
«El indignante Caso Dreyfus supuso diez años de injusticia que marcarían la vida de un buen hombre, honesto, inocente y amante de su país»
El capitán del ejército francés, Alfred Dreyfus (1859-1935) fue el protagonista de unos acontecimientos que encabezaron los titulares de la actualidad francesa en la segunda mitad del siglo XIX en Francia.
Todo comenzó cuando en 1894, el servicio de espionaje francés descubrió que los alemanes estaban recibiendo informes secretos franceses que, debido a la información que contenían, sólo podían haber sido proporcionados por un oficial de artillería. Tras algunas suposiciones basadas en pruebas con poca consistencia, los altos mandos concluyeron acusando a Alfred Dreyfus, capitán del ejército de origen alsaciano que de forma repentina fue acusado de alta traición a la Patria sufriendo las consecuencias de un plan urdido en su contra repleto de irregularidades y pruebas falsas.
Alfred Dreyfus nació en el seno de una familia judía en Alsacia-Lorena, por lo que el gobierno y el ejército pensaban que estaba de parte de los alemanes, sin embargo, su familia huyó tras el conflicto franco-prusiano, al ser ocupada la disputada provincia por los alemanes años antes.
Tras varias conversaciones entre altos mandos del Ejército y barajar varias posibilidades sobre posibles sospechosos, se consideraron algunos aspectos para fijar la atención sobre Dreyfus como la buena memoria, el conocimiento de idiomas, su buena preparación y un carácter discreto, muy apropiado para ser espía, hacían de él un buen candidato para ser considerada la persona que establecía esos contactos con los alemanes.
Du Paty, aficionado a la grafología y ayudado por algunos colegas, puso gran interés en el caso y analizó una nota con información relevante sobre el funcionamiento de la artillería de campaña, conseguida por la encargada de la limpieza de la embajada alemana en París que les proporcionaba ayuda buscando documentos en la basura de las oficinas. La letra que aparecía en el bordereau (documento con información detallada) facilitado por la empleada era parecida a la de Dreyfus.

Se convocó al oficial a una reunión con el general Armand du Paty de Clam (1853-1916), encargado de la instrucción inicial del caso, en la que se le pidió escribir un texto breve dictado por él. Dreyfus pronto se percató de lo extraño de la situación y se sintió incómodo ante la presencia de otro oficial y dos policías, el convocado se dio cuenta que algo no iba bien y efectivamente tras leer el breve escrito, el general acusó a Dreyfus de traición a Francia y ordenó arrestarlo.
La sorpresa fue tremenda para Dreyfus que sin entender qué ocurría y declarándose inocente, fue detenido. Comenzó así la gran pesadilla de su vida. Además de este dato, realmente sin consistencia, se determinó la culpabilidad del militar francés por ser judío, teniendo en cuenta el arraigo que entonces tenía el antisemitismo en Francia
Aunque en un momento no se le prestó demasiada atención al asunto y a pesar de que hubo intentos de ocultar lo sucedido, la noticia fue difundida por el periódico La libre parole y la publicación católica Le Croix que hicieron hincapié en la culpabilidad de Dreyfus.

