
«El PSOE ha dejado de ser un partido político para convertirse en una secta que sigue acríticamente las ordenes de su líder»
Cuando el PSOE era un partido democrático tenia institucionalizadas lo que se llamaban “Corrientes de opinión”, y así Pablo Castellano o Antonio García-Santesmases fueron lideres críticos que hablaron pública e internamente de sus discrepancias con la dirección del partido. ¿Molestaban? Sí, pero se respetaba el derecho a no seguir aborregadamente las directrices, no ordenes, de la dirección.
¿Quién se atreve ahora a contradecir ni siquiera mínimamente las directrices del líder único? El PSOE ha dejado de ser un partido político, es decir una organización dedicada a promover ideas sobre el desarrollo de las sociedades, para convertirse en una secta que sigue acríticamente las ordenes de su líder.
Como en toda secta la discrepancia o el abandono tiene consecuencias, de momento solo económicas y sociales… ¡de momento!
