
En esta poesía, podrás encontrar 56 títulos de canciones de El último de la fila, que tantas y tan originales canciones nos dejó para siempre.
El promedio de títulos por estrofa es de más de 5 y medio.
Insurrección
Sudando me revolvía, en la cama a medio soñar.
Dulces sueños no tocaban, pues no era nada agradable.
Un zorro veloz corría y me quería atrapar.
Había trece planetas, en una astronomía razonable.
En el monte de las águilas, yo me subía en los árboles,
Y allí las hojas se ríen y la uva de la vieja parra.
Mala fortuna en los trece, allí no encontraba tréboles,
mas que bien huelen los pinos, se escuchaba una guitarra.
Canta por mí, decía el zorro, ahora vestido de hombre-rana.
O bailarás como un indio, gritaba a su lado un fraile.
El que canta su mal espanta, replicó una bruja enana,
y me quedé como un burro, amarrado en la puerta del baile.
En mi pecho había dolor. Ya no danzo al son de los tambores.
Piedra a piedra construí, en mi entorno un barrio triste,
pintado a lápiz y tinta. Se me olvidó poner flores.
Allí no olía a jazmín. Imperdonable el despiste.
Al mismo Dios de la lluvia, rezó el loco de la calle.
Otro verano sin agua. Vino dulce o de Jerez.
Del templo, a la taberna, atravesando aquel valle,
descubrió que andar hacia los pozos, no quita la sed.
¿Hay alguien ahí? Gritaba. Y sólo una le oyó.
¿Quién eres tú? Le dijo. A veces se enciende una luz.
Soy tu querida Milagros. Y todo el día llovió.
Se sintió otra vez en casa. Se hizo más grácil su cruz.
Después recordé a mi Sara y aquel llanto de pasión.
Yo remando sobre el polvo, pues yo soy un accidente,
que a la puerta de la iglesia, le mostré mi insurrección,
tarde y mal, debo aceptar, que no fue un gesto valiente.
Lejos de las leyes de los hombres, no debí pedir tu mano.
La vida son cuatro días. “Vamos, que a mí no me casan”.
No me acostumbro al compromiso, decirle que sí fue en vano.
A cualquiera puede sucederle, eso son cosas que pasan.
Y Satán, trabajó duro. Mi pesadilla no había acabado.
Hagámoslo más extraño, hagámoslo más ambiguo.
Los ángeles no tienen hélices, van en aviones plateados.
Fumando hierbas de Asia, vuelan sobre un mar antiguo.
Y así cuando el mar te tenga, entra en mi casa sin llaves.
Con mi patria en mis zapatos, quiero beber de esa miel.
Las palabras son cansancio y así despiértame suave.
Corta este sueño alocado, con tu navaja de papel.
Los 56 títulos de El último de la fila
- Insurrección
- Aviones plateados
- Como un burro amarrado en la puerta del baile
- Cuando el mar te tenga
- Llanto de pasión
- Sara
- Querida Milagros
- Lápiz y tinta
- Dios de la lluvia
- No me acostumbro
- Canta por mí
- En los árboles
- Son cuatro días
- Mar antiguo
- Sin llaves
- Ya no danzo al son de los tambores
- El loco de la calle
- Lejos de las leyes de los hombres
- El que canta su mal espanta
- Que bien huelen los pinos
- Navaja de papel
- Dulces sueños
- ¿Quién eres tú?
- A veces se enciende
- Astronomía razonable
- Zorro veloz
- Soy un accidente
- El monte de las águilas
- Remando sobre el polvo
- Trabajo duro
- Hierbas de Asia
- Barrio triste
- Mi patria en mis zapatos
- Las palabras son cansancio
- En mi pecho
- Vestido de hombre-rana
- Vamos
- Otra vez en casa
- Pedir tu mano
- Piedra sobre piedra
- Las hojas que ríen
- Uva de la vieja parra
- Bailarás como un indio
- Trece planetas
- Cosas que pasan
- Vino dulce
- A jazmín
- Todo el día llovió
- Hagámoslo
- A cualquiera puede sucederle
- Andar hacia los pozos no quita la sed
- A medio soñar
- Del templo a la taberna
- Los ángeles no tienen hélices
- Otro verano
- ¿Hay alguien ahí?

