
«Hoy día Pedro Sánchez es como el increíble hombre menguante, ni tiene credibilidad, ni dignidad ni vergüenza»
Para algunos, entre los que me encuentro, nada de lo que está sucediendo nos está pillando por sorpresa, es más, lo venimos advirtiendo desde que el tirano empezó su mandato. Lo que más me sorprende es que nadie haya puesto coto a estos desmanes, especialmente los que pudiendo hacer algo más de lo poco que han hecho, no han movido un dedo por evitarlo, la derecha en su conjunto y sus eternos complejos existenciales. Al parecer les motiva más heredar el desastre, que desgastarse en evitarlo.
En esta última ocasión, la del Romeo cursi y la conseguidora Julieta, he preferido esperar a que las heces presidenciales se posen en su particularísima sentina mental. En este caso como todos hemos podido comprobar, tampoco ha sido nada original, ha hecho lo de siempre, de lo burdo y lo patético, lo que viene siendo su retorcida impronta presidencial.
Lamento ser poco fino, pero tengo mis razones. Nada que provenga de este indeseable puede tratarse de forma elegante, y si me apuran educada. Así que procuraré ser educado, pero poco fino, no creo nadie se atreva a objetar que este sujeto no merece otro tratamiento.
Lo que ha ocurrido días atrás, no es más que el fruto de una mente esquizoide, cuasi enfermiza, vacía de sustancia. No es más que otra astracanada de quién no tiene nada mejor que hacer, que ejercitar su profunda estulticia política y su gigantesca soberbia. Dice el refrán que cuando el diablo no tiene nada que hacer con el rabo espanta moscas, en el caso que nos ocupa es tan exacto el símil, que sobra cualquier comentario. Qué credibilidad puede tener aquél que nunca cumplió su palabra, ni su obligación como presidente, un tipo al que la comunidad internacional ya le ha calado como lo que es, un magnífico y extraordinario farsante. Decir que su triste figura espanta, resulta obvio, asegurar que da grima oírle, va de suyo.
¿Qué ha logrado este contumaz cursi aparte de airear lo necio que es? Porque si lo que buscaba era la defensa de su compañera sentimental, no lo ha logrado. ¿Buscaba simpatía y comprensión por su patochada? Lo único que ha logrado es dar más asco del que ya daba, que es infinito ¿Ha negado los actos protagonizados por su mujer? No ¿Entonces qué ha logrado? Nada, absolutamente nada, hastío indiferencia y carcajadas. Las sospechas siguen intactas, las firmas de ella al pie de las solicitudes son pruebas concluyentes, y la fundamentación de los hechos aplastante y fuera de toda duda.
Gracias a su gran hazaña, Begoña Gómez es ahora conocida en todo el mundo por ser la conseguidora de subvenciones, en base a ser la esposa del presidente que con su firma las facilitaba. Ignoro si es delito o no lo es, lo que sí parece ser es tráfico de influencias, a las que su marido en tiempos pretéritos las denominó como corrupción. Gracias a esos cambalaches el dinero fluía en beneficio de ella misma (patrocinios) y de sus supuestos beneficiarios (patrocinadores). Curioso circuito marital donde todo confluyó en la misma fuente, fuente cuya agua estaba tan turbia, como la mente del que se la ha estado bebiendo.
Y ahora algunas preguntas ¿Tanta pamema sentimental, con el único objetivo de lanzar un aviso a sus apoyos? ¿Tanta prosopopeya inútil, con el único afán de atornillar adhesiones inquebrantables? ¿Tanta palabrería insulsa, con el único objetivo de galvanizar un apoyo popular, que no ha conseguido? ¿Tanta parafernalia institucional, con el único fin de perpetuarse en el cargo dándose un auto golpe? ¿Tanta aparición en sus cloacas mediáticas, para volver a estar en la misma casilla de salida? Preguntas que se convierten en certezas cuando son contestadas, hasta por sus mismos palmeros. A día de hoy solo le defienden aquellos que han hecho de la felación sincronizada, su única forma de supervivencia.
Como excepcional tahúr que es, no ha puesto sus cartas boca arriba, de momento ha empezado por amenazar a la prensa libre, que es la única creíble que tenemos en España. Ha dado carta de naturaleza a su enfermiza obsesión por encadenar al pie de su cama a la justicia que no se arrodilla ante su apestosa indignidad, amenazando con nombrar con su dedazo a los miembros del CGPJ.
De esto último cabe destacar a los magistrados que siguen plantando cara al tirano y su gobierno. Del resto de la judicatura, los llamados progresistas, no merece la pena hablar. Qué decir de aquellos cuyos hechos y declaraciones forman parte del paisaje sanchista, al igual que los insectos y todo tipo de hierbajos de ese oscuro y dictatorial hábitat.
La justicia no tiene dueño, debería tener un solo objetivo, cumplir la Ley y aplicarla ciegamente sin mirar quien es el justiciable. Interpretarla a gusto de quién les eleva a la indignidad más absoluta, les descalifica como servidores de la justicia, convirtiéndoles en fieles vasallos del tirano que les promociona.
Todo aquél que ansía esclavizar a la justicia, obedece a un solo motivo, que no se le aplique a él. Eso reza también para el golpismo catalán y el nazionalismo criminal vascongado en su conjunto, a todo él sin excepción alguna, no existe ningún partido nazionalista salvable, ni uno solo. Nada mejor para un delincuente político que tener bajo su faltriquera la acción de la justicia, lo vemos todos los días.
El que vino a regenerar la democracia, se ha cagado encima de ella. El que exigía luz y taquígrafos, oscureció su mandato negándose a contestar a la prensa libre, agazapándose como el cobarde que es en aquella a la que subvenciona. El mismo que clamó por la transparencia, la ha estado pintarrajeando con sus vómitos. Hoy día Pedro Sánchez es como el increíble hombre menguante, ni tiene credibilidad, ni dignidad ni vergüenza, se ha quedado en un simple remedo del tirano que desde el minuto uno empezó a ser. Si se pudiera medir la talla humana atendiendo a la solvencia moral de cada uno, Sánchez sería un enano.
Curioso progresismo, el que nos ha hecho retroceder noventa años atrás, reivindicando a reconocidos criminales, golpistas, y ladrones, los de su partido a partir de octubre de 1934 y aun antes. La verdadera historia está para leerla y estudiarla, no para cambiarla a gusto de los que la perdieron. Lo peor, siendo todo lo que este émulo de dictador bananero ha hecho, es volver a dividir España en dos, extraordinaria hazaña digna de un sátrapa bolivariano.
Le auguro un triste final, es más, se lo deseo con todas mis fuerzas. Lo que ha hecho con nuestra Patria no tiene perdón posible, no lo tiene, nunca lo tendrá.
