La Fachosfera de la Sanchosfera, entre la Sociosfera, su Corifeosfera y sus medios. Por Antonio de la Torre

La Fachosfera de la Sanchosfera y la cara del cara

Los líderes de los principales partidos, especialmente si se otea en el horizonte una llamada electoral, nos tienen acostumbrados a obsequiarnos con sus mensajes a lo largo de la geografía española. 

El pasado domingo no iba a ser menos y el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijoo, concentraba en la madrileña Plaza de España una nada despreciable cifra de españoles, como siempre diferente según el contador, que, en todo caso, me hubiera gustado que hubiese sido muy superior a los aproximadamente 100.000 que los más optimistas citaban. Allí, entre otras muchas cosas, el líder gallego nos dejó una verdad incuestionable: «¿Sabéis cómo pasará (Sánchez) a la historia? Por sus mentiras, disfrazadas de “cambios de opinión”. Por su conveniencia, disfrazada de convivencia. Por su codicia, disfrazada de presidente. Por venderse él, por vender al Partido Socialista Obrero Español y por poner en venta España». No puedo estar más de acuerdo con el pronóstico, aunque yo lo resumiría en una palabra, traidor, como acertadamente apuntaba en El Cascabel el vocal del CGPJ, José Mª Macías.

Por su parte, el presimiente se daba un baño, no de masas precisamente, sino de peloteo, en el segundo de los diarios-portavoz, en este caso, el catalán La Vanguardia. Sí, ese del Conde de Godó, que recibió del Rey Juan Carlos I, en 2008 (gran visión del monarca, mal llamado, emérito), el título de “Grande de España” –“Máxima dignidad de la nobleza española en la jerarquía nobiliaria, situada inmediatamente después de la de príncipe de Asturias y de la de infante de España”–, cada día más “Pequeño de Cataluña”. Y desde ahí, sin réplica posible, faltaría más, y en su mejor versión de Pedro I el Mentiroso, nos dejaba otra mentira: «La ley de amnistía es un paso trascendente de la democracia española que demuestra los principios y los valores de nuestra Constitución –no está mal su “cambio de opinión” en apenas seis meses–. Y, a partir de ahí, cuando sea aprobada, en un acto consecuente –con mi sumisión– y coherente con este paso trascendente que da la democracia –al precipicio directo, claro–, pues me reuniré con ambos, con Puigdemont –“Traeré a Puigdemont a España, para que rinda cuentas ante la Justicia”y con Junqueras“No pondré la gobernabilidad de España en manos de los que quieren acabar con la Constitución”. Y no me reuniré solamente una vez, sino que me reuniré en más ocasiones, porque creo que el esfuerzo merecerá la pena, ¿no?». Me imagino el sonoro SÍ de su entrevistador. Y, en ese ambiente, soltó el penúltimo palabro que su millar de asesores inventó para darle armas a él y a su banda de fieles corifeos: «Toda esa “Fachosfera”, lo que hace es polarizar, insultar –le dijo la sartén al cazo–, generar una desconfianza –no la confianza que da él con sus “cambios de opinión”, con un fin claro, cómo pueden derrocar a un gobierno legítimo de dos partidos de izquierda –no diré que el suyo no sea un gobierno legal, por mor de esas sumas heterogéneas de diputados que permite el perverso y pervertido sistema, pero legítimo, lo que se dice legítimo, no parece que lo sea, tras llegar sobre una mentira “morcillera” y mantenerse con incontables “cambios de opinión”–: creando ruido para desmovilizar al electorado. Están paralizados por la ultra derecha». Sin duda, una descripción perfecta de su Sanchosfera. No se podía esperar otra cosa del que también se acreditó como Pedro el Albañil desde que construyó ese “muro, para que no gobierne la derecha y la ultraderecha”, y perpetuarse en el poder con la “agilizadora” ultraizquierda de uno u otro pelaje, comunista (SUMAR), filoterrorista (BILDU) o independentista (ERC) y la ultraderecha de Junts –otra señal de esa “coherencia” de la que presumía en La Vanguardia–.     

Mientras tanto, seguimos con el esperpento de proyecto de ley de amnistía, sobre la que van apareciendo algunas esperanzas de que no llegue a ponerse en marcha. En este sentido se pronunciaba el anterior Letrado Mayor de las Cortes, purgado por “su Sanchidad”, Manuel Fernández Fontencha, sustituido de forma repentina por Fernando Galindo“Un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo”, de Sánchez y de su Paquita “Petra” en el Congreso, obviamente–, que dejaba en COPE su opinión: Hay tres puntos que abordar en relación con la ley. Las Cortes no tienen potestad de amnistiar, tienen la potestad legislativa, que es otra cosa. La amnistía es contraria al Artículo 9, que establece la obligación de acatamiento a la Constitución y a las leyes. Y que la Amnistía es un arquetipo de ley discriminatoria, porque trata de manera diferente a los ciudadanos en función de la creencia ideológica que tenga. Es decir, una discriminación con vulneración de derechos fundamentales

