Solo se puede amar aquello que se conoce. La geografía olvidada: Islas españolas en África. la Isla de Alborán
(5) La geografía olvidada: Islas españolas en África. la Isla de Alborán. Por José Crespo

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Solo se puede amar aquello que se conoce. La geografía olvidada: Islas españolas en África. la Isla de Alborán

Estas líneas van dedicadas a esos pequeños espacios de tierra española donde tantos compatriotas dieron su vida a lo largo de nuestra Historia

«La crisis de Ceuta fue preparada, al menos con la connivencia, de EEUU e Israel ante lo que el Gobierno de España debería actuar de una vez en consecuencia, pedagógica, política y diplomáticamente».

Por España, y el que quiera defenderla honrado muera, y el que traidor la abandone no tenga quien le perdone, ni en Tierra Santa cobijo…

En honor a la historia algunos norteamericanos recordarán hoy al celebrar el 4 de Julio de 1776 que sin las dos victorias españolas sobre Inglaterra de 1741 y 1781 habría sido imposible la independencia de los EEUU.

La leyenda negra sigue viva porque arraigó entre nosotros gracias a unas clases políticas ignorantes y acomplejados deseosas de ser aceptadas en el globalismo anglosajón y francófono.

«San Esteban de Viguera es una pequeña y alejada del mundanal ruido ermita de estilo románico construida en el siglo X y reformada posteriormente en el siglo XII».

Cristianos libertos acompañaban a los monjes dando fe publica y explicando sus penalidades y sufrimientos mostrando las cadenas con las que vivieron encadenados.

El sanguinario Simón Bolívar es un personaje cruel que, en mi opinión, no liberó al pueblo americano, todo lo contrario

«Hablar de “abusos” en el descubrimiento de América no es solo torpe, es tremendamente ignorante, además de malicioso, e implica asumir el relato negrolegendario de los enemigos de España».

«Un pueblo que va a robar, saquear y asesinar no crea Arte, ni desarrolla nuevas formas y estilos y no establece universidades y escuelas».

«Pongamos freno a esa burda consideración a los indígenas de víctimas sin cerebro, cuando el realidad fueron hombres de estado y guerreros valientes».

«Felipe IV invistió a Miguel de Horna, cuyas naves fueron conocidas como «las Reinas del Mar», como caballero de la Orden de Santiago en 1640″.

«Resultaría merecidamente condecorado y recompensado por las Cortes de Cádiz en sesión plenaria en las Cortes el 16 de febrero de 1813, con el título de El Inmortal».