¡MUY BUENOS DÍAS!
Jueves, mediados de semana, os traemos la obra de un artista brasileño y tengo el honor de compartir este saludo de la mañana con María Victoria Bautista Vidal, colaboradora de esta revista digital.
Entre otras cosas, nos cuenta en su staff : «Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales».
Luis Claudio Morgilli. Nació en 1955, en un pequeño pueblo del estado brasileño de São Paulo. Reconocido en su tierra natal, siendo maestro de otros grandes artistas como Cassiano Pereira, Ronaldo Boner y Rodrigo Zaniboni. Artista polifacético y contemporáneo. Posee una gran técnica y sus trazos los muestra con gran seguridad y destreza.

«Una calle del pueblo» Por Victoria Bautista Vidal
El tiempo parece transcurrir tranquilo y lineal. La senda se presenta ya hecha y paseamos por ella como de costumbre. Todo establecido, los patrones no sorprenden… Nada nuevo que destacar…
¿De verdad?…
Solemos visitar monumentos, admiramos paisajes naturales; observamos pinturas hermosas y la sensación emocional es casi siempre placentera.
Pero ¿qué sucede cuando un impulso no identificado hace impacto en otro lugar de ti mismo y una pintura, hasta el momento solo “agradable”, trae a tu boca cierto sabor a limón, a helado de pistacho, a vainilla, a manzana verde?…
Pasteles y chocolate… Según la luz y la zona de la pintura que observas.
Un gran pintor Luis Claudio Morguilli, capaz de plasmar en sus pinturas, todas, un alma feliz, una belleza sencilla y comestible, de producir un despertar sinestésico en el observador admirado. Y, esa luz…
No quiero ver otra cosa, de ahora en adelante, que obras colgadas en la pared que no solo ofrezcan color y disposición sino, además, un delicioso sabor recién descubierto, un aroma sugerido, un rumor… al álbum de sensaciones vitales.
Si, ya se: que rarita esta mujer.
Pues sí…
¡O quizá no!
Cierre la puerta a sus tópicos, observe con detenimiento… ¿No nota cierta percepción sensorial?… ¿un lejano sabor a aceituna?… ¿algo que abarca un espacio más grande, más allá de los ojos?…
No olvide nunca: tiene cinco sentidos.
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«Una calle del pueblo» Por Mila Soyyo
Es bonito lo añejo, da ternura y sensación
de pensar que estuvimos, sin estar, allí estoy yo
caminando sin la prisa provocada por la tensión
cuando ves a mucha gente que reclama tu atención.
Respiro el aire que el campo deja asomar a esta calle
voy bajando la cuesta sin tacones que resbalen
y te diría Victoria, no eres rara, tú bien lo sabes
porque al leerte se asoman, sensaciones a raudales.
Recogiendo ese aroma de una puerta que se abre
una señora que entra, la leche hierve en un puchero
de una vaca exprimida con las manos de ese hijo
que madruga tan temprano y que llega siempre tarde.
Es un sábado cualquiera, la rutina vive en calma
y parece que se aflige cuando llega una noticia
de las que no gusta a nadie. Mientras tanto,
curioseo dando pasos, llegarán a alguna parte.
***
Mi agradecimiento a Victoria Bautista por su gran participación, contribuyendo en su escrito a dejarnos pensativos y hacernos meditar en nuestras emociones y sensaciones percibidas. Mi agradecimiento se extiende a Manuel Artero, haciendo posible que cada mañana podáis ver y leer estos saludos mañaneros.
Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que tengáis un espléndido día. ¡Feliz jueves!
MMB

