La Buena Noticia: La locura del consumismo. Por Manuel Montes Cleries

La locura del consumismo.

«A los niños de la posguerra nos asustaban con la llegada del comunismo. Entre tanto nos colaron subrepticiamente el consumismo»

A mi provecta edad me muevo muy poco por las grandes superficies y los supermercados. Durante mi infancia y mi juventud fui un cliente habitual que hacía “mandados” en aquellas tiendas de comestibles que tenían en la puerta una barrica de arencas, dispensaban los medios litros de aceite con una especie de surtidor de gasolina en miniatura y envolvían las compras en un papel de estraza.

Tiempos de compras de lo estrictamente necesario: café mezclado con cebada. Manteca “flande” y mortadela “muy finita” de aceitunas. Medio kilo de garbanzos remojados y una carterilla de azafrán. Todo en unas tiendas incrustadas en el salón familiar y abiertas quince horas diarias, domingos incluidos.

Ayer estuve en el Mercadona de enfrente de mi casa con uno de mis nietos. Fui a comprar un par de tonterías y pasar el rato. En la puerta me encontré a un grupo cristiano pidiendo alimentos para su centro y, traspasadas las puertas… el paraíso del consumo.

No me explico de donde sale tanta gente. Familias completas con carros cargados de todo tipo de alimentos. Como si se fuera a acabar el mundo. (Un “remake” de la pandemia). Una multitud recorriendo los pasillos repletos de artículos a cual más apetecible. Unas colas inmensas en las cajas recontando manjares de todo tipo y tirando de tarjeta de crédito que disimula el montante del gasto.

Mi buena noticia de hoy me la proporciona la extraordinaria subida del nivel de vida del españolito medio. Sí. Ya sé que aun queda mucho paro y mucha necesidad. Pero nos podemos sentir muy satisfechos de la extraordinaria mejora del ciudadano no excesivamente pudiente. De esa clase media llena de obreros, autónomos y pequeños empresarios que engrandecen el país.

Gracias a Dios ya no son necesarias aquellas añoradas tiendecillas de la Trinidad. Ni el carbonero ni el del petróleo. Tampoco hay tabernas ni despachos de pescado frito. Los bares y restaurantes de todo tipo, categoría y emplazamiento, no dan abasto los fines de semana para atender un público inmerso en la locura del consumo. Afortunadamente se nos ha quitado el miedo al porvenir. Nos entrampamos con los gastos de bodas, comuniones, viajes a Disney y cruceros. Se machaca el sueldo.

Carpe diem. En el futuro… Dios dirá. El comunismo no prosperó. Bienvenido el consumismo. Es más reconfortante. La verdad es que vivimos bastante bien.

Manuel Montes Cleries

Soy un apasionado del periodismo y de la comunicación en general. Al estar jubilado tengo todo el tiempo del mundo para ponerme a redactar mis experiencias y mis opiniones sobre un mundo del que me considero un espectador interesado. Me siento más cómodo entre las buenas noticias y en las que se refieren al mundo de los mayores que vivo en plenitud. Me gusta hacer hincapié en el campo de los valores, especialmente el de la familia como escuela de aprendizaje. Mi formación académica pasa por el Peritaje y el Profesorado Mercantil, Licenciatura en Comunicación Audiovisial y doctorado en Periodismo. Llevo muchos años en la radio y la televisión locales haciendo programas sobre la solidaridad. Si quieren saber algo más sobre mi persona lo pueden ver en mi página de face-book y en mi blog “Periodista a los sesenta”.

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