¡MUY BUENOS DÍAS!
La Paseata os abre sus ventanas y puertas con esplendor y luminosidad con la obra que os mostramos.
Hoy, siendo jueves cuento con la participación de un colaborador de esta revista digital. Os hablo de Guirong Fu, del que recojo unas palabras haciendo referencia a la política, de su staff: «Me duele su arbitrariedad, su falta de sentido común, sus dislates. Su ambición soez, su arrogancia, su desvergüenza, su hipocresía. Me indigna que me deslumbre con sus lindos ‘escaparates y que cuando entramos a comprar’ no nos dé más que porquería». Tal y como dice en su cuenta de X, «hagamos camino pues…«
Jean Marc Janiaczy. Douai (Francia), 1966. Pintor autodidacta. Óleo. Cuchillo de paleta. Exposiciones colectivas y privadas por todo el mundo.

«El cobertizo» Por Guirong Fu
Cuasi milagrosa se nos antoja la paleta
de la que se vale cualquier pintor extraordinario:
con su arcoíris de indecibles colores juega
para recrear la naturaleza que observa a diario.
¡Qué arte, qué increíble maravilla la de su pincel,
que el guía con talentosa y cuasi sublime mano!
Y con cuánta emoción y dulzura plasma ese vergel
que el buen Dios para nuestro mundo ha cultivado!
Y mientras va observando ‘la realidad’ y ‘lo pintado’,
a comparar ambas bellezas se atreve también:
-Tanta hermosura, tanta sutileza, y cuán poco a Dios le cuesta!
¡Y quién pudiera, siquiera un leve instante, parecerse a ÉI!
(Nadie entiende, como un gran artista, como un buen poeta,
el prodigio, el divino milagro de que El Mundo llegara a ser.
Y si sabe ser humilde, si hay en ella o él un gramo de recato,
de rodillas postrado ante Su Obra caerá más de una vez.)
![]()
«El cobertizo» Por Mila Soyyo
Era el cobertizo mi lugar de encuentro
donde mis afectos quedaron en pie
los fui almacenando formando recuerdos
de vez en cuando me asomo por ver.
Atravieso el campo cubierto de flores
me llaman, me dicen que me quede aquí
mas saben que oigo y no las escucho
algunos detalles se cuentan así.
Hay un costurero, pañuelos posando
son tan pizpiretas como aquél amor
que tengo a mi abuela y me dejó ese rastro
de aroma lejano prendido en su honor.
Unos lapiceros más bien desgastados
de trazos que hacía creyendo ser pintor,
las cartas de amigos que no se dispersaron
las leo y recuerdo aquella juventud.
Unas monedas de tiempos pasados
tesoro que nunca tendré colección
un cuento de tela echo con sus manos
las manos delicadas que mi tía bordó.
Lienzos que se agrupan a pequeña escala
paisajes que un día mi tío pintó
los sentidos hablan, él mantuvo silencio
ni oía a la brisa del mar que le acunó.
La mirada fija en tantos obsequios
lágrimas rondando en mi corazón
y salgo arropada por un monedero
ganchillo con broche, dorado como el sol.
Ahora las flores recitan muy bajo
cuando desees vuelve a ese interior
sin atosigarte haremos que el canto
sea el más dulce recuerdo a un adiós.
***
Mi más sincero agradecimiento a Guirong Fu por la aportación que nos ha brindado hoy con sus palabras. También extensible a Manuel Artero, haciéndolo posible.
Vuestra revista digital La Paseata os desea que tengáis un maravilloso jueves. ¿Qué os parece? Pongamos entusiasmo e ilusión en las pinceladas que nos muestra la vida.
MMB