Pero he aquí que al ya conocido auto del juez García Castellón de la semana pasada, calificado de impecable por reconocidos juristas y asociaciones, se unió la prórroga de otro procedimiento que lleva en Barcelona el juez Joaquín Aguirre sobre el llamado caso Volhov, que estudia la vinculación rusa con el procés, cuyos indicios apuntan a que el prófugo de Waterloo abrió la puerta a Rusia para desestabilizar a la Unión Europea, a través de ciertos encuentros en Barcelona y en Moscú para que Rusia otorgará ayuda económica y militar para que Cataluña rompiera la unidad de España y, tal vez, la de Europa. Según contaba ABC: Un informe diplomático de Estados Unidos alerta de nuevos métodos desde la órbita del Kremlin para promover objetivos de influencia exterior. Algo que podría constituir un delito de alta traición, que en Europa sería castigado con una media de quince años de prisión o incluso con cadena perpetua en algunos países, en el que estaría incurso Carlos Puigdemont. Por su parte, la revista Insider identificaba como espía rusa a la eurodiputada letona Tatjana Zdanoka, aliada de Arnaldo Otegi en el caso Bateragune, y que está siendo una de las colaboradoras de los independentistas catalanes en Bruselas. Por su parte, El Debate, publicaba que la Guardia Civil tiene en su poder un manuscrito en el que se vincula a Puigdemont con Nikolay Sadovnikov, emisario de Vladímir Putin, que ofreció a los independentistas “10.000 soldados rusos y una partida de 500.000 millones de dólares” para financiar el procés “a cambio de que Cataluña se convirtiera en paraíso fiscal de criptomonedas”

500.000.000.000 $ de Putin

Y mientras su primer portavoz mediático, El País Pravda, dejaba por la mañana del martes un titular en la línea de lo expresado por sus socios: “El PSOE ve injerencia de los jueces en la amnistía”, por la tarde, el desgobierno y buena parte de sus socios, recibían en el Congreso el tremendo varapalo del grupo de su “presidente in pectore” en Bruselas, que devolvía a los corrales ese bodrio de ley de amnistía que muchos daban por aprobada antes de torear al morlaco. La cara del engreído Narciso Sánchez –que se fugó del hemicirco tras la “faena”– lo decía todo, y su ministro Tres en Uno, el fiel Félix “Gracita” Bolaños, salía al quite cuestionando que sus socios “Incomprensiblemente, votaran No a la ley que habían pactado –no se atrevió a decir que habían redactado ellos”–. Evidentemente, después de los citados autos y las más que previsibles responsabilidades que le podrían recaer, el fugado no debió ver garantizada su impunidad y libre regreso a Cataluña y dio marcha atrás, pensando que lo redactado y pactado no iba a ser suficiente. Se me ocurre que en la próxima negociación, el “dictraidor” Pedro Narciso Felónez I el Mentiroso podría proponerle modificar por las buenas el Artículo 56.3 de la Constitución y dejarlo de esta guisa: “La persona del Rey y el personaje Carlos Puigdemont son inviolables y no están sujetos a responsabilidad…” y, ya puesto, hacer lo propio con el artículo 64: “Los actos del Rey y las caprichos de Carlos Puigdemont, serán refrendados y obedecidos, respectivamente, por el Presidente del Gobierno y, en su caso, por los ministros incompetentes”.  

Y, blanco y en botella, las manifestaciones de dos miembros de Junts no dejaron lugar a dudas. Desde Bruselas, uno de los fugados, Antonio Comín, le decía al PSOE que “Tienen que aceptar unas enmiendas que hace unos días no eran tan necesarias y ahora –vistos los autos– lo son” y, en Madrid, la portavoz de Junts, Míriam Nogueras, después de acusar de nuevo de prevaricación a los jueces, con nombres y apellidos, desde la tribuna del Congreso, fue clara en su turno de intervención: «Detener la represión a medias no es detenerla. Junts no puede participar en dejar al independentismo catalán expuesto a las arbitrariedades de la cúpula judicial» –que la fiel Paquita Armengol pasó por alto una vez más mientras se mostraba “rigurosa” cortando la intervención, “molesta” para su jefe, de Núñez Feijoo–. Y fue un poco más concreta al día siguiente: Lo que está redactado deja a mucha gente fuera, no lo podemos votar a favor. Estaban avisados, lo sabían, y si no quieren que haya una ley integral, blindada, no están cumpliendo lo acordado. Por su parte, el expresidente Felipe González le dejaba un mensaje envenenado a Sánchez desde Sevilla, en una nueva muestra de su “coherencia” –estoy en su contra, pero lo sigo votando–, al ser preguntado: ustedes saben perfectamente mi posición sobre la amnistía, la misma que tenía el Gobierno el día 23 de julio. Y se abre el melón entre los que opinan que la ley vuelve a la Comisión de Justicia para incluir nuevas enmiendas que satisfagan al socio y los que dicen que esto no es viable y que habría que redactar una nueva ley. El PSOE sabe que su propuesta de ley de amnistía roza los límites de lo admisible por su “asesor” en la sombra, Cándido Conde Pumpido, que para eso lo colocó al frente del Tribunal Constitucional y, esa distinción que se ha sacado de la manga para separar un terrorismo bueno de uno malo, está próximo a traspasar los de la Unión Europea, muy alerta frente a terrorismo, corrupción e injerencia rusa, tres líneas rojas de verdad en Europa, que rodean a los líderes del proceso independentista catalán.

