«La España que no lee, no piensa y no entiende la libertad que pierde es ya un país que corre detrás del balón mientras pierde la cabeza».
Entre la ignorancia política y la obsesión deportiva. Por Rodolfo Arévalo

www.lapaseata.net

«La España que no lee, no piensa y no entiende la libertad que pierde es ya un país que corre detrás del balón mientras pierde la cabeza».

«Parece como sí desde que empezó la democracia, se hubiera encasillado a los partidos como grupos de ricos y grupos de pobres».

«No sabemos realmente por qué, cada día, es más difícil contener las ansias de dominación sobre las personas por parte del estado».

«Parece mentira, que pueda darse la circunstancia que ha ocurrido últimamente entre algunos partidos políticos y en el Parlamento de España».

«Lo que no puede ser es que día sí, y día también, estemos desayunando con temas de corrupción y me da igual de que partido salga el tema».

«Se nos ha ido olvidando la fuerza de los temas que unen a la humanidad, en vez de enfrentarla, por nimiedades bobas, como puedan serlo las creencias políticas y sociales».

«Puede que esto no interese nada a nadie que no viva en esos lugares mencionados, o ejerza políticamente en ellos».

Con estas Chin Hadas del presidente, nos vamos a quedar frente al mundo occidental, Chin nada.

«Si aquí no somos capaces de parar ese carro, veo a los españoles del siglo veintidós, de rodillas, culo en pompa y rezando hacía La Meca».

«Lo que merecen estos blanditos de mente y cuerpo es que, cual cualquier Ayotolá venido a más, los pase por sus arcos del triunfo».

«Los españoles estamos al pairo en una barquita que hace aguas, sin barco, sin velas, sin capitán y dirigiéndonos al desastre económico».

«Hoy terminan las fiestas Navideñas de este año y nos queda la parte de desmontar todos los adornos y limpiar».

«En mi carta a los Reyes Magos, solamente he pedido fuerzas para seguir viviendo, sobrellevar mis pequeñas dolencia, sin hacer grandes alharacas por el sufrimiento».

«Lo peor que existe en el mundo son esos, que aparentan ser lo que no son y con mala leche, es decir un colmillo resabiado».