Sobre el desnudo… Por Susana del Pino

Venus de Willendorf

«Muchos artistas han profundizado en el estudio de la representación del desnudo aportando ideas y conceptos que van más allá de la identidad o el sexo»

 Desde hace miles de años, como lo demuestran algunas estatuillas prehistóricas como la Venus de Willendorf, datada entre 24.000 y 20.000 años a. C., la representación del cuerpo humano ha sido un tema central en la historia del arte.

  En las culturas antiguas como Egipto o las Cícladas (Mar Egeo) las figuras humanas se representan hieráticas (con actitud solemne) y muy tipificadas, en la Grecia clásica (500-323 a. C) el cuerpo se idealiza con la idea de ensalzar la superioridad griega.  

  La representación de héroes, dioses y diosas desnudas emulaban con gran exactitud la naturaleza del cuerpo humano. La cultura griega tuvo su continuidad en la época romana y ambas fueron la gran fuente de inspiración para el Renacimiento.

El Discóbolo de Mirón

  Las representaciones de desnudo masculino en la escultura clásica griega siguieron las normas establecidas por el escultor Polícleto para conseguir cuerpos perfectamente proporcionados como el Discóbolo (copia romana de la realizada por el griego Mirón del 450 a. C.) que representa a un lanzador de disco con una marcada musculatura y una pose bien estudiada simbolizando en este caso la fuerza y los ideales del atleta, así como la valentía del guerrero o la heroicidad y la autoridad de los dioses.

  Según definió el arqueólogo e historiador alemán Johann Joachim Winckelmann (1717-1768) el arte de la Grecia clásica supone el logro más importante si hablamos de la perfección en las formas.

El Laocoonte

  Durante el periodo helenístico griego (323-146 a. C.) la representación de la figura humana se exagera al igual que las expresiones, algo que se aprecia muy claramente en el Altar de Pérgamo (Berlín) o El Laooconte, de fecha desconocida, (Museos Vaticanos).

  Según los escritos de Plinio el Viejo (23-79) las primeras representaciones del desnudo femenino en la escultura helena fueron de la diosa Afrodita (Venus para los romanos) y que causó una gran expectación por el gran impacto erótico que causó, según el relato que narra la visita al templo en Cnido donde se encontraba. Otra de las esculturas griegas femeninas más conocidas es La Venus de Milo (finales del siglo II o I a. C.); aunque incompleta, algo que ha ocasionado a lo largo de los años un arduo debate, se muestra a la diosa estilizada, semidesnuda y se convertiría en un ejemplo para las representaciones de Venus en el Renacimiento.

La Venus de Milo

  El desnudo masculino o femenino en Grecia tenía distinto significado; el primero simbolizaba la idealización del héroe, sim embargo el femenino quería resaltar la belleza de la mujer en su máxima expresión, algo que por supuesto siempre ha propiciado numerosos interrogantes y debates.

  En Roma el denudo era tratado de forma muy natural como demuestran muchos de los frescos encontrados en Pompeya y cuyos hallazgos aún nos siguen sorprendiendo, en las que aparecen incluso escenas eróticas e insinuantes.

  Durante la época medieval en la que el cuerpo desnudo era un tema tabú, en el siglo XV se produce un renovado interés por el arte y los ideales de la Antigüedad clásica que suponían un interesante atractivo para los artistas y mecenas. Entre estos últimos, la familia Médicis en Florencia desempeñaría un papel decisivo para el florecimiento de las artes.

Detalle de El nacimiento de Venus de Sandro Boticelli

  Con Lorenzo el Magnífico (1449-1492) y su interés por la filosofía neoplatónica se unieron la teología cristiana con las bases de la filosofía clásica, como ejemplo El nacimiento de Venus de Sandro Boticelli obra en la que la diosa se tapa los senos y sus partes más íntimas con actitud pudorosa.

  Tras la época medieval en la que se ocultaban los cuerpos desnudos, con las renovadas ideas renacentistas se vuelve a la cultura clásica. Se podría afirmar que la temática del amor en la mitología, por un lado, y el deseo sexual y la unión de dos   por otro, se convierten en temas muy demandados populares. Será en el siglo XIX cuando aparecen los significados ocultos del desnudo como se puede apreciar en el cuadro de Édouard Manet (1832-1883, Almuerzo campestre (Le déjeuner sur l´herbe) en la que la figura desnuda de una mujer desafía y hace que el protagonismo esté en la mirada del espectador.  

Almuerzo campestre

    Al principio en el Renacimiento, en cuanto al aspecto religioso, el desnudo se asoció a Adán y Eva, como La expulsión del Paraíso de Masaccio (1401-1428), sin embargo, los textos clásicos y el estudio de la escultura clásica llevaron a explorar valores e ideas más profanos.

  En el siglo XVI se empezaron a demandar desnudos más explícitos, mujeres tumbadas con actitudes provocativas e incluso las deidades que muestran excitación o satisfacción sexual. 

  Estos temas relacionados con el amor y la excitación erótica, proporcionados por los mitos de Grecia y Roma,  se desarrollaron en el ambiente de ricos mecenas que querían mostrar en sus palacios escenas estimulantes y que reflejaran sus hazañas sexuales, sin embargo, por otro lado el desnudo hacía alusión a los pecados de la humanidad como se relata en las Sagradas Escrituras, en este sentido la obra Adán y Eva de Lucas Cranach el Viejo (1472-1553) , muestra a la pareja  cuando se percatan que están desnudos y son expulsados del Paraíso.

El juicio de Paris. Museo del Prado

  El pintor Pedro Pablo Rubens (1577-1640) durante su larga carrera realizó un gran número de desnudos muy característicos con formas redondeadas y posturas que acentúan la sensualidad, en su obra El juicio de Paris, Venus es elegida como la más hermosa y se le ofrece la manzana dorada; el ideal del amor aparece como el objetivo final del héroe masculino.

  En los siglos XVII y XVIII la temática mitológica seguirá proporcionando inspiración convirtiéndose en un tema habitual en la pintura y se realizan tanto fiestas y jolgorios con desenfreno y escenas de diosas con actitudes frívolas, La Venus del espejo de Diego Velázquez (1599-1660) será una de las obras de este periodo.

La Venus del espejo de Diego Velázquez

  Ya a partir del siglo XIX la idea de modernidad animaría a los artistas a representar el desnudo desafiando la forma tradicional de representarlo, con composiciones tradicionales, pero con personajes de la época. El exotismo de Oriente fue también muy inspirador para las composiciones en las que se mostraban escenas seductoras con atmósfera envolvente que añadía al género del desnudo encanto y fascinación. El baño turco de Jean-Léon Gèrôme (1824-1904) sería un ejemplo de ello. Algunos artistas se atrevieron con temas muy explícitos que causaron un gran impacto, como El origen del mundo de Gustave Courbet (1819-1877).

    Ya desde finales del siglo XX, el feminismo ha criticado el desnudo femenino por el hecho de convertir a la mujer en objeto de deseo y otorgar un gran poder al poder patriarcal, sin embargo, muchos artistas han profundizado en el estudio de la representación del desnudo aportando ideas y conceptos que van más allá de la identidad o el sexo.

Desnudo de Modigliani.

  Un cuerpo desnudo, tanto masculino como femenino, puede ser bello y admirarlo es un deleite para los sentidos, por tanto veámoslo con los ojos que saben admirar el arte y la belleza y recordemos las palabras del gran Leonardo da Vinci : “La belleza perece en la vida, pero es inmortal en el arte”.

 

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

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