Nos queda mirar al mar y dar gracias, porque como las olas vienen y van, así se mueven los momentos felices… Sólo se es grande cuando se aprende a ser pequeño
Sólo se es grande cuando se aprende a ser pequeño. Por Silvia Gutiérrez Oria

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Nos queda mirar al mar y dar gracias, porque como las olas vienen y van, así se mueven los momentos felices… Sólo se es grande cuando se aprende a ser pequeño

Consideramos la enfermedad y la muerte como algo ajeno al indeleble signo de nuestra propia temporalidad.

¿No se podría abrir la veda de los chanquetes un poquito? Temo que algunos chanquetes malagueños estén muriendo de viejos.

La historia da para mucho pero a muy pocos les interesa hablar, y mucho menos los que hicieron de la muerte del prójimo un negocio boyante y lucrativo.