La cloaca nazionalista catalana. Por Antonio E.

La cloaca nazionalista catalana.

«Es la mejor y más clara definición del nazionalismo supremacista, excluyente y totalitario, vivir aparentando lo que nunca serán: dignos y respetables»  

Si nos pusiéramos a buscar un lugar donde la libertad estuviera menguada, la enseñanza libre restringida y la justicia vilipendiada, aparte de en todos los regímenes de izquierdas y en las dictaduras teocráticas, ese lugar sin duda alguna sería Cataluña. No es opinión, son hechos. 

Estos badulaques con barretina podrán engañar a todo aquél que se deje, incluso llegar a convencer a los sectarios que les votan, diciéndoles que el paraíso catalán es un lugar magnífico para vivir, pero la realidad es completamente distinta. En la Alemania de Adolf Hitler pasaba exactamente lo mismo: o eras de ellos, o terminabas muerto o encerrado en uno de sus campos de concentración. En la Cataluña de hace unos pocos años uno de sus molto honorapel llegó a decir que los no catalanes eran como bestias, imagino que no vio a su padre, o no tenía espejos en su casa. En esto consiste la sempiterna maldad de aquellos que han hecho de su basurienta ideología, un régimen totalitario. Justo lo que es hoy día la Generalidad catalana.  

Nadie mejor que los ciudadanos catalanes que se atreven a enfrentarse a ese estado de indignidad, para dar fe de ello. El resto como dije antes, los convencidos, lo único que ambicionan es vegetar o subsistir en su particular arcadia catalana.  

Paraíso catalán, en el que, durante casi cinco décadas de gobierno nacional socialista, no se hizo nada, siendo su logro más importante llevarse el dinero de todos, incluso el del resto de los españoles que pagaban sus impuestos para que esa plaga viva como lo que son, sanguijuelas.  

Hoy día no tienen agua ni infraestructuras decentes para llevar el agua a todos los hogares. En cambio, pueden disfrutar de sus fastuosas embajadas, signo de la estupidez y la inutilidad sectaria de todos y cada uno de sus gobernantes. 

Al igual que en las Provincias Vascongadas, las restricciones a la libertad en su conjunto están lisiadas por el nazionalismo totalitario. Gran régimen el suyo, donde se multa y persigue a los niños en los patios de recreo, por hablar español, en España. En este erial han convertido Cataluña, región española donde sólo se puede aprender en el idioma que dicta el régimen, expulsando con ello de la vida civil al catalán que no lo usa, no quiere usarlo, o no le ha dado la gana aprenderlo por el motivo que fuere. Desde hace ya tiempo ir a Cataluña es un suplicio, el que lo niegue miente, a no ser que a lo que vaya sea a tomar parte de la farsa. Somos millones los que podemos dar fe de ello.  

¡Qué tipo de gentuza gobernó Cataluña! Desde el primer minuto de autogobierno, se dedicaron en cuerpo y alma a esquilmar los dineros de los catalanes, con el único fin de enriquecerse. ¡Fantástica manera de servir a Cataluña! La de robar a manos llenas, para minutos después envolverse en la estelada. En aquella región española decir hijo de puta al que lo es, y no por méritos de su madre, está más que justificado. 

No es de extrañar que quieran tener leyes propias y jueces propios, de ese modo el robo o incluso el asesinato civil perpetrado por ellos quedaría impune.  

Con las mordidas llenaban bolsas de basura, apilaban fajos de billetes en los maleteros de sus coches, camino de Andorra o Suiza, esquilmando presupuestos, llevándose hasta el sedal, todo ello en nombre del sacrosanto interés del pueblo catalán. ¡Reputos mangantes!  

Confesaron que era sólo el 3%, seguramente sería el 12 o el 20. ¡Qué más daba si la pasta nunca faltaba, siempre fluía! Ninguna obra o proyecto se hizo en Cataluña, sin que la mordida pasara por la faltriquera del molto honorapel del momento. La mafia siciliana enrojecería de envidia, si supiera cuánto cómo y de qué manera se robó en Cataluña. 

La actual monserga catalana tiene dos vertientes, la supremacista de ultraderecha racista y totalitaria, rehecha con los despojos putrefactos de Convergència y Unió, y los escombros de la ERC, el partido que mejor representa hoy día las ascuas del otrora fascismo de los años treinta. Para vestirse de izquierdas hay que ser internacionalista, pero estos memos sólo usan el apellido político como atrezo. 

Si hubiera justicia, más de la mitad de esa basura política estaría en la cárcel, purgando sus fechorías, hablo de Jordi Pujol y el resto de su recua, la tropa que les sigue languidecería reponiendo las estanterías de los super, o tal vez vendiendo sus favores en la sala Bagdad. Está demostrado que quien no sirve para otra cosa, debe progresar con lo único que sabe hacer.  

El resto no son más que una colección de capitostes o mindunguis, politiquillos, basurilla sin importancia, deshechos de tienta, escombros o vulgares inútiles, vagos mentales, rufianes analfabetos henchidos de chulería e indecencia, chusma miserable, que como se ha visto hasta ahora, lo único que han hecho bien ha sido mentir, y tragar. 

Y en estas llegó Pedro, de profesión sus embustes, mentiroso mayor del reino, doctor impropio, falso y zafio hasta la saciedad. Resucitador de cadáveres políticos, por necesidad, la suya propia. Cómo definir al que ha usurpado todos los poderes del estado, lo último la potestad de juzgar y sentenciar delitos. El que hasta ayer era fiscal general, ahora se erige en impartidor de justicia.  

Cómo calificar al que falta a su promesa de gobernar en base a la ley, cuando la modifica a su antojo para que a sus aliados les amnistíen delitos tan graves como los que todos conocemos. Cómo adjetivar al que construye muros entre españoles, y a la vez trata de enfrentarles en beneficio propio. Cómo no odiar al dictador, al tirano que en base a su pasado nos amarga el presente y trata de arrebatarnos el futuro. ¡Maldito seas por siempre reputo sectario!  

Que nadie crea por un instante que la peste golpista quiere irse de España, lo mismo que la hez separatista vasca. ¡Dónde van a ir que más valgan! ¿A comer berzas? Como dijo Arzallus, o a comerse las babas, como sólo saben hacer los golpistas catalanes. Esta purria a lo único que aspiran es a ser como dijo Ibarreche, un país asociado como Puerto Rico. Es decir, a seguir viviendo a costa de España.  

Que les sigamos pagando las jubilaciones, las más altas de España. El sueldo a su policía, que junto con la vasca es la que más cobra de España. A seguir vendiéndonos sus productos, como si nada hubiera pasado. A seguir perteneciendo a Europa, sin esperar el turno correspondiente, y el más que posible veto de varios países, entre ellos el de Francia.  

No, de eso nada, si se fuesen, sería para siempre, con sus ligas propias, y sus miserias autóctonas, con su corrupción y sus diatribas absurdas. Lo último que se ha sabido, y que los medios no han dado, es que una de las exigencias de Pigdemont, sería que el FC Barcelona entrara en la amnistía, anulando el sumario que se le ha incoado por haber comprado durante diecisiete años el favor arbitral. 

Mientras tanto los adefesios golpistas siguen creyendo que son la raza superior, y no están equivocados, nadie es tan cretino y tan estupefaciente como un supremacista con barretina, o chapela. De menos los hizo Dios, seguramente a estos tipos les dio forma con material de derribo, así salieron de superiores. Es la mejor y más clara definición del nazionalismo supremacista, excluyente y totalitario, vivir aparentando lo que nunca serán: dignos y respetables.  

Cataluña, quién te ha visto y quién te ve. 

 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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