¡MUY BUENOS DÍAS!
La mañana del jueves la abrimos con un «bodegón» de utensilios viejos y no tan viejos, de los que seguramente alguno de ellos se encuentre rondando por vuestras casas. De esta pintura en concreto no he encontrado el título por lo que me he permitido ponerlo uno provisional tan solo para poder contar lo que nos transmite.
Contaros que para esta ocasión tengo el honor de contar con Guirong Fu. Sé que lo conocéis sobradamente, ya que es colaborador habitual en esta revista digital La Paseata. Recojo un trocito de su staff que figura en esta revista: «¿Mis intereses? Los mismos que siempre tuve: El humanismo, la buena literatura y el ámbito entero de la psicología.
Y aunque en la política no siempre demasiado me entretuve, los años me han llevado a querer tomarle la medida: Me duele su arbitrariedad, su falta de sentido común, sus dislates.
Su ambición soez, su arrogancia, su desvergüenza, su hipocresía. Me indigna que me deslumbre con sus lindos ‘escaparates’ y que cuando entramos a ‘comprar’ no nos dé más que porquería.»
Antonio Carlos Guzmán Capel. Tetuán 1960. Reside en Palencia desde 1961, por lo que se considera español por los cuatro costados. Realismo, hiperrealismo. Escenas de interior y de la vida cotidiana. Infinidad de exposiciones individuales y colectivas. Óleo.

«Utensilios que quedaron de un ayer» Por Guirong Fu
Si algo bueno tuvo siempre, el verdadero arte,
es sacar sublime partido de cualquier cosa:
una maleta vetusta, una añosa bolsa de viaje;
una bici hecha cisco, un botellín de gaseosa.
Una máquina de coser, la pobre, para el arrastre
Un cabezal de cama herrumbroso de parte a parte
Una mesita coja, casi pasto ya de la carcoma,
sobre ella, una aceitera de cobre y una palmatoria.
Una solitaria taza encima de un arcaico estuche.
Una tinaja. Una vasija, Dos planchas de las antiguas
Un jarrón de estaño al que cubre espesa mugre
Un búcaro triste y macilento, con flores mustias.
Y en una esquinita de la mesita de cosedora,
un despertador agostado que dejó de dar las horas
Y bien que erosionado ya por el paso del tiempo
hizo arte grande, el artista pintor, con todo ello.
Y se dice a sí mismo, cuando el propio orgullo le incomoda:
-Emular toscamente a Dios, es rozar un poquito Su gloria.
Y así lo sentimos nosotros, con hondo sentimiento
cada vez que admiramos el bello fruto de su ingenio.
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«Utensilios que quedaron de un ayer» Por Mila Soyyo
Se quedó la gaseosa vacía al igual que aquel sifón
entre el desarrapado polvo, el candil y planchas sin vapor
donde el enchufe se apaga, porque se funde la vela
dejando una vida entera en un humilde rincón.
Se plantó la bicicleta como el que planta una flor
no se arraigó a la primera, sin marchas pedaleó.
Un cabecero forjado hizo a una cama su apaño
y unas flores se quedaron sin el aroma de antaño.
Siendo el tiempo la llave y bodegón del lugareño
cuyos retales desaliñados cosieron cada momento
entre maleta y cuencos, noticias fueron fluyendo
una silla de madera, paredes y aroma al ayer.
***
Aquí pongo fin, no sin antes agradecer a Guirong Fu su gran aportación en este día y a Manuel Artero que me ofrece la posibilidad de hacerlo.
Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que tengáis un maravilloso jueves y estoy convencida de que todos en nuestras casas tenemos un bodegón con reliquias de un ayer, un presente y un mañana.
MMB

