«No quiero que nadie me imponga ritornelos, tonadillas, slogans de megáfonos, y bailecitos de tamborrada para lavar mi cerebro».
Crónica de una jornada electoral. Por Rodolfo Arévalo

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«No quiero que nadie me imponga ritornelos, tonadillas, slogans de megáfonos, y bailecitos de tamborrada para lavar mi cerebro».

He pasado por las manos de maestros, profesores, becarios, catedráticos, etc. Pero nadie me ha impactado tanto como mis primeros maestros.

«Me creo a Sánchez “aberronchado al rocaje vivo” como un mejillón, aunque éste como es más fino y chulo que un ocho, lo llevará a cabo como un percebe».