Y parece que ha entrado el miedo en alguno más de los presuntos implicados en delitos de ese “terrorismo light” que nos quieren vender para seguir mendigando en Waterloo. Esta vez, el fugitivo ha sido el diputado de ERC Rubén Wagensberg, uno de los activistas en el asalto al aeropuerto de El Prat en 2019, que también ha tomado rumbo a Suiza, como hizo en su día su compañera Marta Rovira, huyendo del auto de García Castellón, por si las moscas. Y no tardó en manifestar su apoyo la comprensiva viceprimera y número dos del PSOE, la “entrañable” Marisú Montero, “madre nacionalista”, que en la emisora catalanista RAC1 decía: Lo entiendo perfectamente, claro que sí. Yo creo que cualquiera de nosotros en cualquier situación de este tipo se puede imaginar la angustia, la incertidumbre, el miedo, que una persona puede tener y, por tanto, somos perfectamente conscientes de las vivencias personales que tiene cada uno de los que se ven incursos en un proceso judicial.  En la misma línea comprensiva y cambiando de opinión de nuevo –recordemos que no hace mucho decía «Y de hecho, lo que más me preocupa es la banalización que se hace por parte de algunos actores políticos del concepto terrorismo… es muy importante que, desde el punto de vista político, cualquier indicio de violencia, también se condene por partede las instituciones políticas catalanas», el presimiente PinócHEZ, era categórico desde Bruselas, al término de la reunión del Consejo de Europa, convirtiéndose ya en juez y parte: “Como todo el mundo sabe –pues mire, media España, por lo menos, yo entre ellos, no entramos en ese “todo el mundo”–, el independentismo catalán no es terrorismo, no lo es –se lo tuvo que repetir porque ni él se lo cree–. Y, por tanto, con este proyecto de ley yo estoy convencido y así, al final, lo van a concluir los tribunales –¿mensaje u orden para algún togado adicto?–, que van a estar todos los independentistas catalanes amnistiados, porque no son terroristas” –porque lo digo yo–. Como decía el viernes en su imagen del día con Carlos Herrera, Luis del Val, recordando a Gustavo Adolfo Bécquer, al que pedía perdón por la paráfrasis de sus versos, que habría que pasarle al felón de turno para dedicársela a su guionista: ¿Qué es terrorismo?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es terrorismo? ¿Y tú me lo preguntas? Terrorismo… eres tú

Y aunque son muchos los temas que se quedan en el aire, no quiero dejar de mencionar lo que se vivió en la última asamblea de VOX, que sigue su deslizamiento con nuevos frentes abiertos –ahora en Baleares–. Escribía en marzo de 2020, cuando su anterior “asamblea”, algo que, prescindiendo de  Iglesias, y del COVID,   bien podría haberlo escrito el domingo pasado: «Termino resaltando otra grave irresponsabilidad en el otro extremo, “los extremos se tocan”. El no menos populista, líder perpetuo y vitalicio de VOX, Santiago Abascal, no contento con la cacicada de impedir candidaturas alternativas y cambiar estatutos para perpetuarse, en una asamblea a puerta cerrada en la que “sorprendentemente” salió “elegido” él, quiso también su baño de masas –parece que esto es consustancial con los líderes populistas de ambos extremos– y mantuvo, pese a los avisos en contrario, una segunda asamblea para fieles abducidos en el populista recinto de Vistalegre –que algunos llaman ya Vistatriste– de la que se sepa han salido ya media docena o más de contagiados y portadores del COVID19. Y es que ahí está el problema, tres auténticos VIRUS para España, Sánchez, Iglesias y Abascal –cada uno con sus matices, diferencias y trasfondo– no saben qué hacer para mantener sus “coronas” a costa de lo que le pueda pasar a esa España que los dos primeros quieren romper y el tercero dice profesar ese amor patriótico que lo llevó e eludir el Servicio Militar a base de prórrogas porque “el valor, se le supone” y si no, una talla menos de camisa y una bandera más grande u otro libro patriótico –que tampoco leerá– en las manos»

Y, como mi buen amigo Luis Antequera termina algunos de sus artículos, “Que hagan ustedes mucho bien y no reciban menos”.  

 

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

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