La magia del ballet. Por Susana del Pino

Pareja de baile. Siglo XIII

  La danza ha estado presente a lo largo de la historia de la humanidad, ya desde la Prehistoria, según nos atestiguan los hallazgos de representaciones  con figuras danzando, el hombre ha expresado con su cuerpo sus estados de ánimo y ha celebrado mediante rituales las buenas cosechas, el inicio de las estaciones, la lluvia o la caza.

 

  Aún en muchos lugares del planeta las tribus más primitivas siguen la tradición de estas danzas practicadas desde hace miles de años, algo que gusta y llama la atención ya que forman parte de su propia idiosincrasia. En muchos casos poblaciones más civilizadas conservan esos rituales y forman parte de su folclore popular siendo también una atracción turística.

 

  El baile ya sea individual, en pareja o en grupo expresa aquello que llevamos dentro, incluso es considerado por muchos terapeutas como parte del proceso de recuperación de enfermedades ya que aporta beneficios para el cuerpo y la mente.

 

  Pero independientemente del bien, lo provechoso, el significado y la diversión que aporta la danza, es un arte que puede llegar a transmitir fuertes emociones y mostrar una belleza sublime a través del cuerpo.

Grabado. Traje de danza, Museo des Modes et Costumes

  Para encontrar los orígenes del ballet hay que remontarse al siglo XV, a la época renacentista y más concretamente a Italia donde las familias nobles acostumbraban a celebrar fiestas en sus palacios organizando opulentos banquetes que eran amenizados con música y baile. Es en estos festines donde comienzan a realizarse números de baile con sencillas coreografías en los que se bailaba en pareja y en grupo siguiendo los pasos coordinados con la música. Esta costumbre pronto se extendió al resto de Europa y principalmente a Francia, donde en 1581 en Versalles, la familia Medici organizó con motivo de la celebración de la boda del Duque de Joyeuse con Margarita de Lorena, cuñada del entonces rey de Francia, Enrique III (1551-1589)  una representación en la que la hechicera y seductora Circe según la mitología griega era la protagonista siendo el coreógrafo de origen piamontés Balthazar de Beaujoyeulx (¿?- 1587) el encargado de su representación. Parece ser que fue él quien utilizó el término ballet para referirse a este movimiento que proviene de la palabra italiana balletto que significa baile o danza. La pieza interpretada por aristócratas ante la Corte en un gran salón con espectadores creó un precedente en el resto de las monarquías con los llamados Ballets cortesanos que gozaron de gran éxito en toda Europa, en ellos los intérpretes iban elegantemente vestidos, el decorado era suntuoso y la música cada vez más afinada. 

 

  En un primer momento, Francia mostró gran interés por esta disciplina que fue completándose con el tiempo hasta la creación en 1661 de la Académie Royale de la Danse, Academia Real de Danza, proyecto impulsado por Luis XIV (1643-1715), el Rey Sol,  en cuyo reinado alcanzó gran prestigio lo que se conoció como el Ballet de la Corte; el monarca  mostró gran interés por la creación de la Academia cuya finalidad era, según las propias palabras del Rey…»restaurar el arte de la danza a su perfección original y mejorarlo tanto como sea posible»… La danza comenzaba a ser considerada como una disciplina profesional. Muchos de los ballets que se representaron en la corte francesa en este periodo fueron creados por Jean Baptiste Lully (1632-1687)) cuya influencia fue destacable en autores posteriores.

 

  La Academia de la Ópera, llamada posteriormente Academia de la Música se fundó años más tarde y estuvo muy ligada a la de Danza. Actualmente, La Compañía de Ópera  y Ballet es conocida como La Ópera Nacional de París.  

Pareja de baile. Siglo XIII

  A partir de la creación de La Academia Real, el ballet se va  perfeccionando, se van formando más profesores y se realizan tratados en los que se establecen normas para la perfecta ejecución de tiempos, pasos y movimientos. En un principio sólo participaban hombres disfrazándose para los papeles femeninos, será en la representación de Le Triumphe de l´Amour en 1681 cuando aparecen las primeras bailarinas que llegarán  posteriormente a ser las protagonistas con el Ballet Romántico.

