Monserrat, la montaña mágica. Por Susana del Pino

Monserrat, la montaña mágica.

«Visitar Monserrat no es solo explorar el bello entorno natural, es además conectarse con ese algo profundo y eterno, un lugar que nos atrae por su magia»

Situada a unos cincuenta kilómetros de la ciudad de Barcelona, en la cordillera Pre-Litoral Catalana, Monserrat es un enclave único, en el que historia, naturaleza, religión y misterio se unen despertando cada año gran interés en visitarla, conocer su historia e indagar en las leyendas que la envuelven.

Famosa por su composición geológica con formas rocosas que le aportan esa fisonomía característica como consecuencia de la erosión durante miles de años; el pico más alto, San Jeroni llega a alcanzar 1.236 metros de altura. 

El Parque Natural de Monserrat, con más de 7500 hectáreas posee una gran variedad de especies vegetales, algunas autóctonas, que solo existen allí, y animales como el jabalí, el águila real y gran diversidad de especies de aves, un lugar perfecto para los amantes de la naturaleza.

Existen varias rutas de senderismo adaptadas a las necesidades de los visitantes, así como experiencias de escalada. En definitiva, al margen de otros aspectos por los que despierta interés, Monserrat ofrece una excelente oportunidad de disfrutar de un entorno natural único.

En la ladera de la montaña se encuentra el Monasterio Benedictino de Monserrat, donde se encuentra la imagen de la Virgen del mismo nombre, conocida popularmente para los catalanes como La Moreneta, debido a su tez oscura. Es una talla del siglo XII realizada en madera, que se asemeja a otras similares, también “morenas”, como la Virgen de la Cabeza (Jaén) o la de Guadalupe (Cáceres) entre otras, que aparecieron en el periodo románico, no solo en España, sino también en Europa. Las manos de María y el Niño Jesús fueron añadidos en el siglo XIX; es por esto que actualmente, el Niño levanta su mano en señal de bendición y su Madre porta una esfera del mundo que significa el Universo, símbolos éstos que no son característicos de las imágenes románicas.

Virgen de Monserrat, «La Moreneta»

La leyenda envuelve a la imagen de la Virgen de Monserrat. En el año 880, unos niños pastores divisaron una luz procedente del cielo que los sorprendió; este acontecimiento se repitió en varias ocasiones, acudiendo entonces con sus familias y un sacerdote. En una de estas noches fueron guiados a una cueva donde encontraron la imagen de la Virgen; al dar la noticia a las autoridades eclesiásticas se decidió trasladarla a Manresa, sin embargo, al intentar levantarla resultó muy difícil llevarla en procesión, los clérigos pensaron que quizás había sido una señal divina el hecho de que apareciera allí y fuera tan pesada para trasladarla, por lo que decidieron  construir, por tanto, una ermita en el lugar donde fue encontrada. La Ermita de Santa María fue el origen del monasterio que posteriormente se fundó en 1025.

Fue el abad de Ripoll y obispo de Vic, Oliba, quien se encargó de dar vida al monasterio, convirtiéndolo en un importante centro cultural y educativo, muy ligado a lo largo de los siglos a Cataluña.

Una gran plaza con terrazas dispuestas en varias alturas, se abre con vistas al recinto; la fachada principal se realizó tras la Guerra Civil (1936-1939) y presenta esculturas que representan la Asunción de María. Tras atravesar un atrio inicialmente realizado en el siglo XVIII y renovado en el siglo XX, se encuentra una plaza porticada con pinturas y grabados sobre la historia de la Abadía. La Basílica, de una sola nave, con cimborrio octogonal que permite entrar la luz natural iluminando los bellos esmaltes del Altar Mayor en los que se representan escenas bíblicas.

El camarín de la Virgen se encuentra sobre el Altar Mayor y se accede por una portada de alabastro; la imagen se sitúa en un trono de plata con relieves que representan la Visitación a Isabel y la Natividad. Diariamente pasan numerosos peregrinos para visitar la imagen.

