Asesinatos anunciados. Por Antonio E.

Asesinatos anunciados

«En la lucha contra el narcotráfico llueve sobre mojado, en este caso lo hace sobre un lodazal en lo que eufemísticamente algunos conocen como Ministerio del Interior»

En la lucha contra el narcotráfico llueve sobre mojado, en este caso lo hace sobre un lodazal en lo que eufemísticamente algunos conocen como Ministerio del Interior. Mientras asistimos inanes y silentes al grotesco espectáculo del desmantelamiento de la Guardia civil, uno de los cuerpos más importantes, si no el que más, de nuestra nación, que es España, otros no dudan en injuriarlo vilipendiarlo y menospreciarlo. 

¡Magnífica labor la del ministro Marlasca! Dotando de medios a la policía de Marruecos, o armando a la policía catalana con 1200 millones en los últimos tres años, mientras en el mismo plazo de tiempo ha dedicado 300 millones a la lucha contra el narcotráfico cuyo peso recae en la guardia Civil. La diferencia es tan ostentosa como humillante, tan indigna como ofensiva, cuyo resultado nos ha costado últimamente la vida de varios agentes de la Benemérita, además de estos tres últimos en Barbate. 

No es la primera vez que ocurren hechos tan graves y luctuosos, como resultado de ordenar a los agentes uniformados a enfrentarse a las bandas del narcotráfico en inferioridad de condiciones. Han ASESINADO a tres guardias civiles, ASESINATOS que el Ministerio del Interior de Marlasca denomina como fallecimientos, como si estos tres hombres hubiesen muerto por enfermedad. 

La rabia nos inunda, nos estomaga, nos hace estallar de ira, cuando oímos a un representante sindical del cuerpo, y al alcalde de Barbate, decir que las patrulleras de ese sector llevan tiempo averiadas. ¡Qué pensar de esta tragedia! Cuando se monta un servicio utilizando un medio a todas luces insuficiente e ineficaz, para hacer frente al utilizado por los propios criminales. ¿Es lícito pensar que el ministro como máximo responsable ha mandado a una muerte cierta a varios de sus agentes? Es lícito. Máxime cuando el tal Marlasca no vela por dotar a sus subordinados con, al menos, el material necesario para desempeñar su labor, obviando a sabiendas que dichos criminales no dudan en llegar al enfrentamiento directo con la propia Guardia Civil utilizando medios superiores a los que el Ministerio del Interior proporciona a sus agentes.  

Qué será lo siguiente. ¿Retirarles el arma reglamentaria para que la delincuencia no sufra daños? Mucho me temo que, a este paso, en que lo anormal pasó a ser verosímil, en un futuro muy próximo lo inexplicable pase a ser previsible normalidad.   

Pedir responsabilidades a un irresponsable, en este caso a este sujeto, otrora juez, es inútil. Lo que para la mayoría sería un baldón, para este tipo es una medalla más en su laureada carrera hacia el cataclismo. Ni siquiera tenemos odio a este inútil sectario, lo único que ya puede producirnos es desprecio. 

Es tal el cúmulo de sandeces e infamias, que ya por desgracia a nadie extrañan. Desmantelar servicios esenciales, ignorar peticiones lógicas. ¿A quién beneficia? Es una pregunta que todos nos hacemos, y que la mayoría ya nos hemos contestado. Desproteger la zona por donde entra casi toda la droga procedente del país gobernado por el dueño de los secretos del dictador, ya no es anecdótico, más bien es revelador. Repito la pregunta: ¿a quién beneficia, aparte de a los narcos, la entrada de cientos de toneladas de droga procedente de Marruecos? 

Mientras se dilapida el dinero de nuestros impuestos en majaderías, en auténtico despilfarro, en fútil e inútil dispendio, lo importante pasa a ser secundario, lo imprescindible a prescindible y lo urgente a innecesario. Nos gobierna el peor gobierno de la historia de España, de toda ella, desde Atapuerca a nuestros días. Se puede ser inútil, imbécil y fracasado, sectario y chulesco, miserable y despreciable, cursi y relamido, impostado e indecente, pero todo a la vez incluyendo ser traidor ególatra autócrata egoísta y totalitario, ese fantástico don, solo tiene Pedro Sánchez Pérez Castejón. 

El que se desplaza a cada cinco minutos en Falcon, manoseando como coartada cualquier gilipollez, no tuvo tiempo para visitar a los compañeros de los ASESINADOS, darles su respaldo y trasladar las condolencias de su gobierno y de él mismo a las familias de los asesinados. No digo honrar, porque este tipo ya no puede honrar a nadie, ni siquiera a él mismo.  

Eso sí, por la tarde se fue a Valladolid, tomada por centenares de policías, impidiendo el normal devenir de la ciudad castellana. Cerrando varias calles del centro, para blindar la sala de fiestas, o lo que fuere, donde tan “dignísimos dignatarios”, adláteres varios, amigachos, cómplices, esbirros, lacayos, titiriteros y demás quincalla de cineastas subvencionados, pudieran beber y brindar por su escatológico e infame gobierno. 

¡Cómo no iba a acudir al aquelarre del supuesto cine! Sediento de aplausos, eso sí, pagados con nuestro dinero, como si quisiera revestirse de dignidad, imposible de toda imposibilidad. La dignidad no se compra, se tiene o no se tiene, como su valor, al que camufla con cientos de uniformados.  

Ni una sola palabra de reconocimiento a los agentes ASESINADOS. Ni de él, ni de esa grey de estúpidos mendicantes en que se ha convertido el submundo del cine, no digo español porque no lo representan. Si al menos hubiesen sido etarras, seguro que lo hubiera hecho. Ya sabemos que lo nazionalista vende mucho en esa cloaca progresista, es más guay, más fetén, más acorde con el pensamiento de tan raquíticos diletantes, además están en el lado correcto del muro. 

Un día más, una vez más, termino hablando sobre el respeto. Ni tenemos ni debemos respetar a quién no respeta, ni a los vivos ni a los muertos. En el día que han ASESINADO a tres servidores del orden público, hacer uso de centenares de policías y guardias civiles solamente para blindarle su seguridad y la de toda la purrela infecta y deforme que le lame con extasiada fruición el escroto y sus alrededores, para que la ciudadanía no le moleste, clama al cielo.  

Por respeto a la memoria de esos tres hombres, guardias civiles, en este artículo no digo lo que mereces, Sánchez, pero te lo diré, no lo dudes. 

 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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