Normalizando el caos. Por Antonio E.

Normalizando el caos. Ilustración de SuperTano

«Normalizar el caos es la única forma que les queda, a la que siempre recurren cuando la razón desasiste sus falsos argumentos»

En la España actual lo anormal tiende a normalizarse, mientras que lo esencial o perentorio, fallece a manos del sectarismo gubernamental. ¿Qué pensar si no, de un presidente cuyo único programa de gobierno está basado en su propia existencia? La respuesta es tan abrumadora como aplastante, nos gobierna un activista totalitario. 

Se ha normalizado hasta la náusea, la entrega de decenas de organismos oficiales a perfectos inútiles, mientras que magníficos sectarios cuyo único mérito profesional es ser amigacho o vasallo del sátrapa que habita en la Moncloa, tratan de justificarlo. Ejemplos los hay a patadas, a estos menopáusicos intelectuales los utiliza el señor feudal como colonos para que administren a su libre albedrío, su cortijo particular en que este haragán funcional ha convertido a España. Para este miserable la efectividad de las instituciones democráticas nunca fue lo esencial, sino el medio para crear la adicción cuasi enfermiza hacia su persona.  

Se ha normalizado hasta el paroxismo la dejadez en que yacen los dos cuerpos de Policía estatales, tanto la Guardia Civil, como su cuerpo hermano la Policía Nacional. Nadie duda, a no ser el sujeto que lo ordena, el favor del que goza la policía marroquí, mejor equipada y con medios más modernos pagados por el gobierno del sin vergüenza, en detrimento de los dos cuerpos españoles antes citados. ¿Cómo es posible que ocurra tamaña injusticia? La única explicación está en el ánimo de todos, pero sólo en boca de unos pocos, que a estas horas todavía no han sido denunciados.  

A ambos cuerpos les niegan el derecho a que su actividad profesional pueda ser considerada de alto riesgo, a la vez que vemos cómo asesinan a sus miembros, y el máximo responsable sectorial de sus asesinatos acude a condecorarse a sí mismo delante de los ataúdes, que él mismo con su estupidez sectaria ha ayudado a llenar. Demasiada educación y señorío tuvieron la viuda y los familiares de los asesinados, hacia un tipo cuyo cinismo hace tiempo sobrepasó lo humano. 

Se ha normalizado hasta el hartazgo, que las nóminas de estos hombres disten de ser lo magnánimas que son para la policía vasca o catalana, pagadas sin rechistar por el mismo ministerio que niega a sus hombres los mismos derechos que otorga a las policías autónomas. Es tal el sinsentido, que ante esta arbitrariedad no cabe más que vituperar enérgicamente al sujeto que ocupa el cargo de ministro, cuya sola mención me asquea me indigna y me estomaga. El efecto que causa en mí su jefe, amo o dueño, el repugnante presidente artífice de esta infamia, es difícilmente expresable. 

El programa de la Cuatro de la noche del jueves de la semana pasada fue revelador. Sólo en una dictadura bolivariana, puede ocultarse tal desmán. Aquí se viene haciendo sistemáticamente con la connivencia comprada de las distintas pocilgas mediáticas de la izquierda extrema. Los mismos que hurgan hasta hacer sangre cuando se trata de la derecha, callan como vulgares mujerzuelas lo que a todas luces es complicidad con el narco estado marroquí. ¿También cobran de él? Opinen ustedes, es muy sencillo. 

¿Que España ya está inmersa en esa vorágine? Rotundamente sí. Cuando no se ponen medios para combatir el tráfico de drogas, de personas, también de armas como pudimos ver en el programa de Cuatro, se es cómplice por omisión. Aquí no vale la maldita equidistancia: o luchas contra el tráfico de drogas, o formas parte de él. 

Con Sánchez se han normalizado muchos delitos camino de la extinción del Código Penal (?). Si es en interés de Sánchez denlo por hecho, a los hechos me remito. Sánchez promulgó la ley que puso en la calle a violadores pedófilos pederastas golpistas y terroristas sin cumplir la totalidad de sus condenas, abaratando sus delitos. ¿Por qué no hacerlo con los narcos de Barbate, traficantes de armas o de blancas? El festín ya empezó. ¿Por qué no ampliarlo? A nadie le extrañaría. 

¿Acaso no es normalizar el caos la excarcelación de todo tipo de delincuentes? Sánchez eliminó el delito de sedición, indultando a la basura golpista catalana que cometió un golpe de estado. Anuló de facto el delito de malversación, impidiendo que la justicia actuase contra los ladronazos independentistas, y de paso provocando que a decenas de socialistas andaluces les alcanzara tamaña desvergüenza. Ahora pretende que el delito de terrorismo, se quede en algarada callejera, como si lo que vimos en Cataluña no hubiese ocurrido nunca. Ni los que habían planeado volar por los aires objetivos estratégicos con explosivos que tenían en su poder, lo hubiéramos soñado. Normalizar el caos tampoco iba en su programa electoral, pero lo está provocando. 

Normalizar a ETA hasta el punto de hacerla aliada imprescindible en sus planes totalitarios, es el punto de inflexión entre un político decente, y un ser amoral y despreciable. Él lo hizo desde antes de ocupar el cargo de presidente, por esa razón lo fue. Bajo su mandato España lleva camino, si antes nadie se lo impide, de convertirse en la plataforma logística ideal para introducir la droga marroquí y sudamericana en toda Europa. Esto último también se ha dicho, pero conviene puntualizarlo. 

Normalizar el totalitarismo. En este apartado la izquierda extrema social comunista perdió hace muchos años todo el crédito democrático que nunca tuvo, del que tanto alardeaba antes de ocupar cualquier poder. Ni un solo país que haya sufrido esa lacra está a la cabeza en nada, que no sea pobreza miseria y hambre. Tres palabras similares en su significado, pero distintas a la hora de definir lo que es una dictadura de izquierdas. Todos y cada uno de sus objetivos programáticos, por fútiles inútiles y falsos que parecieran, les sirvieron para subvertir las democracias. Que levante el dedo aquél que sepa de un país en el que el social comunismo haya dejado el poder, convocando elecciones limpias y democráticas, repito, limpias y democráticas. ¿Lo captan? 

Para ellos subsistir en democracia es cobijarse en todo lo que apeste a ilusorio impropio e innecesario, vendiéndolo como progresismo ecologismo y todos los ismos que uno quiera añadir. A esta calaña la única bandera que les queda es la de separar y desunir a la ciudadanía construyendo un muro, uno más, haciendo creer a sus adictos que su bazofia ideológica es imprescindible para lograr el bienestar de unos, en detrimento de los que no tragan su basura totalitaria. Normalizar el caos es la única forma que les queda, a la que siempre recurren cuando la razón desasiste sus falsos argumentos.  

Normalizar la existencia de aquellos delitos que beneficien a sus aliados preferentes, que es tanto como decir a su despreciable persona. Esta es la mejor carta de presentación para definir lo que ha sido su onerosa presidencia. Normalizar la mentira el embuste la añagaza la trampa el embeleco, normalizar el caos. 

 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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