 Como bien dice el lema de su orden, Ora et labora los benedictinos, que rigen el monasterio, se caracterizan especialmente por su dedicación a la cultura y la investigación. Alrededor de setenta monjes albergan la comunidad y llevan una vida activa, no solo en las actividades religiosas ya que se dedican a editar libros y otras publicaciones.

Tras una breve aproximación a la historia de Monserrat, hay algo que todos se preguntan y es ¿por qué se conoce a este macizo como la Montaña mágica?

Enrique de Vicente

Son muchos los investigadores que han profundizado en este tema, siendo uno de ellos, al que personalmente admiro, Enrique de Vicente (1949) uno de los más prestigiosos investigadores sobre fenómenos paranormales en España. El investigador a través de sus trabajos ha reforzado la idea de la conexión entre la Montaña con fenómenos inexplicables como los numerosos avistamientos de ovnis que han sido mencionados desde los años 70 en Monserrat.

El lugar es centro de reunión de personas aficionadas al estudio de la ufología y fenómenos paranormales; es cierto que existen numerosos testimonios, algunos de grupos de personas que ya desde hace siglos han relatado la visión de extrañas luces en el cielo, experiencias sorprendentes sobre las que no han podido dar una explicación. 

Sin embargo, no solo el avistamiento de ovnis ha hecho popular este lugar fascinante, existen varias leyendas que aportan ese halo de misterio a Monserrat. 

Monserrat, la montaña mágica». Miguel G. Aracil.

Parece ser que este enclave es un punto de convergencia de fuerzas telúricas, líneas de energía poderosa que existen en la Tierra y que a lo largo de los siglos han sido consideradas sagradas por muchas culturas. El propio Enrique de Vicente, tras acudir a diferentes eventos que se han realizado allí, afirma que existe una alta frecuencia energética en el lugar que explicaría los testimonios místicos vividos allí por muchos visitantes; quizás la composición geológica de sus rocas podría explicar el hecho de que esas energías pudieran amplificarse. En este sentido, el libro de Miguel G. Aracil (1955), Monserrat, montaña mágica resulta interesante, explorando esta conexión entre la espiritualidad y la geología.

Además del fenómeno Ovni, existen varias leyendas que envuelven a Monserrat que han sido transmitidas de generación en generación tanto oralmente como en algunos documentos escritos.

H. Himmler en su visita a Monserrat

Una de ellas, llegó a convertirse en un tema obsesivo para los alemanes en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el Rey Arturo y la búsqueda del Santo Grial. Heinrich Himmler (1900-1945), hombre de confianza de Adolf Hitler (1889-1945), fue enviado a Monserrat donde exigió que le mostraran todos los documentos de la biblioteca del monasterio que hicieran alusión al tan preciado y buscado Cáliz de la Última Cena de Jesús y datos sobre Perceval, encargado de hallar el Santo Grial por orden de Arturo. A pesar de cierto enfrentamiento con los monjes, logró estar el tiempo que estimó oportuno en el monasterio, que abandonó horas más tarde. Sin duda, este hecho aporta más misterio tanto desde el punto de vista histórico como en un sentido místico.

Con respecto al Cavall Bernat, la leyenda cuenta como un leñador, ante la dificultad de transportar leña a Llobregat, fue visitado por el diablo con la idea de ayudarle a llevarla fácilmente con un caballo muy veloz llamado Bernat, con la condición de devolverle un ejemplar igual a los diez años, ya que un pacto con el diablo supone siempre algo a cambio. Al pasar los diez años, el hombre olvidó lo pactado que el diablo vino a recordarle; ante esto su esposa corrió a orar a la Virgen cuando de repente una inmensa luz resplandeciente iluminó todo el espacio y en el lugar en el que había aparecido la tentación apareció una inmensa piedra.

Piedra que recuerda la leyenda del Cavall Bernat .

De la primera derrota de las tropas francesas en España durante las Guerras Napoleónicas, surge la siguiente historia transmitida también oralmente de generación en generación.

