
«Nada ha cambiado en lo sustancial, ni la cabalgadura sobre la mentira de la izquierda ni la “idiocia” –dicho sea, con el mayor de los respetos– de las supuestas derechas»
Parafraseo con este adjetivo la conocida frase “Que todo cambie para que todo siga igual”, que nos dejó el autor italiano Giuseppe Tomasi di Lampedusa en su única novela, “El gatopardo”, pero a la inversa. Visto cómo terminó 2023 y como ha empezado 2024, no me desvío mucho de la realidad si digo “que nada cambie para que todo siga igual… pero a peor”.
Y, en efecto, nada ha cambiado en lo sustancial, ni la cabalgadura sobre la mentira de la izquierda ni la “idiocia” –dicho sea, con el mayor de los respetos– de las supuestas derechas.
La izquierda terminó el año con la “inocentada” de regalar a BILDU –“Con BILDU no vamos a pactar. Si quiere se lo repito cinco veces, o veinte, durante la entrevista”– la alcaldía de Pamplona en una tan vergonzosa como poco sorprendente moción de censura, pactada desde antes de las elecciones generales, pero pospuesta lo suficiente como para que pasara inadvertida por la inocente masa borreguil que los vota, que sigue sin enterarse de nada –siete millones setecientos mil, nada menos, lo hicieron directamente–, de manera que no le perjudicara a Pedro Antonio PinócHEZ, doctor Plagio cum Fraude para consolidar su nuevo gobierno Frankenstein con el apoyo, entre otros, de la franquicia filoetarra.
Por su parte, las derechas, una más que otra, pero las dos, supuestas derechas, siguen a lo suyo, confundir al verdadero enemigo, que no rival político, y dar juego al sagaz Narciso y a sus medios de manipulación masiva –casi todos–, que para eso sacó a la más extrema del desierto por el que deambulaba, sin rumbo ni horizonte, entre 2014 y 2018, para que hiciera de “cuña de la misma madera” que, como reza una conocida frase, es la que más daño hace. Como muestra, el absurdo rifirrafe que hemos visto hace unos días en el primer pleno del Ayuntamiento de Madrid de este año. Los que me conocen un poco, saben que nunca defendería porque sí al chuleta ”boina verde” –mero accidente del Servicio Militar, que nunca debió suspender José Mª Aznar– que encabeza el grupo de VOX en la corporación municipal madrileña. Pero el oportunismo mediático de la izquierda, y la tonta derecha moderada, han ayudado a magnificar y a dar pábulo al incidente, menor en todo caso, que los corifeos mediáticos siguen exagerando. Nunca hubo agresión –si acaso verbal y gestual, también reprobable– por parte de Javier Ortega Smith, ni “lanzamiento de botella”, al concejal de Más Madrid, Eduardo Fernández Rubiño, “escrachador” en su día, por cierto, de la entonces presidente de la comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes –eso no lo dicen esos medios, tan “imparciales”–, aunque su gesto de chulería fuera improcedente y harto grosero. Propio, por otra parte, del perfil de chulo de barrio que caracteriza al personaje, que a los que lo conocemos un poco no nos sorprendió mucho. Qué otra cosa denota ese tono de “superioridad” que exhibió en la citada comparecencia: «Como ya me reprobaron en el mandato anterior, esta vendría a ser una ‘rereprobación’ y por tanto me importa un ‘rebledo’». Por su parte, el Alcalde, José Luis Martínez Almeida, parece que se convenció de lo que algunos venimos diciendo desde que VOX Fénix “resurgió” de sus cenizas, Sánchez mediante, como decía antes: “Ni Ortega quiere dejar el acta ni la izquierda quiere que Ortega deje el acta”. Es decir, en lenguaje coloquial y para que se entienda, si bien puede ser cierto que el PSOE y el PP parece que se han complementado en las últimas décadas, VOX y la izquierda se necesitan en el último lustro .
