¡MUY BUENOS DÍAS!
Aún no ha amanecido y nos encontramos aquí, en este rinconcito de esta revista digital donde damos paso a un día más con una obra de pintura de un artista español.
Siendo jueves cuento con la participación de Félix López García.
Durante muchos años estuvo trabajando de secretario en el Ayuntamiento de Carranza (Vizcaya). Actualmente está jubilado, pero no por ello pierde su interés y entusiasmo en la vida. Tiene un blog, trabajado durante años, que os puede interesar si visitáis: eldramadelasindias.blogspot.com.
Elías Garralda Alzugaray. Lesaca (Navarra), 1926- Olot (Gerona), 2012. Pintor. Paisajista. Estudió en La Escuela de Artes de Pamplona; después se trasladó a Olot, formándose en la Escuela de Bellas Artes, que le otorgó el máximo galardón: La medalla de plata. Exposiciones en diferentes zonas geográficas de España.

«Iglesia de Les Lloses (Ripollés)» Por Félix López García
Creo que ni la soledad ni la vida del extrovertido completan las necesidades del ser humano. Y, en todo ese revoltijo, es necesario permanecer sereno para que no perdamos la paz. A veces me asombra la vitalidad de las poblaciones, con su movimiento continuo (una carretera nunca está vacía).
No cabe duda de que la ocupación permanente nos mantiene alejados de obsesiones deprimentes. Me parece envidiable el que sabe pintar y se entrega en cuerpo y alma a crear algo hermoso, o lleno de sensibilidad humana, como este cuadro campestre, pintado por ELÍAS GARRALDA ALZUGARAY, cubierto de flores, con la montaña en el horizonte, las casas antiguas y la presencia solemne de la parroquia. Pero lo que ya se impone es la vida competitiva, llena de ventajas extraordinarias, que, sin embargo, tienen muchos inconvenientes.
Ya en la antigua Grecia, Diógenes buscaba con una antorcha a un hombre honrado. Algo mucho más difícil, si se trata de un político.
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Iglesia de Les Lloses (Ripollés)» Por Mila Soyyo
Recorrer el pirineo es tarea complicada, alcanzar la cuna es moverme con mis alas
dejando que el campo silvestre invada mi cuerpo y cara, siendo la suave brisa
la que atizando sin pausa, deje en toda mi piel un color a arena tostada.
Veré tan lejano el monte, árboles que no se escapan
nubes que se aproximan como torrentes de lava
las plantas que van creciendo, Iglesia a ti te resguardan
quiero llegar a la puerta para hacer una llamada.
Empujo un gran portón, la prudencia no me falla
observo la humildad percibida entre las tallas
una columna pequeña la pila bendita muestra
necesito persignarme mis dedos tocan sin fuerza.
El silencio me invade, invita a hallar respuestas
pidiendo por los que sufren, echando mi pena a cuestas
y no hay nada más hermoso, aunque duela y no se quiera
que olvidar tanta maldad y perdonar al que hiera.
Una oración pido: ¡Dios mío! ¡Salva a esta Tierra dejada!
***
Quiero agradecer a Félix López su participación en este saludo matutino en el que con agrado nos ha brindando unas letras, también extiendo mi agradecimiento a Manuel Artero, director de esta revista en la que deposita su confianza cada mañana en estos buenos días que os presentamos.
Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que tengáis un maravilloso jueves. Recordar: Cada día se nos presenta diferente, aunque exista similitud. Aprovechemos los momentos, pueden ser únicos.
MMB