 

  En el siglo XVIII la indumentaria, con trajes muy lujosos y pomposos, las pelucas y los miriñaques dificultaban mucho los movimientos por lo que comenzaron a aligerarse.  En este sentido, la bailarina nacida en la ciudad de Bruselas Marie Anne Camargo (1710-1770) fue innovadora en el mundo del ballet ya que acortó las faldas y cambió los zapatos de tacón por zapatillas más flexibles, esto le permitió bailar con más ligereza de tal manera que pasos y saltos que hasta entonces las damas no podían ejecutar, ella sí los pudo realizar por lo que destacó por su gran agilidad. Otra bailarina, María Sallé (1707-1756), que destacó por el dramatismo en sus actuaciones, también optó por realizar algunos cambios como suprimir el corsé y en alguna representación utilizar túnicas que resultaban más ligeras.

 

  La Academia de Danza se considera la primera institución profesional en esta materia. En cada país se crea y desarrolla con características diferentes como la rapidez en los movimientos o más o menos expresividad o dramatismo. En Rusia tras el apogeo del ballet en Francia y en otros países europeos, el ballet se convirtió en una de las aficiones más apreciadas por la aristocracia y durante el zarismo se impulsó notablemente la formación en esta disciplina en las escuelas y su difusión

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Marie Taglioni en » La Sílfide»

  El ballet es una expresión artística que incluye, danza, música y teatro y en esta dirección trabajará en el siglo XVIII un gran teórico de la danza, Jean- Georges Noverre (1727-1810) creador de lo que denominó Ballet de acción, partidario de expresar dramatismo y de “contar” una historia que incluya, como en cualquier obra teatral, planteamiento o presentación, nudo y desenlace. Según Noverre, la naturalidad y la expresividad deben ser elementos indispensables en la danza; pero además, para Noverre los bailarines han de tener una buena formación, no sólo física, sino  cultural, deben conocer la poesía, la historia, el arte o la música así como entender de  anatomía ya que trabajan con su cuerpo. Fue este bailarín y teórico de la danza quien sentó las bases para la creación del Ballet Romántico que se inauguró con la representación en 1832 de la obra  La Sílfide del coreógrafo italiano Filippo Taglioni (1777-1871), siendo su hija Marie la protagonista. Esta primera representación tuvo lugar en La Ópera de París y tendría una notable influencia en los ballets posteriores. Marie Taglioni fue quien utilizó por vez primera  el característico y hermoso tutú en 1831 en la obra El Ballet de las Monjas de la ópera Robert Le Diable, lo volvió a utilizar en La Sílfide y a partir de entonces se convirtió en el atuendo por excelencia de las bailarinas de ballet.

Marius Petipa

  Al hablar de la historia del ballet es necesario mencionar al bailarín y coreógrafo nacido en Marsella Marius Petipa (1818-1910) considerado como uno de los grandes maestros del ballet. Llevó a escena algunas de las obras más bellas que forman parte de la historia del ballet y que aún son representadas con gran éxito como La Bella Durmiente, (1890) o El Cascanueces (1892) y El Lago de los Cisnes (1877) en las que trabajó junto a Lev Ivanov (1834-1901), autor a su vez de La Flauta Mágica (1893). Viajó y vivió en varios países, entre ellos España y finalmente se afincó en Rusia donde trabajó como bailarín y coreógrafo en el Ballet Imperial entre 1869 y 1903. En sus obras introdujo temas y danzas españolas impregnándolas de ese aire español que  las dotó de una atractivo original creando obras como Don Quijote, La Estrella de Granada o Paquita. Fue el creador de lo que se conoce como “paso a dos” que consta de cuatro partes, entrée, adagio, variaciones y coda (final), tal y como hoy en día aún se ejecuta.

