La ciencia contra la información mosaico. Por Rodolfo Arévalo

La ciencia en contra de la información mosaico. En imagen el físico Michio Kaku

«La ciencia es complicada a ciertos niveles, por eso recurro a las personas que tienen el poder de explicar bien los asuntos complicados para el resto de los mortales»

Estuve ayer en la Gran Vía de Madrid, mi propósito fue ir a La Casa del Libro, lugar que siempre me ha gustado para buscar temas de lectura. Adquirí un par de libros. Uno de ellos versa sobre la búsqueda de una Teoría Final de la física, la Gran Unificación, y el otro es una visión del futuro del pensamiento humano por Michio Kaku.

 

La tienda no ha cambiado casi nada en estos años del siglo XXI salvo quizás por la informatización presente en cada planta. Subí a la segunda, lugar en el que aguardan los libros de ciencia y de divulgación científica. Estos temas siempre han sido de mi agrado desde que compré todos y cada uno de los libros de la biblioteca científica Salvat, hace ya cuarenta y tantos años. Por cierto si alguien no la tiene, la recomiendo. Es un compendio de la ciencia del siglo XX. Lógicamente no contempla los avances del Siglo XXI, pues fue escrita en el transcurso del veinte. La habré leído completa un par de veces y puedo asegurar que es tan interesante, que en cada relectura puedes descubrir asuntos que se te pasaron por alto.

 

Es una pena que las editoriales en este mes de septiembre recurran como siempre a las colecciones de todo tipo, como puede ser la de este año que va de minerales y piedras variadas. ¿Por qué no recuperan la Biblioteca científica, incorporando en ella más ilustraciones y fotos? La explicación puede ser más simple de lo que parece. Los mayores de cincuenta años, en general hemos tenido una información y formación que dudo mucho tengan las nuevas generaciones, en contra de la opinión manipuladora de políticos diversos, salvo excepciones concretas.

 

La información, muchas veces políticamente tergiversada, consciente o inconscientemente pero sí, infantilizada, en una sociedad no acostumbrada al esfuerzo, sobre todo el de leer, no puede profundizar mucho ni entrar en disquisiciones interesantes, fuera de lo que cabe en un teléfono móvil. Este se ha convertido y más a través de Google en la fuente de información casi universal. La gente que lleva la contraria a este medio de información, será calificada casi de hereje. Y lo es porque no refrenda la base de lo que llaman la democracia del siglo XXI.

 

La organización y generalización, por no decir aglutinación del pensamiento de las nuevas masas de jóvenes que no alcanzan a ver más allá de lo que les ofrecen en pildoritas de información. Esta debe de ser la información mosaico, pedacitos de verdades o de medias informaciones incompletas, para el disfrute del pensamiento plano y universal.

 

A mi lógicamente que esto sea así, no me ha molestado ni un mínimo, vamos que no lo tomo a pecho, entre otras cosas, porque el bagaje de experiencias de mi vida son unas alforjas rellenas de informaciones nada despreciables. Cada vez que oigo informaciones, políticas o no, tengo el referente de acontecimientos que sino iguales sí se parecen como gotas de agua. Los informativos hablan de temperaturas por encima de cuarenta grados y de nevadas de infarto. Puedo asegurar, a estos bisoños periodistas, que en los años sesenta ya había temperaturas incluso de cuarenta y tantos grados en verano.

 

Es por esto que me gusta recurrir a la información contenida en los libros que hablan de verdad en profundidad de los problemas humanos en general y no dan pildoritas de información más impactantes que reales. Por estas razones, estuve ayer en la Gran Vía de Madrid, mi propósito fue ir a La Casa del Libro, lugar que siempre me ha gustado para buscar temas de lectura. Adquirí un par de libros científicos. La ciencia, lógicamente,  es complicada a ciertos niveles, por eso recurro a las personas que tienen el poder de explicar bien los asuntos complicados para el resto de los mortales. Aunque tenga que reconocer que hay algunos que no pude acabar porque no terminaba de entender la información, a veces matemática, como el libro de Roger Penrose La Mente del Emperador.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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