
«No quiero que nadie me imponga ritornelos, tonadillas, slogans de megáfonos, y bailecitos de tamborrada para lavar mi cerebro»
Este domingo a eso de la una cuando he ido a votar, todavía había poca participación al parecer. Claro que yo vivo en un pueblo de Madrid. Imagino que a eso de las tres de la tarde la participación aumentaría bastante. Según los de izquierdas es que a las dos y media sale la gente de Misa. Deben de alucinar en colores rojizos, puedo aseguraros que gente que vaya a Misa aquí en mi pueblo no será ni la cuarta parte del total.
Me he plantado ante la urna pensando en que por nuestro bien, quiero decir del bien de los Españoles, los votos al PSOE hayan ido cayendo en proporción al odio que le tienen al actual presidente la mayor parte de los españoles. Bueno mas que odio debería decir asco, desapego, alienación, no sé, como se diga. Es como la relación que pueda un ser humano tener con algún alienígena del espacio exterior que viniera a ser presidente de alguna parte de nuestro planeta… Indescriptible. Pero me temo que no caerá esa breva, o si cae ya se encargarán los corre ve y dile socialistas en quitarle hierro al asunto. Que sino se pueden comparar las Europeas con las nacionales, si las claves de la votación son diferentes, que si, que si, etc, etc, etc…
Todo, cualquier cosa, salvo reconocer que esa ideología caduca del PSOE, no tiene ya cabida en la Europa actual. Cualquier parecido a un acto normal y corriente por repetido y aburrido, en este caso deja de serlo por la expectación que genera la posibilidad de que Pedro Sánchez, como cabeza visible del actual PSOE, empiece a dejar de serlo por pérdida de votos, que aunque no lesivas para él y su gobierno ahora mismo, le den la pista al pueblo Español de por dónde van los tiros.
El otro día vi un reportaje acerca de cómo vota un español de izquierda y resulta patético, no vota por el programa, por los candidatos, por la ilusión o por cualquier otra cosa fundada en la razón. El pueblo que vota PSOE, vota porque lo ha votado toda la vida, sus abuelos lo votaban y sus padres también, ¿pero ellos, por qué?, pues por eso, debe de ser la tradición, debe de ser algo así de convicción apabullante, como lo de ir a Lourdes. Piensan que yendo a Lourdes a poner velitas a la Virgen el resto, centro, centro derecha y derecha que son muy malos, malísimos, no ganarán.
Está claro que estos partidos de derechas, solo quieren gobernar para sangrar a los desarrapados, trabajadores, para imponerles misas y vírgenes, religión católica y dictadura tardo Franquista… Vade retro Satanás, yo creo que son capaces de creer hasta en la resurrección del dictador, no se sabe si de derechas o de izquierdas, y que montado en su caballo salga de su tumba ¡Jatetú! ¡Qué horror!, como en los cuentos de Ibáñez Serrador.
Les diré que yo voto a la derecha, y eso que no soy Católico, ni Apostólico ni Romano, no lo he sido nunca, ni lo seré, pero por eso mismo, para poder defender mi libertad en todo hasta en mi pensamiento político y religioso voto por lo liberal. Que cada cuál haga de su “caspa” un gorro y un sayo, mientras no esparza mierda política y cultural sobre a los demás comensales, llamados a esta cena diaria de estupideces de informativos. No quiero que nadie me imponga ritornelos, tonadillas, slogans de megáfonos, y bailecitos de tamborrada para lavar mi cerebro y votar alguna opción, liberticida.
Estoy de caderas bamboleantes vestidas de morado y de los ritmos tribales con que se acompañan hasta los Santos esos, los Santos de la Santa Compaña. Horrorizados me tienen esos cocos, que parecen vacíos de inteligencia que no sea la de la igualdad en la mediocridad. De qué hablan los que tienen poco coco, o de futbol o de detergentes que lavan más blanco, lo tienen claro los publicistas. Debieran tomar nota los que diseñan las campañas electorales del centro y centro derecha. NO queremos líderes que acomplejados dicen que hay que votarles, como si votar derecha fuera o fuese un pecado original. No lo es y aún así. Si lo fuera, pecado, no sería nada original, para original las batucadas callejeras, con movimiento de caderas, por lo menos son más folklóricas aunque ya no se trate de los coros y danzas de la sección femenina, que vaya usted a saber.

