Cat Stevens. Por Rafael Gómez de Marcos

Cat Stevens

«En el álbum Tea for the Tillerman Cat Stevens también incluye Father and Son, una de las canciones más hermosas jamás escritas»

Hoy quiero hablarles de un inglés de ascendencia griega que estuvo vagando por la escena folk británica durante bastante tiempo, escribiendo canciones para otras personas y simplemente tratando de ganarse la vida. Comenzó a sonar con fuerza en 1966 año en que publicó “Matthew and son”, su primer éxito mundial. Aportó un estilo personal, imaginativo y distinto, a la canción popular.

 

En el invierno de 1968 cogió un resfriado que progresivamente fue a peor. Finalmente, fue hospitalizado con tuberculosis y un pulmón colapsado. Ya curado y con una nueva perspectiva del mundo y de la música, firmó un nuevo contrato con una compañía discográfica americana (Island Records) en 1970. Al poco tiempo apareció “Mona Bone Jakon” (1970), un trabajo producido por Paul Samwell-Smith, exmiembro de los Yardbirds, en el que nos regaló grandes temas como «Lady D’Arbanville«, «Trouble» o «Katmandu«, un disco folk/pop lleno de emoción.

 

Siete meses después, regresó con “Tea for the Tillerman”, un álbum con el mismo estilo de grupo de cámara, empleando a los mismos músicos y productor, pero con un tono mucho más seguro. “Mona Bone Jakon” estuvo lleno de referencias a la muerte, pero en “Tea for the Tillerman” no trataba de morir; se trataba de vivir en el mundo moderno rechazándolo en favor de la realización espiritual. Comenzó con una declaración de propósito, «¿Dónde juegan los niños?» (“Where Do the Children Play?”), en la que Stevens cuestionó el valor de la tecnología y el progreso. El álbum también incluye una de las canciones más hermosas jamás escritas en “Father and Son”. Un tema lleno de sentimiento y de tristeza, que escenifica una conversación entre un padre y un hijo. Cat Stevens utiliza un tono de voz calmado y sosegado al interpretar al padre dando consejo. Y un tono más alto y enérgico para expresar la rabia contenida del hijo.

 

Cincuenta y cuatro años después, las melodías de “Tea for the Tillerman” todavía resuenan con la suave voz aterciopelada de Stevens y sus letras sensibles pero nunca tontas sobre cómo encontrar su camino en el mundo. Tenía 22 años en ese momento y la abrumadora respuesta comercial al álbum lo llevó de tocar en clubes a estadios, todo en el espacio de aproximadamente un año.

 

La primera vez que Cat Stevens hoy conocido como Yusuf Islam, tras su conversión al islamismo, fue el 28 de Mayo de 1976 en el Pabellón del Real Madrid. Uno de los primeros conciertos multitudinarios a cargo de las estrellas internacionales, que hasta la segunda mitad de la década de los 70, no se habían dignado a visitar el país, bien por no estar «democratizado» o por no tener un mercado musical de cierta envergadura para rentabilizar las visitas. Nunca se había visto en este país el equipo técnico y de producción que desplazo Cat Stevens.

Rafael Gómez de Marcos

Enamorado de la vida, reivindico mi infancia, mi verdadera patria, tres pilares, El Capitán Trueno, The Beatles y Joan Manuel Serrat, me fascina la ópera, me encanta bailar bachata y considero que decir cine americano es una redundancia. TVE no vio en mí ningún talento tras más de treinta años de servicios, Talento que me concedió la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión en reconocimiento a mi trayectoria profesional. Nunca he estado afiliado a ningún sindicato y jamás he militado en ningún partido. Mi cita de bandera es una frase de José Ortega y Gasset: "Ser de la izquierda es, como ser la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral".

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