
«¿Qué es eso de la nueva normalidad? ¿Qué quieren decir? ¿Es que hubo una normalidad anormal o para gentes consideradas no normales?»
Desde la pandemia del Covid 19, se empezó a hablar de un asunto que me tiene en un sin vivir, la nueva normalidad. ¿Qué es eso? ¿Qué quieren decir? ¿Es que hubo una normalidad anormal o para gentes consideradas no normales? Desde luego dicho así parece que, antes, lo que había no era normalidad, había en todo caso anormalidad, una cosa extraña, una especie de normalidad big bang, que al impulso de la pandemia estalló en un universo físico extraño de nuevas normalidades. Pero quizás esto no deba llamarnos la atención, de gente poco normal anda el mundo lleno y eso sin haber tenido anticuerpos del famoso virus. No hay más que echar una mirada por los alrededores del globo terráqueo, nuestro país incluido, para ser conscientes de que algo en las “cholas” del personal no anda tan bien como antes, cuando imperaba la antigua normalidad.
En la antigua normalidad, antes de esta nueva fase de la “nueva” normalidad, podías llamar tonto al tonto sin que se armara un follón de tres al cuarto y no como ahora, en la famosa nueva normalidad, más anormal. Un comentario puede salir publicado en todas partes como afrenta, aunque solo sea por surgir de una cabeza de las que aún quedan y pueden pensar de manera racional y autónoma.
La capacidad de pensar y salirse del pensamiento imperante de la mayoría de los humanos aburridos que sobrevivieron al Covid, no debe ser puesta en tela de juicio, ni someterse a la valoración del pensamiento plano, porque éste no tiene argumentos creíbles para valorarlo. Ese pensamiento uniforme, igualitario, enrasado, creo yo que por la enfermedad Covid 19, ya lo tenemos casi por doquier pero no sabemos si sus secuelas van a perdurar como hasta ahora se han mantenido.
Podríamos hacer un silogismo: La mayor parte de la población padeció Covid 19. El Covid 19, cambió la normalidad de la población. Luego la mayor parte de la población después del Covid 19 no puede tener la misma normalidad anterior. ¿Será por eso por lo que se habla de nueva normalidad? Nuevos anormales los hay a cientos, desde los quinquis que delinquen contra las tarjetas de crédito y las cuentas bancarias, hasta los que te cortan el pescuezo con un abrecartas si no te amilanas a sus deseos de atracador. En este apartado podemos poner también a los violadores de niñas casi núbiles entre trece y dieciocho años. Parece que a estos delincuentes ya desde jóvenes les pone la pederastia.
Pero de todo esto lo que más pena me da y me revoluciona el ánimo es que ninguno o casi ninguna de estas mentes jibarizadas por la sociedad, la educación y la ausencia de educación paternal, se entere de lo que aquí he escrito. Una de dos o por que no les interesa o por que no entienden el significado ordenado de las palabras o los pensamientos abstractos ordenados y puestos negro sobre blanco.
No haber gastado unas buenas tortas a tiempo en las familias, además de la tontería Aznariana de suprimir el servicio militar han hecho el resto. Los jóvenes, y ya no tan jóvenes, descarrilados de los senderos sociales, desde luego no van a sentir que se salten ninguna normalidad, nadie se las ha impuesto. En todo caso se caen del guindo cuando unas patrullas del cero noventa y uno, se lleva a alguno detenido por infringir la ley. Es que no se han enterado, y alguno lo paga con pena de cárcel, que a la autoridad hay que respetarla. No se puede propinar una buena “leche” a un agente de la autoridad, cuando éste te dice salta. En todo caso la pregunta sería ¿Hasta dónde, señor?
Menuda nueva normalidad nos ha traído esta sociedad del siglo XXI, como para echársela de comer a los “gochos”, como decían los abuelos y abuelas de la España rural hace años. Eso si que era normalidad y se entendía a la primera. Ahora todos son remilgos, adornos, niños, niñas y niñes a tutiplén, nuevas normalidades más cursis que un ocho. Así que sí, que me creo lo que he escrito al principio, que desde la pandemia del Covid 19, se empezó a hablar de un asunto que me tiene en un sin vivir, la nueva normalidad. ¿Qué es eso? ¿Qué quieren decir? ¿Es que hubo una normalidad anormal o para gentes consideradas no normales? Desde luego dicho así parece que, antes, lo que había no era normalidad, había en todo caso una gran anormalidad, una cosa extraña, una especie de normalidad big bang, que al impulso de la pandemia estalló en un universo físico extraño de nuevas normalidades.
Desde luego, lo anormal no son las enfermedades, lo anormal es la panda de idiotas y bobos que nos rodea. Creo que efectivamente va haciendo falta un matón del este que nos despabile. Pero descuidad parece que se ha puesto a ello un tío pequeño pero con complejo de Zar de todas las Rusias Putin “el conquistador”. Lo malo es que por aquí no veo un Milei o un Trump con suficientes “arrestos”, por no poner lo que habría que poner, para hacer como hizo el Comandante Fidel Castro, que según decían los cubanos, “mandó parar”. Por aquí no manda parar ni el rosario de la aurora.