Un gran grupo de personas habían acudido de toda la comarca para ayudar y defenderse del ataque francés; un joven de Santpedor y aficionado a tocar el tambor, Isidro Llussá, comenzó a tocarlo para alertar a sus compatriotas tras oír caer unas piedras de la montaña que delataba al enemigo; ante algún grito que resonó por el eco en aquel entorno; pronto pensó en el efecto que causarían toques de tambor muy rápidos, lo que supondría que los franceses pensarían que eran muchos a los que debían enfrentarse. 

La idea tuvo su efecto, los franceses huyeron y el joven fue considerado el artífice del triunfo sobre el enemigo; en su memoria se realizó una escultura que lo representa conocida como El timbalero del Bruch.

EL Timbalero del Bruch

Mencionando por último otra de las leyendas que rodean a este extraordinario enclave, existe un personaje unido a la historia de este lugar, un anacoreta que vivió en el siglo IX en las cuevas de Monserrat, Joan Garí. El ermitaño, era un hombre muy piadoso y de profunda fe. Ante la envidia que sentía por su devoción y buen hacer, el demonio decidió tentarlo apareciendo ante él como un viejo sabio e intimó con el bondadoso Joan, conversando cada día hasta el punto de ser muy admirado por Garí.

Ante la imposibilidad de poder apartarlo de la firmeza de su fe, el terrible Lucifer decidió ante su fracaso demonizar a una joven llamada Riquilda, hija de un rico conde de la región. La doncella, completamente poseída, reclamaba la ayuda del monje Garí para que la atendiera. Tras orar fervorosamente en Monserrat, logró liberarla de esas fuerzas malignas que la poseían, pero ante la duda de quedar completamente sanada, el conde pidió que la joven quedara a su cuidado algunos días. Garí, ante la tentación que la bella doncella ejercía sobre él, pidió ayuda al diablo enmascarado que lo alentó a pecar, ocurriendo el terrible desenlace; el monje violó a la joven y muy asustado de nuevo pidió consejo al falso monje que nuevamente lo dominó y le instó a matarla.

Tras estos hechos desgraciados, el diablo mostró su auténtica cara y Fray Joan Garí, terriblemente abatido acudiría al papa, pero el perdón le fue denegado y le condenó a vagar por las montañas como un animal terrible, sin poder ponerse erguido, hablar y alimentarse solamente de raíces, tan solo sería levantado el castigo cuando Dios a través de un niño lo perdonase.

Después de algunos años en esa terrible situación y tras ser capturado para regalarlo al conde que celebraría una gran fiesta en su castillo, fue allí cuando por boca del hijo del conde, le fue perdonado el castigo con estas palabras: “Garí, ponte erguido porque tus pecados han sido perdonados.”

Joan Garí al ser liberado de su pena.

Tras recuperar su estado, el monje confesó su crimen, llevó al conde al lugar donde su hija estaba enterrada y la sorpresa fue que se encontraba viva, milagro que se atribuyó a la intercesión de la Virgen. En agradecimiento, el conde mandó construir el monasterio de Santa Cecilia del que Riquilda fue la primera abadesa que lo regiría.

En líneas generales, existen muchos factores que hacen del Monasterio de Monserrat un lugar fascinante. Este enclave esconde más de cien cuevas en su interior, donde han vivido muchos ermitaños a lo largo de la historia; las más extensas las de Collbató, un extraordinario legado de miles de años; aunque aún existen lugares sin explorar que, seguro, esconden muchos misterios.

Cuevas de Collbató, Monserrat

Aunque para muchos, etas historias solo sean leyendas sin más importancia, es cierto que Monserrat no es solo un lugar de peregrinación o un lugar para visitar por sus atractivas vistas; en este espacio natural existe una conexión entre la espiritualidad, la naturaleza y el misterio que rodea al ser humano.

Visitar Monserrat no es solo explorar el bello entorno natural, es además conectarse con ese algo profundo y eterno, un lugar que nos atrae por su magia.

 

 

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

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