El Palio de Siena, una fiesta solemne. Por Susana del Pino

El Palio de Siena

«El Palio de Siena, el orgullo de evocar una vieja tradición, otro símbolo de la cultura y la historia occidental en una celebración popular y a la vez llena de solemnidad» 

  Además de los festejos en honor a los santos, las carreras de caballos provocaban un gran entusiasmo en la población durante la Edad Media y junto con otras celebraciones como torneos, caza del toro y otros animales o juegos de pelota como los celebrados en la Plaza de Santa Croce en Florencia, eran muy populares; de todos ellos en Italia, ninguno tuvo la continuidad y trascendencia que ha tenido el famoso Palio de Siena, unas carreras de caballos que son el verdadero signo de identidad de la ciudad toscana. 

    Estas carreras celebradas en la histórica ciudad, constituyen la celebración de la fiesta estival por excelencia en Italia; el Palio está estrechamente unido a la historia de Siena desde la Edad Media, época en la que la prosperidad y enriquecimiento de la ciudad, lo convertiría en un gran acontecimiento lúdico sin perder el carácter religioso. Será en el Renacimiento cuando alcance gran popularidad; desde entonces se ha seguido celebrando hasta nuestros días, tan solo interrumpida en ocasiones muy especiales como los grandes conflictos bélicos o la pandemia en 2020. Grandes personajes de la historia de Italia han participado en ella como César Borgia (1475-1507), las familias D´Este o Malatesta e incluso Lorenzo el Magnífico (1449-1492).

El Palio no es una celebración organizada con un fin turístico

  El Palio no es una celebración organizada con un fin turístico, es una parte integrante de la historia de Siena que se ha mantenido a pesar de los turbulentos hechos históricos en los que la ciudad ha sido protagonista y no solo eso, ha adquirido mayor solemnidad con los años. Una de las razones por las que ha sobrevivido ha sido porque era una manifestación política y religiosa muy importante para Siena en la que se afirmaba la soberanía de la ciudad.

  Cuando los lombardos conquistaron la península itálica, hacia mitad del siglo VI, impusieron su política fiscal y su legislación política, sin embargo, al contrario que ocurriera con los godos, no se inmiscuyeron en las costumbres sociales o ceremonias que celebraban los pueblos.

     En la Alta Edad Media, aún con una Iglesia católica muy incipiente, los ciudadanos se reunían en pequeños templos u oratorios para tratar los asuntos de interés común, establecer las normas de convivencia etc… Esta costumbre se fue afianzando con el paso del tiempo.

  En la mayoría de las ciudades existían varias iglesias, por lo que los vecinos se reunían en aquella más cercana de tal manera que se establecieron diferentes circunscripciones a las que se llamaron Contrade, (hoy en día se puede traducir como distritos o barrios) que tomaban el nombre de una de sus calles principales o de la Iglesia; hoy en día llevan nombre de animales.  Drago, Istrice (puercoespín), Giraffa, Acquila, Pantera, Oca, Civetta (lechuza) o Lupa (loba) son algunos de sus nombres. 

Los 17n barrios o Contrades

   A éstas pertenecían los ciudadanos que vivían en la zona haciéndose responsables en ejecutar las órdenes de las autoridades en cuanto al pago de impuestos, normas urbanas etc… Los integrantes de las Contradas tuvieron también un papel importante a la hora de defender la ciudad en su lucha por la independencia de Florencia. Cada una tiene su símbolo que la identifica y escudo de armas; la propia historia de la Contrada es un gran orgullo para los vecinos que forman parte de ella. Cada barrio posee su propio patrimonio histórico. El Museo della Civetta (Museo de la Lechuza), es un espacio de gran relevancia histórica que presenta un bonito recorrido entre pasado y presente de la realidad de las Contradas.

Estas asociaciones son las verdaderas protagonistas del Palio y no solo durante los días en los que tienen lugar las celebraciones en verano, Siena vive para y por el Palio durante todo el año, organización, búsqueda de jinetes, confección de telas, comidas, decoración y demás preparativos por parte de las diferentes Contradas, son parte de un continuo trabajo en el que se vuelca toda la ciudad. Entre ellas existen aliadas y enemigas, por lo que la rivalidad es patente, sin embargo, cuando hay afinidad entre ellas, la relación es muy estrecha, de apoyo mutuo, fraternidad y estrategias, éstas por supuesto contra aquellas rivales.

