Serrat Premio Princesa de Asturias de las Artes. Por Rafael Gómez de Marcos

Joan Manuel Serrat, Premio Princesa de Asturias de las Artes.

«Hoy quiero hacerles una invitación a revisar los viejos álbumes de Serrat, esos que son como un bálsamo contra tanta mediocridad actual»

Serrat es la banda sonora de unas cuantas generaciones, un fabricante de canciones, un alquimista de melodías, que hemos ido guardando en el armario de nuestras vidas y que hemos acabado cortando a nuestra medida en diferentes momentos: canciones de infancia, canciones de juventud, canciones de libertad, canciones de amor, canciones de resistencia.
Su mayor influencia provenía de la chanson francesa, desde Charles Aznavour hasta George Brassens pasando por Leo Ferré o Gilbert Becaud. La naturaleza, la libertad, el realismo social y, por supuesto, las mujeres estaban presentes en sus temas.
Huyendo del panfleto, las consignas reivindicativas de tipo político-social, Joan Manuel Serrat ha hecho más por Antonio Machado y Miguel Hernández que toda la Real Academia Española, ha sabido llegar al corazón del ciudadano sin distinción de ideologías o creencias, envolviendo sus textos en un atractivo celofán literario, donde cabía desde luego la crítica y también el relato costumbrista, la poesía en las cosas cotidianas: historias entrañables y llenas de ternura, que nos deslumbraron a muchos jóvenes y nos marcaron para siempre.
Hoy quiero hacerles una invitación a revisar los viejos álbumes de Serrat, esos que son como un bálsamo contra tanta mediocridad actual y un nutritivo alimento espiritual y sentimental. En aquellos tiempos no era nada fácil para un artista español grabar un disco en Italia o en Inglaterra, mecas de la música, donde los estudios disponían de mesas de 8 y hasta 16 pistas. Pero, como acertadamente decía Dylan, los tiempos estaban cambiando, y Joan Manuel Serrat decidió hacerlo en 1969 con su primer disco en castellano. Un trabajo a modo de recopilatorio que recogía la mayoría de los temas cantados en castellano en los singles previos, exceptuando «La, la, la«.
Definitivamente ya no se hacen discos así. Hoy que vivimos en una España corrupta, llena de envidias, avaricias, consumismo, falta de valores, falta de respeto hacia los demás, hacia sus pensamientos, hacia sus creencias, hacia sus convicciones, quiero que escuchen “Manuel”.
Le llamaban Manuel, nació en España,
su casa era de barro, de barro y caña.
Las tierras del señor humedecían
su sudor y su llanto, día tras día.
Mendigo a jornal fijo como él no hubo
entre olivos y trigos, por un mendrugo.
Su casa era de barro, de barro y caña,
le llamaban Manuel, nació en España.
Le llamaban Manuel, nació en España,
su mundo era otro mundo, tras la montaña.
Del amo eran las tierras, camino abajo
las moras y las flores de los ribazos.
La mula y los arreos, el pan y el vino,
los árboles, las piedras y los caminos.
Su mundo era otro mundo, tras la montaña,
le llamaban Manuel, nació en España.
Le llamaban Manuel, nació en España,
ella guardaba un hijo en sus entrañas.
Nunca nada fue suyo, nada tuvieron,
por eso lloró tanto cuando murieron.
Él con sus propias manos cavó una fosa
sepultando sus sueños junto a su esposa.
Ella guardaba un hijo en sus entrañas,
le llamaban Manuel, nació en España.
Le llamaban Manuel, nació en España,
le vieron alejarse una mañana.
Del amo era el olivo, donde lo hallaron
y la soga de esparto que desataron.
Y el pedazo de tierra donde hoy se pudre
y el trigo que en la sierra su tumba cubre.
Le vieron alejarse una mañana.
Le llamaban Manuel, nació en España.
Enhorabuena Maestro, ¡GRACIAS!

Rafael Gómez de Marcos

Enamorado de la vida, reivindico mi infancia, mi verdadera patria, tres pilares, El Capitán Trueno, The Beatles y Joan Manuel Serrat, me fascina la ópera, me encanta bailar bachata y considero que decir cine americano es una redundancia. TVE no vio en mí ningún talento tras más de treinta años de servicios, Talento que me concedió la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión en reconocimiento a mi trayectoria profesional. Nunca he estado afiliado a ningún sindicato y jamás he militado en ningún partido. Mi cita de bandera es una frase de José Ortega y Gasset: "Ser de la izquierda es, como ser la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral".

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