
«He seleccionado dos de sus poemas, breves, para rendir homenaje a mi buen padre Enrique del Pino Chica, en el segundo aniversario de su fallecimiento»
Como escritor en el sentido más amplio, pues abordó todos los campos creativos, narrativa, ensayo, poesía, historia y teatro, he seleccionado dos de sus poemas, breves, para rendir homenaje a mi buen padre Enrique del Pino Chica, en el segundo aniversario de su fallecimiento. Uno de ellos, un soneto dedicado al gran amor de su vida, su esposa y mi también amada madre.
Con fuerza, valentía y amor supo inculcarnos grandes valores, y su ejemplo sigue vivo en nosotros. Su familia fue el motor de su vida y la literatura, una gran pasión.

Espigas, 1969
Fíjate en el campo después, cuando haya
cesado la lluvia. Es limpio y diáfano, casi
infantil, con increíbles deseos de jugar contigo.
Y tu no lo ves. Y te vuelves y te vas.
No lo hagas, por favor. Óyelo, pálpalo
y juega con él. Haz como la espiga-la humilde-
y mécete, y sonríele, y…no hables. Sólo es
preciso que estés allí, solamente eso.
Enrique del Pino

DESPUÉS DE TANTO HABER CAMINO ANDADO
A Encarnita
Después de tanto haber camino andado,
¿qué nos queda, mujer, sino el rocío
del tiempo que los dos hemos pasado
llevando al ancho mar nuestro azul río?
Si al lugar que tenemos señalado
tenemos que llevar nuestro navío…
¡naveguemos con viento enamorado!
Tú serás timonel de mi albedrío.
Fue mi vida aventura emocionante
que no tuvo un instante de reposo;
mas la tuya, ¡qué fue sino semblante
de luz, flor de jazmín, mirar airoso,
el agua caudalosa y refrescante
de que siempre bebió tu fiel esposo!
Enrique del Pino
Mi vida cabe en un soneto, 2008

Buenos dias…saludos… bonito recuerdo de tu padre…que tengas un buen día y mejor suerte para el futuro…soy Alberto González …saluda tambien a tu madre…ella se acordará de mí.