
En Madrid, en la playa y tiro porque me toca.
Aves de paso, como yo, buscando nidos mejores.
En general, buenas chicas y alguna Juana la loca.
No fui mucho de consolas, no me aportaban gran cosa.
Amor se llama el juego, al que más jugué esos años.
Parejas de días o meses, momentos de vinagre y rosas.
Aprendiendo de lo bueno y aún más de los desengaños.
Fines de semana, embrujados por la noche.
Me tira ahora más el día, entonces el Rocanrol.
De los idiotas ni hablamos, cuidadito con el coche.
Te creías el rey del mundo, decías, “peor para el sol”.
No tienes claro tu sitio, pero el reloj no se para.
Acertar en todo sabes, que es una pura quimera.
Contigo a veces la suerte, o el error, también dispara.
Y sin embargo con todo, no hice una mala carrera.
Cupido puso el cartel, de cerrado por derribo.
Y los besos que llegaban, eran besos en la frente.
Pero la fiesta seguía, al lado de mis amigos.
La verdad es que siempre he estado, rodeado de buena gente.
Cuando me hablan del destino, pienso en aquel momento,
entre el barullo y el humo, la música y el alcohol,
mi corazón y mi cara, ambos sonrieron contentos,
cuando a pesar de la noche, vi a Eva tomando el sol.
Veintisiete años unidos, media vida, casi toda.
Pasando los buenos tiempos y los malos, junto a mí,
pues no todas las noches, son noches de boda,
pero incompleto y perdido, así estoy yo sin ti.
Luego en apenas 2 años, llegaron nuestros tesoros.
Las más bonitas del mundo, sin ellas nada concibo.
Por verlas crecer sanas, mis niñas, a las que adoro,
pues doy las gracias a Dios y nos sobran los motivos.
La familia que se quiere, puede con toda epidemia.
Construyen su hogar unidos, como el mejor albañil.
Superando cualquier crisis, también aquella pandemia,
que nos hizo sufrir tanto, “¿Quién me ha robado el mes de Abril?”
La vida sin tú saberlo, pisa el acelerador.
Te lleva por buen camino, o por el túnel si te descuidas.
El que juega a la ruleta, suele salir perdedor.
Tratemos de ser pilotos, no conductores suicidas.
A veces sin saber cómo, tu cielo se desintegra.
Lo que antes era un edén, parece ahora un sinsentido.
Y encima de tu cabeza, se posa una nube negra.
Donde otros escuchan música, para ti, es sólo ruido.
Círculos viciosos, anidan en tu cabeza.
¡Oiga, doctor! No me dé, pastillas para no soñar.
Mi alma en números rojos, mis piernas sin su firmeza.
Vengo esta noche contigo, dijo mi amigo satán.
De blanco y negro se vuelven, hasta tus mejores fotos.
Se borra del diccionario, la palabra felicidad.
Te sientes como vagando, por el bulevar de los sueños rotos,
de la mano de esa amiga, que se llama soledad.
Pero no siempre es de noche, y si amanece por fin.
La luz volverá a brillar y el dolor atrás lo dejo.
Jamás dejes de luchar, por los tuyos, por ser feliz.
Un pacto entre caballeros, con el señor del espejo.
Es cierto que algunos besos, saben a besos de Judas.
Es verdad que el diablo, sabe más cuando ya es viejo.
Que echas de menos tu piel, mucho más cuando la mudas.
Pero es mentira que hoy, no te escriba algún consejo.
Habrá gente que te quiera, que te cuide, que valores.
Otros habrá que te envidien, que te dañen, quien no admiras.
Los que digan la verdad, aunque venga con dolores,
o los que sólo en un día, te den más de cien mentiras.
Piensa bien en tus palabras, si puedes causar dolor,
O no abras ese boca, para decir tonterías.
No leas esos renglones, si los escribe el rencor.
Es mejor darse la vuelta, sin decir esta boca es mía.
No quieras nadar seguro, en arenas movedizas,
No siempre tendrás a alguien, que te arroje alguna cuerda.
Si escribes para hacer daño, no uses tinta, usa una tiza.
Ten claro que el hacha olvida, pero que el árbol recuerda.
Los 55 títulos de Sabina
- Y sin embargo
- Mentiras piadosas
- Pongamos que hablo de Madrid
- Donde habita el olvido
- El rocanrol de los idiotas
- Peor para el sol
- Aves de paso
- Y nos dieron las diez
- Por el bulevar de los sueños rotos
- Contigo
- Calle melancolía
- Princesa
- Quién me ha robado el mes de abril
- Eva tomando el sol
- Y si amanece por fin
- Que se llama soledad
- 19 días y 500 noches
- Ruido
- Con la frente marchita
- Más de cien mentiras
- Así estoy yo sin ti
- Yo me bajo en Atocha
- A la orilla de la chimenea
- Nos sobran los motivos
- Cuando me hablan del destino
- Peces de ciudad
- Vinagre y rosas
- Pacto entre caballeros
- Noches de boda
- Pastillas para no soñar
- Pasándolo bien
- Juana la loca
- Mi amigo satán
- Amor se llama el juego
- Esta noche contigo
- Esta boca es mía
- A mis cuarenta y diez
- Cerrado por derribo
- Nube negra
- Números rojos
- Es mentira
- El capitán de su calle
- Viridiana
- Besos de judas
- Oiga, doctor
- Una de romanos
- Cuando aprieta el frío
- Arenas movedizas
- Por el túnel
- Pisa el acelerador
- Negra noche
- Besos en la frente
- Círculos viciosos
- Bruja
- Conductores suicidas

