¡MUY BUENOS DÍAS!
Jueves, La Paseata abre su rotativa con una obra de pintura armoniosa, llena de luz. Para ello, hoy cuento con la colaboración de Antonio E. , colaborador de esta revista, donde podéis leer todos sus artículos.
He recogido del staff de Antonio unos pensamientos suyos: «Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad«.
A continuación os muestro el autor de esta obra, la pintura y unas letras de lo que nos sugiere ésta.
Fernando Sáenz Pedrosa. Palencia (España) 1947. Escuela de Arquitectura de Madrid. Pintor. Hiperrealismo.

«Vendimiadoras» Por Antonio E»
En España existe una larga tradición sobre la vendimia, tan arraigada en el tiempo como las raíces de las cepas de donde se extrae el auténtico elixir de la existencia. No hay frase referida a este milagro, que no tenga sentimiento, tradición y sabiduría, no en balde son los posos de tantos siglos de dedicación, trabajo y entrega.
La maravillosa estampa que nos ilustra este otro amanecer nuestro, es el más bello ejemplo de cómo la naturaleza, sabia por costumbre, nos ofrece su particular fuente de vida de manos finas y delicadas. Brindar con vino es brindar con vida. Que brinden ustedes mucho por todo lo bueno que esta vida nos da.
¡Va por ello!
Vendimia en enjuto, y cogerás vino puro.
Vendimia sin sazón hace el vino cascarón.
Vendimia mojada, la cuba presto aliviada.
Quien dándose al diablo cava su viña, el diablo mismo se la vendimia.
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«Vendimiadoras» Por Mila Soyyo
Son los rayos del sol los que emergen con fuerza
dando a las tonalidades un brillo que dejan huella
en la mañana apacible, no me quites la corteza.
Son cristalinos el cielo y la tierra,
sencillamente, arraigan tonos de pureza
esas miradas tranquilas de inolvidable belleza
el silencio confundido con las aves, no se muestra
un canto en el interior que la lleva a la grandeza.
Finaliza el verano, la uva recogerás
lo dicen las hojas, doradas se volverán
aunque ellas se caigan, fertilizarán
ahora la barrica, buen vino dará.
Una flor creciendo a tus pies
la llamada del que no ves,
sin esperar, ya que estás
endúlzame con tu querer.
Posiblemente mañana, se verá de otra manera.
***
Quiero darte las gracias Antonio E. por tu pronta respuesta ante mí aviso repentino, también por tus letras cargaditas de amor a la tierra que pisas. De igual manera te agradezco a ti, Manuel Artero, esa confianza que depositas diariamente en mí y en especial en estos días tan duros como los que estamos viviendo.
Y ya, por fin, doy por finalizado este saludo matutino, agradeciéndoos a vosotros, lectores de esta revista digital La Paseata , vuestra cordial bienvenida, porque como dice la canción, si es que se ha publicado: Qué seríamos sin ti, cuando amanece en mi puerta y veo que te has asomado.
MMB