Otra prueba más del desvarío de nuestras derechas es el ataque de celos que le entró a VOX tras la presentación por parte del Partido Popular de su enmienda a la totalidad a la ley de amnistía, que empezó a toda prisa su trámite parlamentario, para lo que la fiel Paquita Armengol habilitó el mes de enero, en el que tradicionalmente sus estresadas señorías suelen estar de vacaciones, o sea, además de aparentar trabajar, tienen que acudir al Congreso –no sé si devengarán horas extras retribuidas–. Mientras el portavoz del grupo popular en el Congreso, Miguel Tellado, dejaba claro que “No hemos inventado absolutamente nada en el PP; los partidos políticos pueden ser condenados a su disolución con el ordenamiento jurídico actual. Lo único que hacemos es atribuir una pena a un delito”, y pedía reformar –de nuevo– el Código Penal para disolver las formaciones que, independientemente de sus ideas, pusieran en jaque la unidad nacional, más allá de la ley de partidos, VOX riza el rizo con la suya –yo más– y pide ilegalizar directamente a los partidos que promuevan la destrucción de España. En definitiva, hacerle el juego a la banda de izquierdas, que es maestra en aprovechar el oportunismo para sobreactuar y calificar de “antidemocrático” lo que propone el PP, en la línea de lo que afirmaba la ministra de Defensa, Margarita Robles durante una visita, el jueves, a la Brigada Guzmán el Bueno X, en Cerro Muriano (Córdoba), que no puede compartir la propuesta del PP sobre la disolución de partidos políticos que promuevan referendos ilegales porque en una «democracia se tienen que respetar los pensamientos de todo el mundo», y que si alguien comete un delito, «esa persona individualmente tiene que asumir responsabilidades», porque “en una democracia consolidada los partidos políticos no pueden delinquir». Parece que nuestra ministra, y magistrada del Tribunal Supremo en sus interregnos políticos, se olvidó de que el Tribunal Constitucional sí encontró base legal para actuar contra un partido que se presenta como una herramienta para delinquir, como ocurrió en 2003 cuando el Tribunal Supremo resolvió por unanimidad la ilegalización y disolución de Herri Batasuna, Euskal Herritarrok y Batasuna, en aplicación de la ley de partidos, por considerarlos parte de ETA. Por cierto que ni la susodicha ministra ni presidencia se muestran tan ágiles para responder al Consejo de Transparencia y Buen Gobierno sobre los viajes del Falcon desde que llegó a la Moncloa en 2018 y, en particular «relación de desplazamientos en aviones oficiales a la República Dominicana o escalas efectuadas en la misma desde 2019 hasta la actualidad», 33 vuelos, según publicaba El Debate .
Y de que todo puede ir a peor en 2024 es buena prueba que, tras la minicrisis de gobierno motivada por la “sublimación percuciente” de la que fuera vicepresimiente primera, Nadia (casi Nadie) Calviño, a la presidencia del Banco Europeo de Inversiones, el autócrata totalitario de la Moncloa ha elevado a viceprimera a la que ya era su número dos en el Partido Sanchista Opresor de España, la singular Marisú Montero: “1.200 millones no es ná, chiqui”. Reproduzco una supuesta entrevista del personaje con un periodista que le pregunta sobre su ascenso, en el imaginario de la simpar colaboradora de La Paseata, Linda Galmor, con su fina ironía: –“Eh mu fásil chiqui. Basta con sé sumisa con Pedro y cabrona con loh administraoh…” –¿Qué le encomendó el presidente? –“Terminá con loh ricoh de Estepaíss”. –¿Qué es un rico para el gobierno? –“Loh cabroneh que aún tienen dinero en el banco”. Pues eso es lo que nos espera en los próximos cuatro años si Dios no lo remedia, con la ayuda de los separatistas catalanes de JUNTS que ya han dejado la primera advertencia al decir que votarán en contra los tres primeros decretos que pretendía aprobar el sátrapa Falconeti y que parece que le van a recordar la pregunta fundamental de los pactos: “Pedro, ¿Qué es más importante para ti: el referéndum o el palacio que disfrutas?”.
