Narciso Yepes y la cultura. Por Rafael Gómez de Marcos

«No he añadido cuatro cuerdas a la guitarra por capricho, sino por necesidad. Las cuerdas que he añadido incorporan toda la resonancia natural [simpática] de la que carecía el instrumento en ocho de las doce notas de la escala temperada”.
Narciso Yepes.
Narciso Yepes.

«La idea de reconfigurar las sonatas para teclado de Domenico Scarlatti para guitarra es una de las más grandiosas de la historia»

Cuando Narciso Yepes nació en Marchena, una diputación de Lorca, en 1927, su compatriota Andrés Segovia estaba en el comienzo de su propia búsqueda para llevar la guitarra ante el público musical internacional serio. No lo consiguió hasta cierto tiempo, e incluso en España, la guitarra todavía se consideraba un instrumento popular.

Narciso Yepes comenzó a tocar la guitarra a la edad de 4 años y con la ayuda de libros escritos por maestros del siglo XIX y un primer maestro moderadamente competente, aprendió los fundamentos de la técnica. Pero no comenzó a vislumbrar sus horizontes musicales hasta que, como él dice, «comencé a estudiar con músicos, en lugar de guitarristas«. Gracias al traslado de su familia a Valencia, ingresó en el conservatorio a los 13 años. El traslado de su familia a Valencia y posteriormente a Madrid le brindó la oportunidad de entrar en contacto con destacados músicos como Vicente Asencio y Ataulfo Argenta, quienes lo alentaron e introdujeron en los círculos musicales y artísticos de la época.

Durante este tiempo, Yepes tuvo la oportunidad de relacionarse con reconocidos artistas como el guitarrista Regino Sainz de la Maza, el compositor Joaquín Rodrigo y figuras destacadas del arte como el escultor José Planes o el poeta Vicente Aleixandre, entre otros.

El 17 de diciembre de 1947 marcó un punto de inflexión en la carrera de Narciso Yepes. Con 20 años, tuvo la oportunidad de interpretar el «Concierto de Aranjuez» en el Teatro Español de Madrid junto a la Orquesta de Cámara dirigida por Ataulfo Argenta. Este acontecimiento fue seguido por la primera grabación del concierto en 1954 bajo el sello discográfico Deutsche Grammophon. En 1964 interpretó el “Concierto de Aranjuez” con la Orquesta Filarmónica de Berlín , estrenando la guitarra de diez cuerdas , que inventó en colaboración con el reconocido luthier José Ramírez, un instrumento que permitía transcribir obras escritas originalmente para laúd barroco (dada mi ignorancia, las explicaciones técnicas me las ahorro).

Debido a su educación inusual, estaba acostumbrado a pensar la música de forma abstracta, sin las limitaciones de la guitarra, y pronto se sintió restringido por su forma, la búsqueda dio como resultado la primera guitarra con resonancia de cuerdas verdaderamente cromática, similar a la del piano con su mecanismo de pedal/sostenido.

»Porque la guitarra se basta con seis cuerdas», explicaba Andrés Segovia para explicar su falta de interés. »En el instrumento estándar, el equilibrio entre las notas más graves y las más agudas está perfectamente establecido. Y si hay que tocar música escrita en una tonalidad difícil, se puede cambiar la afinación de la guitarra, pero no hay necesidad de añadir cuerdas adicionales».

Además de ser un músico consumado, Yepes también fue un erudito importante. Sus investigaciones sobre manuscritos olvidados de los siglos XVI y XVII dieron como resultado el redescubrimiento de numerosas obras para guitarra o laúd. También fue la primera persona en grabar la obra completa para laúd de Bach en instrumentos de la época. Además, a través de su paciente e intensivo estudio de su instrumento, Narciso Yepes desarrolló una técnica revolucionaria y recursos y posibilidades hasta entonces insospechados. Sin duda ocupa un lugar preeminente en los anales de la guitarra clásica del siglo XX .

Durante un período en el que solo unos pocos guitarristas podían tocar al nivel establecido por Andrés Segovia, Yepes fue famoso por su musicalidad, destreza técnica y enfoque innovador del instrumento. La idea de reconfigurar las sonatas para teclado de Domenico Scarlatti para guitarra es una de las más grandiosas de la historia, entre las que se destaca la solemne invención a dos voces de “K 77” (sonata para mandolina), que rivaliza con cualquier obra para laúd de Bach o Silvius Weiss.

Narciso Yepes el guitarrista clásico más importante del siglo XX junto con Andrés Segovia falleció en 1997. ¿Señor Urtasun, podríamos los españoles escuchar cosas así en las televisiones públicas o en aquellas que tienen una licencia administrativa para cubrir un servicio de interés público? ¿Cuántos alumnos de los que finalizan la ESO y el bachiller. Cree usted que saben de la existencia de Narciso Yepes? Claro que también sería importante que el señor ministro tuviese claro el concepto de “cultura”.

Rafael Gómez de Marcos

Enamorado de la vida, reivindico mi infancia, mi verdadera patria, tres pilares, El Capitán Trueno, The Beatles y Joan Manuel Serrat, me fascina la ópera, me encanta bailar bachata y considero que decir cine americano es una redundancia. TVE no vio en mí ningún talento tras más de treinta años de servicios, Talento que me concedió la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión en reconocimiento a mi trayectoria profesional. Nunca he estado afiliado a ningún sindicato y jamás he militado en ningún partido. Mi cita de bandera es una frase de José Ortega y Gasset: "Ser de la izquierda es, como ser la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral".

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