
«¡Nunca le fue dado ver, al ser humano, tan de cerca, el puto Infierno! Es lo que acaba ocurriendo cuando se vive bajo la égida… de los tibios»
(1)
Putin, acostumbrado al estercolero del Kremlin
y sus fétidos hedores
y a un país cada vez más mortecino, silente y acobardado
sobre el que reina y gobierna como ogro feroz y absoluto tirano,
(2)
se une, ahora, a otros monstruos de su propia ralea, con las peores intenciones:
Al Imperio del Mal, como a todo ‘ente vivo’, es preciso también ‘alimentarlo’.
A tal respecto, un ‘acuerdo estratégico integral’, con Kim Jong Un, se impone,
(3)
pues, a todos los efectos, más que «amigos», son ya como ogros hermanos:
se arremolina idéntica malignidad en sus diabólicos interiores.
Y es así que el simpático y empático Putin agradece, ‘de mil amores’,
el apoyo permanente del hermanísimo Kim, incluido ‘el asunto ucraniano’.
(4)
Por cierto que el hermanísimo Putin le regaló un pedazo coche
donde hasta pueden encajarse orondos y crasos tafanarios
del calibre del que, con ‘pompa’ y orgullo, exhibe el líder norcoreano.
Quién sabe: acaso use, la limusina, de letrina cuando su enorme trona-WC no tenga a mano.
(5)
Y es que una ‘cláusula de defensa mutua en caso de agresión’
no debe carecer ni del más ínfimo detalle,
tratándose de un líder tan fondón y tan cagón.
Y, ello, a pesar de tomar astringentes… como quien toma zumo de melón;
que, si no fuese por su poder, no podría ser ya más cobarde,
(6)
justo al modo de Hitler o de Stalin, de Calígula… o del puto Nerón.
Y, entretanto, ‘El Imperio del Bien’, más pusilánime que nunca lo ha sido,
observa en lontananza…y no ve más que bonanza:
al cabo, nada que no fuese de esperar entre Kim y Putin ha sucedido.
(7)
Como si nada fuese… el surgimiento de un nuevo y acrecentado ‘paraguas nuclear’.
Sumémosle el ‘paraguas’ de China… y quién sabe si el de Irán… y el de la India cualquier día,
si así les sale de los pelendengues a sus ‘confiables’ gobiernos:
(8)
¡Nunca le fue dado ver, al ser humano, tan de cerca, el puto Infierno!
¡Es lo que acaba ocurriendo cuando se vive bajo la égida… de los tibios!
Vaya desperezándose, pues, el ‘Imperio del Bien’,
si no quiere ver hechos apocalíptica realidad sus sueños más terroríficos:
(9)
En el Imperio del Mal, el ‘descanso’ y el ‘laissez faire’ no tienen sitio
y se hallan siempre al acecho de cualquier debilidad.
Su ‘lógica’, en cualquier caso, es, en última instancia, LA LOCURA:
no se detienen, en su maligno propósito, ni a un paso de su propia sepultura.
(10)
Repase, pues, ‘El Bien’, una vez más la historia… y aplíquese de una puta vez el cuento.