En una entrevista que se publica en El Debate, Alberto Núñez Feijoo se ha mostrado abierto a apoyar el decreto de medidas anticrisis, que según lo anterior le tumbaría JUNTS, si le acepta tres enmiendas: «Que rebaje el IRPF a las rentas de menos de 40.000 euros; que en la rebaja del IVA de los alimentos incluya la carne, el pescado y las conservas; y el transporte deje de ser gratuito y bonificado con independencia de la renta de la persona que lo utiliza, mientras la electricidad ha subido para todos, incluidas las rentas más bajas».
Mientras tanto, nace un nuevo partido, Izquierda Española, con el objetivo de «Defender los derechos y libertades de todos, sin importar su código postal», y un lema, “La fuerza de la igualdad”, fruto del más que justificable descontento de buena parte de la población de esa ideología que no parece muy satisfecha con los “cambios de opinión” de Pedro I el Mentiroso ni con sus alianzas separatistas y filoterroristas. Ya se ha registrado en el ministerio del Interior y nace desde el thik tank El Jacobino, que dirige el abogado Guillermo del Valle, que será el secretario general del partido. El citado del Valle, presentó de muy buena forma su partido el pasado jueves, en El Cascabel de TRECE TV y lo definió como contrario a los nacionalismos y a favor de la eliminación de los privilegios actuales de Vascongadas y Navarra. Se propone, entre sus treinta puntos, reformar el sistema fiscal, defender los derechos laborales, potenciar los servicios públicos y mejorar la inexistente política de vivienda. Habló también, entre sus objetivos, de recuperar para el Estado las competencias en Educación, Sanidad y Seguridad, cosa que comparto, como he venido diciendo desde hace bastantes años y que nunca se debieron transferir a los reyezuelos regionales, que han utilizado para satisfacer sus planes de adoctrinamiento desde la base educacional. Apuesta también por una reforma electoral que persiga la proporcionalidad y acabe con el mayor valor representativo del voto nacionalista. Se han citado nombres de antiguos pesos pesado del partido socialista, como Juan Francisco Martín Seco, secretario general de Hacienda con Felipe González y, si no recuerdo mal, presidente de Minas de Almadén antes de que yo fichara por esa empresa en 1995; también Soraya Rodríguez, portavoz de ese partido con Alfredo Pérez Rubalcaba y suena, como próximo, el expedientado por la ejecutiva socialista, Nicolás Redondo Terreros. También suenan para el partido antiguos políticos de Ciudadanos, entre los que destaca Francisco Egea, vicepresidente de la Junta de Castilla y León en la anterior legislatura y el exdiputado del parlamento catalán Sergio Sanz. Por último, en El Jacobino también está Ángel Pérez, exsecretario de Izquierda Unida de la comunidad de Madrid y seguro que lo veremos en el partido. Y como buena alternativa antinacionalista, de izquierdas y ESPAÑOLA, anticipan que no pactarán con ERC, JUNTS y PNV. No son malas cartas de presentación, aunque, como es lógico, también critican al PP y a VOX. Quiero pensar que no le ha debido gustar mucho esta nueva opción al pequeño dictador con aspiraciones a presidente de la Tercera República, al que “su” Tierra Firme se le puede transformar en el sucio barro en el que lleva moviéndose desde que llegó al primer plano de la política.
Que los Reyes Magos nos hayan dejado una buena dosis de cordura para votar con la cabeza en lugar de con las vísceras, en las próximas ocasiones en que nos pidan el voto. Y, lo dijera o no Albert Einstein, habría que recordarles a los dos partidos de derechas –también a nuestra sociedad– que “Si buscan resultados distintos, no hagan siempre lo mismo”.
Feliz Año Nuevo, como decía al principio, pero cambiando de verdad, para que todo cambie.