Siena vive para y por el Palio

    Los primeros documentos que aparecen en los que se hace mención a las Contradas datan de 1208 y será en 1281 cuando se hace referencia a…” gastos para la celebración de la Virgen de agosto” en la que ya participarían algunas, más adelante se incorporarían más, legando a ser cincuenta y nueve Contradas, pero a lo largo de los siglos el número se redujo hasta llegar a diecisiete que ya se establecieron en 1729 como se refleja en el bando de la entonces gobernadora de la ciudad, Violante Beatriz de Baviera (1673-1731). Los límites de esta división aún están vigentes y forman parte de la legislación de las Contradas.   

  Los orígenes por tanto se remontan al siglo XIII. La ceremonia religiosa que tenía lugar antes de la carrera, La Ofrenda de los Cirios, la realizaban en un primer momento los nobles, pero más adelante todo el pueblo participaría en ella, llevando una vela como ofrenda personal en un gran desfile que por una parte expresaba devoción del pueblo a María y por otro constituía una señal de solemnidad y expresión de poder de la ciudad.

  Las carreras recorrían toda la ciudad al inicio, pero en 1633 ya se celebrarían por primera vez en la gran Plaza del Campo, signo de identidad de Siena, lugar donde actualmente se siguen celebrando. 

 Tiene lugar en dos fechas al año, el 2 de julio en honor de la Virgen de Provenzano y el 16 de agosto en honor a la Virgen de la Asunción.

El Palio di Siena, la carrera de caballos mas antigua del mundo

                                                                                                     

   Son varias jornadas en los que la ciudad vive intensamente los festejos; primero se atiende a los caballos en el veterinario, se hace una carrera de prueba para ver el estado de los equinos y se sortean para adjudicarlos a cada Contrada.

  De los diecisiete barrios de la ciudad, compiten diez, siete que no han participado el año anterior y tres que salen por sorteo. El orden de salida se desvela en el último momento antes de comenzar la carrera por parte del juez que lo anuncia desde el palco.

  El segundo día continúan las pruebas y se bendice el Palio o drapellone, (tela bordada con la que se premia al vencedor).  El tercer día por la tarde tiene lugar el Cortejo Histórico que se produce desde la Catedral hasta la Plaza acompañados por la música de la Marcha del Palio

la Marcha del Palio

  Es un desfile en el que participan los representantes de las instituciones de la ciudad e integrantes de las Contradas portando emblemas y trajes tradicionales y muy coloridos; es a la vez un desfile muy solemne y bien organizado en el que se siguen los pasos estrictamente en todo el recorrido con entrada en el Palacio Comunal, donde tiene lugar un acto con los jueces y después hasta la Plaza del Campo. 

  Esa noche, cada Contrada celebra una cena en la que los protagonistas son los jinetes (fantini) que las representarán en la carrera; esa noche los capitanes de las contradas “amigas” se reúnen para establecer las estrategias a seguir y cómo se van a organizar para prestarse ayuda mutua y dificultar la carrera de los adversarios, en el caso de que sus caballos sean inferiores.

  El día más importante del Palio comienza con gran solemnidad. Tras una misa oficiada por el arzobispo de Siena, se realiza una nueva carrera de prueba para comprobar el estado de los jinetes y los caballos y ser sustituidos en caso de existir algún inconveniente. Por la tarde se da la bendición a los participantes y desde la capilla correspondiente a cada Contrada se dirigen a la Plaza para competir en la carrera tan esperada.

   El caballo ganador será el primero que consiga dar tres vueltas a la plaza en sentido de las agujas del reloj, aunque llegue sin jinete, pero con montura. Inmediatamente después de la carrera es alzado el Palio (drapellone) entre los ganadores absolutamente pletóricos y emocionados. El trofeo, realizado cada año por un artista distinto y para quien supone un gran orgullo hacerlo, entrará a formar parte del museo de la Contrada ganadora, tras ofrecerlo a la Virgen en la magnífica Catedral con un Te Deum, María Mater Gratiae.

Catedral de Siena

  Tras la fiesta se suceden días de celebración en el distrito de los vencedores, todo un acontecimiento para el que se ha trabajado durante un año. Muy pronto, comienzan los preparativos para el próximo Palio.

  Es interesante hablar con los historiadores locales sobre la historia de este acontecimiento tan querido por los sieneses, anécdotas, incertidumbre e intrigas que se han producido a lo largo de los años y que son parte indiscutible de la historia de la ciudad.

  El Palio de Siena, el orgullo de evocar una vieja tradición, otro símbolo de la cultura y la historia occidental. Tradición e historia en una celebración popular y a la vez llena de solemnidad. 

                                                                                 

                                                                                  

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

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