El Señor de la Caridad, una gran Cofradía en el Jueves Santo de Córdoba. Por Antonio de la Torre 

El Paso de El Señor de la Caridad

«Desde 1952 el Tercio Gran Capitán de la Legión Española es Hermano Mayor Honorario, y es una de las imágenes tradicionales de nuestra Semana Santa»

En este final de Semana Santa, como decía por estos días el año pasado, esta semana me olvido de la desastrosa política cotidiana, que, si hace un año estaba mal, hoy se encuentra casi a la deriva, después del doble tirabuzón y medio que el mayor traidor de la Historia de España se ha dado en el cuello de los españoles poniéndose y poniéndonos a los pies de un prófugo de la Justicia, Carlos Puigdemont, que ha redactado su propia ley de amnistía e impunidad. 

Así pues, me parece oportuno recordar mi pequeño y, creo, merecido homenaje a la Real Hermandad y Cofradía del Señor de la Caridad de Córdoba, siempre postergada frente a la más famosa de Málaga, el Cristo de la Buena Muerte, popularmente conocido como Cristo de Mena, que fue quemado en mayo de 1931 –nunca mejor empleada la paráfrasis de un conocido dicho: ”llegar y quemar el santo”, como hicieron los comunistas republicanos en mayo de 1931, recién estrenada la II República– y esculpida diez años después por Francisco Palma Burgos

Se trata, la cordobesa, de una Cofradía que tiene su sede en la Parroquia de San Francisco y San Eulogio, a la que me honro en pertenecer desde 1960. 

Como todos los años, desde que yo recuerdo, hace su desfile procesional en la tarde-noche del Jueves Santo, aunque en 1957 y 1958 lo hizo en la procesión general del Santo Entierro, en la mañana del Viernes Santo. Precisamente ese día, entre las 11 y las 14 horas, nuestra Cofradía completa su estación con un solemne Vía Crucis por las calles cordobesas, con el crucifijo que se desmonta del paso y es portado a hombros de legionarios. Ambos desfiles, Procesión y Vía Crucis, se han desarrollado en los últimos años con su paso por el interior de la Santa Iglesia Catedral, antigua Mezquita de la que fuera capital del mundo árabe. Dos expresiones del fervor que nuestra cofradía inspira en Córdoba que, este año, por las benditas lluvias, tan necesarias como esperadas en toda España y muy especialmente en mi querida tierra andaluza, se han visto obligadas a realizarse dentro del templo que da cobijo a nuestro Titular y a su Santa Madre Dolorosa que lo acompaña. 

Vía Crucis Catedral

Haciendo un breve recorrido histórico, cabe destacar que el origen de nuestra hermandad data de comienzos del siglo XV, primero como Hermandad asistencial de auxilio a los más necesitados, pasando más tarde a su actual carácter penitencial. Existen dudas sobre su fecha de fundación: se dice que el historiador Manuel Bergillos encontró un estado de cuentas de la Caridad de 1404, pero el investigador Pedro Laín sitúa la fundación en 1440. Más recientemente, Ramírez de Arellano dice que nació en 1943, pero la hipótesis que más fuerza tiene pone su origen en el año 1469, coincidiendo con la estancia en Córdoba del rey Enrique IV de Castilla.

La Real Cédula otorgada por los Reyes Católicos en 1478, autorizó a la Hermandad la redención de cautivos, comprometiendo a la nobleza cordobesa que a partir de entonces dirigió la vida de la hermandad. En 1484 se dan las primeras iniciativas para la construcción del Hospital de la Santa Caridad en la Plaza del Potro, cuyas obras comienzan en febrero de 1493 por disposición de Alonso de Fuentes, provisor episcopal. Durante ese periodo, el Papa Alejandro IV le concede nuevas prerrogativas en 1500, ratificadas en 1534 por Francisco de Mendoza, Obispo de Zamora y, ese mismo año, el emperador Carlos I le dona como renta anual perpetua la cantidad de 12.444 maravedíes por Reales Cédulas. Después, la decadencia del Antiguo Régimen arrastra a la Hermandad y el hospital se cierra casi cuatro siglos después, en 1837, cuando se escinde prácticamente, aunque en San Francisco se sigan organizando quinarios y otros cultos en honor del Crucificado hasta 1881.

En 1891, el párroco de San Francisco intenta la refundación de la hermandad, bajo la advocación de Paz y Caridad, llegando incluso a elegirse una junta. Sin embargo, pese a la solemne recuperación de los cultos al Señor, en 1894 se pierde todo rastro documental.