Pareja de baile

 Tras los sucesos de la Revolución Bolchevique (1917), el arte de la danza se relacionaba con los aristócratas, el Imperio y todo lo que representaba para ellos la clase dominante, por lo que estuvo a punto de ser eliminada como disciplina de estudio, sin embargo el empresario Serguei Diagilev (1872-1929) y la bailarina Agrippina Vagánova (1879-1951) lograron evitarlo y sentar las bases para la creación de una Escuela Rusa que tendría posteriormente gran esplendor en todo el mundo, ambos supieron hacer que el ballet ruso no fuera aniquilado por los bolcheviques, además de el hecho que el gobierno planeó con convencimiento que sería una buena forma de contentar al pueblo  hacer que a través de diversas actividades estuviera ajeno a los asuntos políticos.

 

  En las primeras décadas del siglo XX comienza a crearse la danza moderna dotada de más realismo y menos afectación. Actualmente la realidad del ballet es muy diversa, el ballet ha tenido una constante evolución a lo largo de los años incorporando nuevos enfoques, estilos e innovadoras coreografías. De cualquier modo, el ballet es algo más que bailar, es una expresión artística en la que el bailarín se expresa en completa armonía con sus movimientos y un perfecto control de su cuerpo.

Bailarinas

  Algunas figuras internacionalmente conocidas del ballet además de los ya mencionados y entre otros muchos como  Pierre- Gabriel Gardel (1758-1840, Anna Paulova (1881-1931) que aportó una elegancia hasta entonces no conocida, la danesa Lucile Grahn (1819-1907), Carlotta Grisi (1819-1899) o los españoles Ángel Corella (1975) o Nacho Duato (1957) han trabajado con gran dedicación y entusiasmo difundiendo el hermoso arte del ballet por el mundo a través de sus propias actuaciones, de su enseñanza o de fundaciones, como es el caso de la Fundación Ángel Corella que el bailarín creó junto a su hermana para fomentar la enseñanza de la danza clásica y facilitar la formación a personas sin recursos

 

  El ballet ha inspirado en los últimos siglos a diseñadores de moda, músicos, directores de cine o pintores y entre los artistas que más se ha identificado con el mundo del ballet se encuentra el pintor y escultor francés Edgar Degas (1834-1917) cuyos cuadros de bailarinas son internacionalmente conocidos, valorados y que se han convertido en un signo identificativo de su pintura; curiosamente, además de su admiración por el ballet y la belleza de la figura de la bailarina, que era importante para representarlas en numerosas ocasiones, tras la muerte de su padre, su hermano tuvo que afrontar problemas económicos por lo que para ayudarle pintó cuadros con esta temática que eran muy demandados y los podía vender más fácilmente.

«La clase de ballet» Edgar Degas

  Edgar Degas estuvo ligado al movimiento impresionista aunque él mismo se consideraba más un pintor realista y gran admirador de Ingres (1780-1867), no era muy partidario de pintar paisajes como el resto de pintores del nuevo movimiento, le interesaba ante todo la figura humana, principalmente la femenina, la perspectiva y el movimiento, algo que quiso plasmar tanto en la pintura como en la escultura. Maniático, ingenioso, muy perfeccionista y con un carácter  peculiar, se fue aislando poco a poco influenciado quizá por la progresiva pérdida de visión que sufría y que acabaría en ceguera, lo que hizo que se dedicara más a la escultura en los últimos años de su vida. Sin embargo nos dejó una interesante producción pictórica sobre todo de escenas en las que la mujer es protagonista. Su obra no fue valorada en vida como hubiera merecido, aunque sí reconocida tras su muerte.

 

  El ballet es  elegancia, refinamiento y emoción, de todo ello nos hace partícipe esta bella expresión artística;  basta con admirarlo y sentirlo porque la belleza del ballet cautiva.

 

                                                                                   

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

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