Conversaciones en el andamio: Se acabaron los acuerdos. Por Francisco Gómez Valencia

Se acabaron los acuerdos.

«La siguiente cacicada de Sánchez infecta de sanchismo al Banco de España, otra institución independiente para así tratar de mantener el relato»

Pues que bien, el CGPJ ya tiene presidenta y con ello el Supremo pese a que Bolaños lo intentó. Pero no, salió otra pero distinta de su cuerda, porque aunque también es progresista (de la Asociación de jueces y juezas para la democracia, es decir del llamado “PSOE bueno”) al menos no es del agrado de Sánchez, y además ha resultado elegida gracias al empeño de los magistrados conservadores, por lo que cabe albergar ciertas esperanzas sobre el carácter independiente del actual y renovado Consejo y de la susodicha, más aún existiendo sentencias suyas que no favorecieron no hace mucho al PSOE sanchista.

Y hasta aquí los acuerdos entre los dos principales partidos para este curso político que comienza, pues la siguiente cacicada de Sánchez infecta de sanchismo otra  institución independiente para así tratar de mantener el relato. Y hete aquí: El ministro para todo –José Luis Escrivá Belmonte– será el nuevo y lustroso Gobernador del Banco de España, cumpliéndose esa regla imprescindible de los mandatarios infames, consistente en que cuando peor mejorsi además se logra gracias a la confrontación política y social. Y como de ambas materias el presidente si que es doctor cum laude, pues “adelante con los caballos en su sentido literalmente.

La arbitrariedad de Sánchez en esta y todas las materias que se le conocen se asemeja a la de otros ilustres a los que pretende parecerse. Y me refiero a aquellos que apoya y respeta de otras latitudes los cuales cuando le vienen mal dadas se atreven a adelantar hasta la Navidad, y no me refiero precisamente al iluminado alcalde de Vigo…

Viendo la que le espera o le va a caer con sus líos con la corrupción familiar y por ende con la suya propia, y sus cada vez más imaginativas y bochornosas cesiones ante los indepes”, adelantar el Congreso Federal de su partido a Noviembre era hasta necesario. Primero para intentar acabar formalmente con las voces disconformes que han surgido gracias a la surrealista iniciativa del concierto catalán. Y segundo: para tratar de acallar mientras tanto y hasta entonces, aquellas bocas que anunciaron un posible adelanto electoral para octubre, teniendo en cuenta que la sombra permanente de la moción de censura amparada en el supuesto enfado del pintoresco Puigdemont, siempre lo persigue.

No me cabe la menor duda que pese a su cómoda e ilustre posición en Moncloa, se siente más solo y débil  que nunca pues aquellos que fueron sus socios de investidura a día de hoy parece que ya no lo son, y estar supeditado al chantaje continuo debe ser agotador al ceder continuamente por mucho que lo vendan o lo trasladen a la opinión pública como hacer política, sin contar con el desgaste que provoca no poder legislar. Y es conocido por todos que de eso –de legislar–  más bien poco por no decir nada de nada. Cumpliéndose desgraciadamente aquello que ya adelantamos muchos cuando anunciamos, que esta legislatura iba a ser un auténtico barbecho político.

Feliz día de San Moisés.

Españistán a 4 de septiembre de 2024.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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