¡MUY BUENOS DÍAS!
La mañana del jueves la vestimos de gala, con una doble lectura, y para ello hoy cuento con la participación de un colaborador de esta revista digital, Julio Moreno López.
He de deciros que me siento afortunada al comprobar que cuando os hago esa «llamada» de atención a la hora de contar con vosotros, las puertas me las encuentro abiertas y la respuesta es ese sí que necesito para seguir manteniendo un espacio con vosotros; por lo tanto, mi más sincero agradecimiento a cada uno de los lectores o colaboradores de esta revista que formáis una familia conmigo cada jueves.
Julio Moreno es columnista. Ha escrito varios libros, de los que por cierto, del último hice una adquisición: «La soledad que dejas«, donde el editor de La Paseata, Manuel Artero escribió el prólogo. Ya te contaré Julio, mi opinión cuando termine de leerlo.
Cambiando de tema, y en relación con la obra que os presentamos, no pude evitar al contemplarla que saliese unas letras de la canción: –No rompas más, mi pobre corazón-, cantada por Coyote Dax, pero para más reseñas os contaré que la versión original en inglés la interpretó Billy Ray Cyrus, cantautor y padre de Miley Cirus.
El artista que realizó esta obra de pintura es Yigal Ozeri, pintor de nacionalidad israelí. Hiperrealista. Sus obras han sido expuestas por todo el mundo. Una muestra de su arte se encuentra en un museo y se mostró itinerante en varios lugares, incluyendo al Museo Thyssen Bornemisza, en Madrid, con el título: «50 años de hiperrealismo pintado».

«Botas de piel rojas» Por Julio Moreno López
Recuerdo tus botas rojas, hechas para caminar.
En aquel tiempo de días luminosos, de minutos eternos, de horas fugaces.
Las recuerdo debajo de nuestra cama, en cualquier hotel, junto a mis zapatos de ante.
Esas botas que nos acompañaron, te acabaron llevando por un camino distinto, al que no pude seguirte, donde los lobos esperan a la vuelta de la esquina.
Espero ver de nuevo tus botas rojas, ajadas, como tu sonrisa, pero presagiando kilómetros por venir cuando bajes de ese barco.
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«Botas de piel rojas» Por Mila Soyyo
Dame una mano que roce recuerdos de ausencia
dame un desierto que diga: aquí pisé yo
y si no ves las montañas áridas, la niebla
observa esta ranchera, tan vieja y cuidada
como estas botas, rojas de vaquera, aquí nací yo.
Dame un beso profundo que rompa el hechizo
aquél sobre el que me alzo y no hay sujeción
un caminar en la tierra que deje mi huella
detrás la marea, de gente que altera cruzando la hilera
de un mundo que existe y no es el mejor.
Hice una pausa en mi vida, en tierra árida, amarga y con secretos
donde las montañas no buscan a los árboles, allí ellos no crecieron.
Me tumbé sobre los asientos de la ranchera que tanto quise ¡Vaya momentos!
dejando a mis botas rojas que se asomasen haciendo un guiño al sol
y marcando el territorio, hoy aquí, mañana ya lo veremos.
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Quiero expresar mi agradecimiento a Julio Moreno por ese momento interesante de lectura que nos ha ofrecido. También a Manuel Artero, que día a día me brinda su confianza y como podéis ver, se hace posible en este saludo de la mañana.
Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que tengáis un maravilloso jueves. Recojo una frase que leí de pequeña en una tarjeta: «Si lloras por no ver el sol, las lágrimas te impedirán ver las estrellas» ¡Ánimo!
MMB