Tras una humillante ceremonia en la que fue avergonzado públicamente, abucheado, insultado y despojado de todas sus condecoraciones, fue enviado para siempre a las posesiones francesas de La Guayana en América del Sur, en concreto a la conocida como la Isla del Diablo, en cuya prisión los allí condenados sufrían el aislamiento en penosas condiciones. El penal fue cerrado en 1938 y actualmente abandonado.
A partir de entonces comenzó una auténtica pesadilla para Dreyfus que en todo momento defendió su inocencia; al inicio del proceso todos estuvieron en contra del militar a excepción de su familia, cuyo portavoz, su hermano Mathieu, durante todo el proceso se esforzó en demostrar su inocencia.
Sin embargo, en 1895, un año después de estos acontecimientos aparecen nuevos protagonistas en el proceso, el comandante de infantería Ferdinand-Walsin Esterházy (1847-1923) y el jefe de contraespionaje Georges Picquart (1854-1914). El primero de ellos despertó ciertas sospechas por mantener contacto con los alemanes que hizo creer a Picquart que se podría tratar de otro espía, sin embargo, al descubrir nuevos documentos también proporcionados por la empleada de la embajada, se comparó la letra con la nota por la que había sido acusado Dreyfus, de tal forma que llegaron a la conclusión de que todas habían sido escritas por la misma persona y ella era Ferdinand-Walsin Esterházy. La familia de Dreyfus, que incansablemente trabajó para liberar a Alfred, hizo indagaciones sobre Esterházy que aportaron nuevos datos y ayudaron a aclarar lo sucedido.
Es entonces cuando tras percatarse del error que habían cometido, las autoridades militares francesas se negaron a admitirlo, no estaban dispuestos a admitir que tal craso error saliera a la luz, sin embargo, Picquart no estaba de acuerdo, algo que hizo saber a sus colegas, que conscientes de la posibilidad de que pudiera demostrar la inocencia del alsaciano prepararon falsos documentos para involucrarlo; además Picquart informó del asunto a un letrado que transmitiría la información sobre lo sucedido al vicepresidente del Senado, Auguste Scheurer Kestner (1833-1899). El coronel Hubert-Joseph Henry (1846-1898) ante el peligro que suponía la aclaración de los hechos falsificó documentos.

En 1898, un hecho tuvo una enorme relevancia, esperada por el autor, en el proceso contra Dreyfus y las consecuencias para el gobierno francés. El famoso escritor Émile Zole (1840-1902), escribió una carta abierta al presidente de la República Félix Faure (1841-1899) que se publicó en el periódico L´Aurore explicando las irregularidades del caso.
En la carta, Zola inculpa a siete altos cargos del Ejército por haber culpado a Dreyfus injustamente y haber conspirado para ocultar la verdad. El escritor fue multado, juzgado y sentenciado a prisión que evitó con su huida y exilio.
Tras lo ocurrido con el proceso de Zola, La opinión pública francesa estaba dividida entre los que creían en la inocencia de Dreyfus y los que defendían las instituciones, el Estado y el honor del Ejército francés.

A mediados del año 1899 Dreyfus es informado de las consecuencias políticas y sociales que su caso ha causado en Francia, se le comunica también que su caso va a ser revisado y es trasladado al continente para comparecer en un Consejo de Guerra que no será más que una pantomima y no tendrá buenos resultados para el acusado; fue de nuevo condenado a diez años; Dreyfus, agotado física y moralmente presentó un recurso, pero al Ejército francés no le interesaba un nuevo juicio por lo que se le dio la posibilidad del indulto, algo que el propio Dreyfus no quería ya que suponía aceptar su culpabilidad, pero que debido a su estado y a la presión de su familia aceptó.
Después de siete años, los defensores de Alfred Dreyfus lograron que se anulara el veredicto del segundo juicio contra él en 1906. Fue admitido en el Ejército con rango de Mayor, con todos sus honores y nombrado Caballero de la Legión de Honor, en la ceremonia fue vitoreado por sus compañeros a lo que Dreyfus respondió gritando: “¡No, viva la verdad!” Participó activamente en la Primera Guerra Mundial (1914-1918) para después retirarse.
Las consecuencias del proceso a Zola fueron importantes; Picquart fue destituido de su cargo, más tarde admitido y enviado a África, Henry asumió haber hecho las falsificaciones, fue detenido y se suicidó poco después en su celda; Esterházy huyó a Inglaterra y vivió en el exilio hasta su muerte, más de veinte años después.

Hay varias películas basadas en la historia de Dreyfus como el corto rodado en 1899 El Caso Dreyfus o El oficial y el espía, de Roman Polansky (1933), rodada en 2019, un buen film que narra con detalle los hechos y en la que se quiere enfatizar sobre la injusticia y la búsqueda de la verdad, quizá influenciado por el origen judío del director.
Diez años de injusticia que marcarían la vida de un buen hombre, honesto, inocente y amante de su país; una experiencia que marcó su vida y que como otras similares en la historia deben hacer reflexionar, porque todo en la vida tiene esa finalidad. Aprendamos.
Nördlingen, 2024

