
«No pueden evitarlo los comunistas, creen que la única manera de conducir un país y a sus individuos es por la fuerza y por real decreto»
Dejé de fumar hace ya veinticuatro años, por lo que llevo más años sin fumar que los que pasé fumando, si tenemos en cuenta que empecé con veinticuatro. Nadie me pidió que lo dejara, yo mismo me convencí de que cada día estaba peor y tenía menos resistencia al esfuerzo físico. En resumen, me ahogaba. Tal era así que una noche estaba soñando que nadaba en una piscina y por el cansancio me ahogaba. Desperté sobresaltado para caer en la cuenta de que efectivamente no podía respirar, tenía contraída la garganta y el aire no pasaba a mis pulmones. Tras unos angustiosos segundos, recuperé la capacidad de llenar los pulmones de aire y al consultar con un doctor, me dijo que había gente que se moría así por un espasmo de la garganta tras años de fumar. En ese momento se disiparon todas mis dudas, tenía la obligación de dejar de fumar, no tenía intención de morirme así.
Hice un primer intento en el que aguanté tres meses. Por desgracia en una fiesta volví a caer, y es que el alcohol de los cubatas y el tabaco son grandes amigos. Comprendí que si quería dejar de fumar también tendría que dejar de beber tragos con alcohol, acerté, era la única manera de lograrlo. Tras pasarlas canutas seis meses, conseguí abandonar el habito y sobre todo los hábitos y rutinas y rituales de fumador.
Lo hice por mi mismo, por convencimiento propio y por mis hijos que eran pequeños entonces. Hoy me he enterado de que Mónica García va a hacer unas leyes totalmente coercitivas contra la libertad de las personas para fumar. No pueden evitarlo, los comunistas, y ella lo es, son grandes fascistas del ordeno y mando y del a mí no me tosas que te enteras de lo que vale un peine. No entiendo porqué, pero me da a mi en la nariz que es una especie de rebelión contra las normas del “padre”, el suyo, que ahora sustituyen por las normas del Estado protector.
Yo a eso lo llamo la tiranía de las ideas y el terminar con la libertad del individuo. En general éste es lo suficientemente adulto como para saber que es lo que tiene que hacer. No pueden evitarlo los comunistas, creen que la única manera de conducir un país y a sus individuos es por la fuerza y por real decreto, o presidencial decreto, más concretamente, porque huyen como almas que lleva el diablo de lo que sea Realeza.
Que no bonita, que no, por muy doctora que seas Mónica no vas a conseguir lo que ni siquiera consiguieron los Norte Americanos en el siglo pasado con la ley seca, más bien conseguirás lo contrario porque, una cosa que no entienden los dictadores fascistas y comunistas es que la mejor manera de conseguir la rebeldía es prohibir algo.
Es verdad, a mí me habían fustigado desde todas partes con dejar de fumar, y no, no lo consiguieron… Fui yo, decidí por mi libre albedrío y sé que nunca lo hubiera dejado si me hubieran obligado, es más esa obligación me habría fastidiado y probablemente potenciado mi ganas de no renunciar al vicio. Así que señores y señoras comunistas, si ustedes desean tener pueblos, sometidos a sus deseos, dictatoriales, vayan olvidándolo, por lo menos aquí en España, porque los españoles somos muy erre que erre y es difícil doblegarnos.
Vuelva usted a su ministerio y relájese, disfrute de sus años dorados como ministra porque seguro que cuando se acaben, no volverán. No intente, tocar las gónadas o los ovarios de los españoles, las españolas y hasta si quiere de los españiles, no lo conseguirá, solo obtendrá el efecto contrario y por supuesto hacer un gran ridículo con un gran fracaso. Ya sé que su intención es buena, pero recuerde, dejar de fumar es una decisión personal, muy difícil de tomar, máxime en una sociedad de personas superadas por la ansiedad del trabajo, los hijos, los sueldo, las hipotecas, los alquileres, el coste de la vida y un sin fin de problemas, entre los que posiblemente se encuentre el no querer que se les impongan más problemas añadidos e innecesarios.
Pues lo dicho, tranquilidad señora Ministra Mónica García y no lo vea como un fracaso, los fumadores que hemos dejado el vicio y los que lo intentan sabemos bien el sabor amargo del fracaso, hasta conseguirlo. Yo lo logré, dejé de fumar hace ya veinticuatro años, por lo que llevo más años sin fumar que los que pasé fumando, si tenemos en cuenta que empecé con veinticuatro. Nadie me pidió que lo dejara, yo mismo me convencí de que cada día estaba peor y tenía menos resistencia al esfuerzo físico, vamos que me ahogaba. Tal era así que una noche estaba soñando que nadaba en una piscina y por el cansancio me ahogaba. Desperté sobresaltado para caer en la cuenta de que efectivamente no podía respirar, tenía contraída la garganta y el aire no pasaba a mis pulmones. Dejé de fumar de inmediato, no me fue necesario que usted Mónica me lo dijera.

