
«La falsa realidad que nos rodea es una ópera bufa, una carcajada continua, un sinsentido de pensamiento vacío y absurdo»
Estoy empezando a recelar de la realidad que nos rodea. ¿Estaremos viviendo un mundo falso, inexistente y solo imaginario? No lo sé. De lo único que soy consciente es de que el actual, el mundo del dos mil veinte cuatro, si es que lo es, parece más una ficción inventada por los humanos de menos de cincuenta años, que un universo real.
Digo esto porque al parecer la realidad no es eso que podemos ver y tocar. Algunas personas creen que solo somos seres proyectados por una inteligencia superior sobre una pantalla que es la realidad del universo. Tal parece que para creerse el mundo en el que vivimos hay que meter la mano en la herida, tales son los despropósitos que nos rodean.
España entre otras cosas es como se dijo, al parecer de verdad, un concepto discutido y discutible. ¡Vaya que si la discuten en la actualidad!, pero para mí que esta discusión tiene más de cuánto me llevo yo a mi parte de España, que con me siento de allí, gratis et amore. Pero no solo el territorio, también cualquier pensamiento, política, sueño o acción, son discutibles y por supuesto discutidos.
Desde que el primer presidente, tocado del ala, pasó por Moncloa, la realidad parece haberse difuminado en un mundo de incertidumbres, cada día más fluctuantes y sinuosas. Si no fuera porque uno conserva sus ideas bien atadas y en posición de firmes, la realidad actual sería más una ópera bufa, una carcajada continua, un sinsentido de pensamiento vacío y absurdo, una duda constante, pero fuera del mundo de la ciencia, único lugar en el que la duda no solo está permitida sino que hay que cuestionar los resultados de un experimento sistemáticamente.
Lo malo de esto es que, en la España actual acosada por el alza de los precios, los ataques a camiones Españoles en Francia, las bandas latinas que florecen y una flojedad intelectual, dan como resultado una especie de territorio amorfo en el que no creen sus integrantes salvo por la parte del dinero que pueda tocar. ¡Increíble, la falta de patriotismo y amor propio!
Debe de ser por esta razón por lo que hoy en día parece que las personas no son machos o hembras, pueden ser algo más, pueden ser de sexo fluido, que no se sabe muy bien qué quiere decir, pero que debe ser algo así como fluctuante, como un río. También según este tipo de pensamiento, podríamos ser gallináceas, hipopótamos o jirafas dependiendo de nuestra piel, altura, color o vaya usted a saber qué. Si nos ponemos en lo peor podríamos ser extraterrestres estúpidos y perdidos en un planeta desconocido. Visto desde un punto de vista filosófico de andar por casa, podría ser hasta comprensible. Esto ocurre porque las personas, o ciertas personas, creen que la realidad externa a sus pensamientos y sentimientos, no solo no es una elaboración propia de su mente, si no que obedece realmente a sus imágenes, las creadas en su interior. Esto es algo que se muestra como a los demás, como su propia materialidad cierta e irrebatible. Sus ideas y reflexiones, parecen acabar teniendo cuerpo físico, en el exterior de la mente. Con lo que cualquier ficción puede considerarse real.
Dentro del cerebro humano, cabe absolutamente todo, de hecho, caben cosas como la novela Don Quijote de la Mancha, con rocinante y todo. Si me apuran, cabe todo el universo interestelar, porque los humanos tienen la capacidad de mover a capricho sus sinapsis neuronales, y con las células gliales cambiar y modificar constantemente los productos que elabora la mente.
Siendo además como creo un universo cerrado y circular, cualquier cerebro carece de límites para su subproducto, el pensamiento. Lo malo de todo esto es que estamos todos metidos en el principio de incertidumbre. Cuando abramos la caja que guarda nuestra esencia, ¿Qué seremos? No lo sé pero yo si tengo una certidumbre soy un macho, blanco, heterosexual, a mucha honra, la misma que merece cualquier otro ser humano sea como sea y se crea como se crea.
Estoy empezando a recelar de la realidad que nos rodea. ¿Estaremos viviendo un mundo falso, inexistente y solo imaginario? No lo sé. De lo único que soy consciente es de que el actual, el mundo del dos mil veinte cuatro, si es que lo es, parece más una ficción inventada por los humanos de menos de cincuenta años, que un universo real. Digo esto porque al parecer la realidad no es eso que podemos ver y tocar. La realidad según los físicos es un tejido formado por vibraciones de cuerdas de tamaño ínfimo que crean las partículas de las que están hechas todas las cosas.

