
A finales del siglo XVI las relaciones entre España e Inglaterra no pasaban por un buen momento, por una parte, las diferencias religiosas y por otro los intereses de Isabel I de Inglaterra (1533-1603) y el rey español Felipe II (1527-1598), ambos monarcas con una gran ambición de extender sus dominios, crearon un clima de tensión y enemistad que marcarían la política de esos años en Europa.
En este marco, la conocida como Armada Invencible, expedición marítima española también llamada Grande y Felicísima Armada, partió en 1589 por orden del rey español con la idea de conquistar Inglaterra. La regia flota se enfrentó a la Armada Real Inglesa en el Canal de la Mancha, sin embargo, las pérdidas para los españoles fueron significativas no solo en la batalla, sino en el viaje de retorno a España en el que los británicos continuaron su persecución a la flota española hundiendo y capturando numerosas naves y causando la muerte de miles de hombres.
Al llegar a España los barcos que habían sobrevivido se refugiaron en varios puertos españoles, entre ellos el de la ciudad de La Coruña en Galicia para evitar ser destruidos por los británicos.

Las consecuencias de esta derrota española, supuso para Inglaterra convertirse en la primera potencia marítima y consolidar su supremacía política en Europa, sin embargo, el desastre español no fue suficiente para los ingleses que, deseosos de venganza, organizan una operación de ataque contra España con el objeto de destruir el resto de la flota de la Grande y Felicísima Armada.
Además de acabar con los barcos, los ingleses tenían a su vez un plan en tierra en el que guiados por un sacerdote pretendían entrar en tierras lusas cruzando el río Miño y conseguir un levantamiento contra el rey Felipe.
La elección del puerto gallego no se sabe certeramente por qué fue, se cree que los ingleses intuían un nuevo ataque y que las naves estaban ya preparadas para intentar una nueva ofensiva; lo que sí es cierto es la desconfianza que sentía la reina inglesa en el monarca español y los deseos de ésta de acabar con el poderío español.
Así, al mando del vicealmirante y Jefe de la Armada inglesa Sir Francis Drake (1540-1596) junto con otros importantes oficiales como Sir John Norris (c.1547-1597) Jefe de las tropas de Artillería e Infantería partieron del puerto de Plymouth con su plan de ataque, más de ciento veinte naves y veintitrés mil hombres.
Al avistar las naves inglesas, los españoles enviaron varias galeras que fueron atacadas; tras este episodio lograron llegar a las costas gallegas en la que desembarcaron diez mil hombres que ocuparon en las afueras de La Coruña el barrio de Pescadería. La población estaba atrincherada en el centro, los ingleses intentaron en varias ocasiones entrar en la ciudad bombardeando las murallas hasta que lo consiguieron.
La situación era dramática por la falta de sustento, las mujeres tomaron parte activa en la defensa de la ciudad, en un primer momento cuidando las necesidades de los hombres que se enfrentaban a los ingleses para más tarde participar en el combate.

«María Pita, una mujer ligada a la ciudad de La Coruña, ha pasado a la historia de España, al igual que muchos hombres, por su valor, arrojo y determinación»
Es entonces cuando aparece en la historia de este enfrentamiento y en la historia de España la figura de la conocida como heroína gallega María Pita (1565-1643), en realidad llamada Mayor Hernández de Cámara Pita por un error en el registro.
Nacida en La Coruña y de familia humilde, María se casó en cuatro ocasiones y fue la muerte de su segundo marido Gregorio de Rocamunde la que provocó su intervención en el conflicto con los ingleses. La reacción incontrolada tras esta muerte llevada a cabo por el propio hermano de Drake, provocó la ira de María que lo asesinó alzando su cabeza ante el pueblo y exhortándolo a luchar ferozmente contra el enemigo con el grito: ”Quien tenga honor que me siga”. Esto marcó el destino de la contienda.
Con rabia, valentía y decisión lideró los siguientes ataques contra los ingleses haciendo que retrocedieran y consiguiendo finalmente la victoria.
El rey Felipe II ante las noticias de los hechos, las peticiones del pueblo y el reconocimiento de la valentía y arrojo de la gallega, le otorgó el título de “Soldado aventtajado” y una pensión vitalicia.
María volvió a casarse por tercera vez; sus dos primeros maridos habían pertenecido a una más baja posición social, en esta ocasión lo hizo con un capitán de infantería lo que le proporcionó un nivel económico más elevado, sin embargo, el destino quiso dejarla de nuevo sola aunque por poco tiempo ya que conocería a un nuevo pretendiente, Gil Bermúdez de Figueroa, en este caso funcionario público que le hizo firmar un documento en el que María se comprometía a no volver a casarse en el caso de que él falleciera y así sucedió, la protagonista de estos episodios volvió a enviudar y ya permanecería en ese estado civil hasta su muerte. Tuvo tres hijos de dos de sus matrimonios.

La figura de esta mujer valerosa, decidida y con carácter está muy presente en la historia de La Coruña; además de la famosa plaza que lleva su nombre, la Casa Museo María Pita recuerda su vida y recrea el ambiente del siglo XVI y XVII de la ciudad gallega, además de un recorrido del contexto histórico social y los acontecimientos históricos que llevaron al enfrentamiento entre Inglaterra y España. El museo se encuentra en el antiguo solar de la casa de su primer marido.
Otro de los símbolos de la ciudad es la estatua en bronce realizada por el escultor Xosé Castiñeiras (1941) situada en la plaza antes mencionada donde se encuentra el Ayuntamiento coruñés. La escultura ocasionó polémica en la ciudad al criticar el estilo clásico y tradicional en el que se realizó, sin embargo, el propio autor afirmó que, aunque su estilo (como se aprecia en oras obras) no es el de la figura de la heroína, lo volvería a repetir de la misma forma, por el entorno y la función y el mensaje que debía representar para el pueblo.

De cualquier modo, María Pita, una mujer ligada a la ciudad de La Coruña que forma parte del elenco de esas otras mujeres como Agustina de Aragón (1786-1857) que han pasado a la historia de España, al igual que muchos hombres, por su valor, arrojo y determinación. Aunque quizá sean estas características más identificables en el sexo femenino y por las circunstancias de determinados momentos históricos no pudieron manifestarlas muchas de ellas, sirva en este caso como ejemplo Catalina de Erauso (c.1592-c. 1650) conocida como “La monja alférez” que luchó en el ejército español en América ocultando su identidad, disfrazándose de hombre.
Ejemplo y admiración, todos ellos parte de nuestra historia, parte de nuestra identidad.