En 1939, con la participación de cofrades de la Hermandad de las Angustias, se reorganiza la cofradía. El Jueves Santo de ese año se organizó el Sermón de las Siete Palabras, en colaboración con la citada Hermandad, saliendo aquella misma noche una representación de la Caridad en la estación penitencial de la Cofradía de San Agustín –su antigua sede, que hoy es la Parroquia de San Pablo–. Poco después, Antonio Priego dona la antigua imagen de una Dolorosa que hoy acompaña el paso de nuestro titular. 

Dolorosa

Desde 1952 el Tercio Gran Capitán de la Legión Española es Hermano Mayor Honorario, y se ha convertido en una de las imágenes tradicionales de nuestra Semana Santa, acompañando a nuestra hermandad casi todos los años, salvo por disposiciones ministeriales en alguna ocasión o por limitaciones económicas algún año, que limitaron su compañía al ya citado Vía Crucis. En 1979, nuestro paso comenzó a ser portado a hombros tras la constitución de su primera cuadrilla de hermanos costaleros.

En 1983, la Hermandad organiza diversos actos religiosos y culturales, con motivo de su posible quinto centenario, entre los que destaca una conferencia celebrada en el Alcázar de los Reyes Cristianos bajo el título de “La Caridad, Hermandad del Descubrimiento”, a cargo del canónigo archivero Manuel Nieto Cumplido. Poco después, la década de los noventa comienza con los actos conmemorativos del 50 aniversario de su refundación, concediéndole a CAJASUR el título de Hermano Mayor de Honor y a su entonces presidente, monseñor Miguel Castillejo Gorráiz, (q.e.p.d.) la consideración de Hermano Mayor Honorario. En 1996, se encuentran las primitivas reglas de la hermandad, datadas en 1594, adquiridas por Cajasur para el Museo Diocesano Cordobés y cedidas a la cofradía para su salida procesional, en la que ocuparon un lugar destacado en 1997. En 2023, el libro de reglas es entregado a la cofradía en un acto acaecido en la capilla de la cofradía en la parroquia de San Francisco y San Eulogio. 

El Señor de la Caridad es una talla anónima, de estilo manierista, realizada probablemente en los últimos años del siglo XVI o principios del XVII, donada por Juan Draper en 1614. Se trata de un cristo crucificado, muerto en la cruz, unido a ella por tres clavos en las extremidades y uno en la espalda. Ha sido sometido a cinco restauraciones: dos en los siglos XVII y XVIII, de las que no constan los nombres de los restauradores; otra en 1939 por Rafael Díaz Peno, coincidiendo con la refundación de la Cofradía; la cuarta en 1982 por Miguel Arjona; y la última, en 2017, por Rosa Cabello y Enrique Ortega.

Como decía anteriormente, la imagen de su Madre, la Virgen Dolorosa, acompaña al Señor de la Caridad en su paso cada Jueves Santo. Una imagen que fue atribuida, inicialmente, a José de Mora, pero que estudios más recientes lo hacen a Diego de Mora. Se trata de una imagen tallada que aparece de rodillas, con las manos entrelazadas, en actitud de oración ante la muerte de su hijo en la cruz. Ha sufrido tres restauraciones: la primera en 1939 por Rafael Díaz Peno, la segunda en 1980 por Luis Álvarez Duarte, y la tercera, en 2001, por Salvador Molina Ruiz.  

Este año, a causa de las copiosas lluvias que han descargado durante prácticamente toda la Semana Santa, se suspendió el desfile procesional y se realizó una muy breve estación de penitencia dentro de la Parroquia de San Francisco, acercando el paso a las puertas del templo para ser venerado por la multitud que se encontraba a sus puertas y que disfrutó de las notas del Himno de la Legión que la representación del Tercio que nos acompañó dedicó a su Titular, así como del posterior desfile tras la despedida con el Himno Nacional.

Vía Crucis San Francisco

Igualmente, el Vía Crucis se celebró dentro de la iglesia y debo añadir que, en mi opinión y la de muchos de los hermanos presentes en el acto, ha superado, si cabe, la grandeza de su recorrido por las calles de Córdoba. La multitud de personas que nos acompañaron desde fuera, disfrutaron después del desfile de la sección y banda de música del Tercio Gran Capitán de la Legión Española, con base en Melilla, que casi todos los años acompaña nuestra cofradía y, siempre, el Vía Crucis.

Como decía el año pasado, me despido animando de nuevo a los que no conozcan nuestra Semana Santa a visitarla en los próximos años. No se arrepentirán de la gran oferta procesional, monumental y gastronómica, que pueden encontrar en nuestra querida Córdoba.

 

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

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