Ana Gabriel, la Diva de América. Por Rafael Gómez de Marcos

Ana Gabriel

«La compositora mexicana Ana Gabriel sigue siendo una fuerza de la naturaleza y una de las voces más respetadas de la música latina»

Hoy quiero hablarles de una artista mexicana conocida como la Diva de América o La Luna de América. La primera persona que creyó en el talento musical de María Guadalupe Araujo Yong, fue su abuelo, Roberto Yong. Nacido en China, su hermana había sido cantante de ópera, y fue él quien le enseñó a la pequeña a controlar la respiración, a cuidar su voz, a respetar el escenario. También fue él quien le dijo: “Trata de ser de las manzanas verdes, la roja”.

 

Su se carrera inicia en 1974 en Tijuana, Baja California, pero no es hasta 1979 cuando se da a conocer con el nombre artístico de Ana Gabriel. Hoy, con 68 años, la compositora mexicana sigue siendo una fuerza de la naturaleza y una de las voces más respetadas de la música latina, ha vendido más de 100 millones de discos.

 

Cuando un artista es mimado por el público se produce una complicidad entre ambos que convierte el escenario en una verdadera magia. Una artista que mantiene vigente su popularidad tras décadas de éxitos, entre ellos “Quién como tu”. La Diva de América hace muchas décadas que se apoderó del corazón del público dominicano, entre otros.

Rafael Gómez de Marcos

Enamorado de la vida, reivindico mi infancia, mi verdadera patria, tres pilares, El Capitán Trueno, The Beatles y Joan Manuel Serrat, me fascina la ópera, me encanta bailar bachata y considero que decir cine americano es una redundancia. TVE no vio en mí ningún talento tras más de treinta años de servicios, Talento que me concedió la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión en reconocimiento a mi trayectoria profesional. Nunca he estado afiliado a ningún sindicato y jamás he militado en ningún partido. Mi cita de bandera es una frase de José Ortega y Gasset: "Ser de la izquierda es, como ser la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral".

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