
«La magia de Río Bravo está en sus detalles y matices en sus escenas de camaradería y unión entre hombres en los momentos más difíciles»
Ver «Río Bravo» es ver a un maestro artesano en acción. La película es perfecta. No hay una sola toma que esté mal. Es extraordinariamente absorbente y los 141 minutos de metraje fluyen como el agua corriente. Una obra maestra de Howard Hawks de 1959. Para una película que dura casi dos horas y media, hay muy poca trama. Sin embargo, la maestría de Hawks en su último período (del que Río Bravo marca el comienzo) reside en la capacidad del cineasta para perfeccionar la narrativa, la acción y el tema de manera orgánica fuera de los personajes.
El enfoque lacónico de la trama importa poco cuando es un placer simplemente estar en compañía de la pandilla. El reparto resultó clave, pero Hawks comprendió la importancia de los gestos para construir relaciones entre los personajes, y gran parte de la magia de la película surge de momentos de matices discretos. Es el tipo de película, en palabras de David Thomson (crítico e historiador de cine británico afincado en los Estados Unidos y autor de más de 20 libros) que revela que “los hombres son más expresivos armando un cigarrillo que salvando el mundo”.
Un elemento intrínseco de Hawks eran sus escenas de camaradería y unión entre hombres; un claro ejemplo es la escena de la cárcel de “Río Bravo” que tiene lugar justo antes del enfrentamiento final y el tiroteo de la película. En la escena, John Wayne, Dean Martin, Ricky Nelson y el veterano actor de personajes Walter Brennan (que interpreta a Stumpy “el lisiado”) se han atrincherado dentro de la cárcel, y ¿Qué más se puede hacer cuando se tienen dos cantantes de talla mundial en el reparto? ¡Hacerlos cantar! Un tema que pudo haber sido concebido siguiendo líneas comerciales para aprovechar las voces de Dean Martín y Ricky Nelson, pero con “My Rifle, My Pony and Me” compuesto por Dimitri Tiomkin y Paul Francis Webster, se crea un momento tan conmovedor, que resulta un recordatorio de lo que vale la pena luchar como una expresión de alegría pura.
Al concluir la balada de vaqueros, Stumpy (Walter Brennan) pide otra canción, instando a Colorado (Ricky Nelson) a “tocar algo que pueda cantar contigo”. Colorado responde con la canción folclórica tradicional “Get Along Home Cindy”. Con esta delicia musical y narrativa en la que hay más cine que en otras miles de películas que hemos visto, quiero agradeceros vuestras felicitaciones.

