La comilona política o el déficit a la carta en 17 mesas, y de postre flan chino el mandarín

Estallan las costuras del estado por el sobrepeso de los diecisiete comensales y España queda con el culo al aire porque su traje además está lleno de jirones: Han comido demasiado en la grande bouffe de la transición, y ahora nuestros políticos reconvertidos en egoístas, panzudos y ansiosos tragaldabas, no quieren ponerse a dieta. Les gusta demasiado la salsa espesa de la corrupción ligada al vicio, y no quieren saber nada de las estrecheces de la honestidad. Lo peor es que, bien cociditos a impuestos, pretenden comernos a todos y llegar así, ahítos de poder, al postre: Un enorme flan chino que les hará estallar.

Leer más

(IV) Rajoy, de falso nueve en la selección, el carnicero que sabía demasiado y mi vecino sindicalista

El maestro del solomillo me lo repite cada mañana cuando le saludo en el mercado. “Aquí en mi carnicería no se habla ni de la prima, ni del rescate, ni de la crisis.., los podemitas ni de Trump que me tienen ustedes aburrido”. Pero hoy, a continuación, de recitarme el lema, y reírnos los dos, en voz baja, entre confidente y espía, me susurra que nunca pensó que eso de los mercados le iba a afectar tan de cerca. Así que a punto de enlazar una conversación sobre la selección española de fútbol, me callo oportunamente y le dejo seguir. Gerardo, así se llama, continúa:

Leer más