¡MUY BUENOS DÍAS!
Comenzamos la mañana, de una manera diferente y especial, ya que hoy siendo jueves, tengo la satisfacción de compartir con un lector este saludo matutino, acompañado de unas letras. Para la ocasión cuento con la colaboración de Álvaro d. l. H.
Cuando propongo esta colaboración a un lector, tan solo pido lo que yo ofrezco: Ser uno mismo, sin copiar de otros, ya que creo que ser natural es lo que engrandece a la persona, lo haga mejor o no. Somos lectores, no escritores y sin embargo, os tengo que decir que lo hacéis muy bonito. Vamos a ver que es lo que sucede.
Francis Martin Marrouch. Nació en París en 1953 . Quedó prendado de la belleza de La Coruña (España), donde reside desde hace ya muchos años. Pintor acuarelista. Exposiciones individuales en España y en Francia. Realismo, hiperrealismo.

«Anochece en la Dársena» Por Álvaro d.l.H.
Bajo el cielo que tiñe de púrpura y oro,
se dibujan sombras de barcos.
y en el aire, un amor que aflora, un suspiro
susurros de la brisa el golpear de las olas.
En las dársenas, al caer la tarde,
el mar abraza la tierra con su brío,
se mece el susurro de las olas, el sol arde,
ya en el horizonte, en su último envío.
En este puerto donde el tiempo se detiene,
se entrelazan sueños, se funden los anhelos,
cada ola un eco de pasiones se mantiene,
como un susurro eterno entre los destellos.
Se hace tarde y anochece
por las dársenas de la costa mía,
testigos del amor que florece,
donde el romance se hace poesía.
En el ocaso, entre sus aguas,
con fervor danzan almas,
y en el aire las gaviotas
de regreso batiendo sus alas.
El anochecer en la dársena
a golpe de acuarela,
Francis Martín Marrouch
qué bien que lo refleja.
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«Anochece en la Dársena» Por Mila Soyyo
Podría hacer un crucero, llegar hasta esta Dársena
quedarme viendo reflejos o aventurarme en lancha,
entregar aquella llave, la que el corazón aguarda
o dejar algún pesquero sin su pesca, cargadito de ferralla.
Si confundida me encuentro y ando parca en palabras
caminar entre las piedras , que el agua de sal empapa.
No obstante haré otra cosa, convencida y no es macabra
me fundiré despacito entre la luz que renueva el alma.
El alma que se percibe entre barquitos y casas
el paseo anocheciendo, farolas llamando a la calma
un cielo donde las nubes se aproximan reflejadas
si diese la vuelta al cuadro estaría acongojada
cielo formando unos barcos, caminaría entre agua.
Galicia conquista ecos, de tanta belleza que hallan.
***
Aquí finaliza el saludo de este jueves, donde antes, quiero agradecer a Álvaro su entusiasmo y participación en ello, extendiendo mi agradecimiento a Manuel Artero, haciendo que sea posible.
Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que tengáis un magnífico jueves. Recordar: Ser uno mismo no es tarea fácil y sin embargo es la actitud más sencilla de afrontar.
MMB

